Confesiones de un patriota odioso

Francisco Javgzo

Si hubiera vivido en 1810 y hubiera sido algo así como una persona blanca e influyente, hubiera hecho lo imposible por participar de la Primera Junta de Gobierno.

Y cómo no, hasta el día de hoy suena ridículo jurarle fidelidad a un rey que si está encarcelado no es precisamente por ser fuerte, y que tampoco me consta que fuera lo suficientemente poderoso en su mismisidad como para venir a mandarme. ¿Jerarquía? Sí, quizás la respetaría si fuera desde un punto natural, pero definitivamente no respetaría a alguien que de designio divino tiene poco y nada, y, puesto que no creo en Cristo, difícil me parece que haya bajado de una nube para decirle a un tipo que él es el depositario del derecho divino para mandar a un montón de cabrones.

Al rey tribal podría –como dicen mis amigos argentinos– bancarlo, pero el rey perfumado y elegante no podría siquiera inspirarme para mantener la seriedad al ver su real sello impreso en esperma de vela.

Era el advenimiento de la era del populacho, de la colectividad, de la revancha disfrazada de justicia social, de las masas de gente con conciencia de clase destruyéndolo todo, y por otro lado, el pálido recuerdo de un mandato que aunque de naturaleza decadente (desde el punto de vista de los estadios de evolución de las civilizaciones), glorioso y concreción misma del poder bélico, daba sus últimos estertores.

Hubiera sido patriota, sí, porque hubiera sido independentista en lo económico, pues si al rey no se le veía nunca por estos lares, ridículo me parecía tener que pagar los impuestos que me exigía la corona, y es muy probable que me juntara con otros amigos vestidos de indios a tirar el té en el Río Mapocho.

Y hasta ahí hubiera llegado mi independentismo.

Para qué mentir y decir «no, hubiera sido un realista descarnado y hubiera luchado por eliminar de raíz todo germen republicano» si, para qué estamos con cosas, en ese tiempo no existían las bolas de cristal para predecir el futuro, y aún existiendo, es probable que hubiera militado en algún grupo de carácter ilustrado y agnóstico. Es muy probable que hubiera sido producto de mi época, y por muy reaccionario que sea hoy, en esa época hubiera sido revolucionario. Obvio: ser reaccionario hoy es defender ideales ancestrales, pero como lo revolucionario hoy es tiene el asqueroso olor a añejo que deja el perfume de liberalismo conservador, lo reaccionario hoy tiene el espíritu tira-piedras que tenía lo revolucionario en 1810.

Si hubiera sabido en qué iba a degenerar la reivindicación libertaria-independentista dos siglos después, probablemente hubiera envenenado a todos los de la Junta, aunque poco y nada hubiera cambiado en el futuro: en ambos bandos eran criollos los que estaban al mando, ninguno de los cuales se preocupó de lo realmente importante y que fue lo que nos hubiera condenado a la destrucción sin importar si hubiera ganado el bando realista o el patriota: el pecado original de Chile no fue expiado jamás, y la justificación eterna del multiculturalismo de la «nación chilena» para unos y la capitanía general de otros, iba a terminar por corroer cualquier intento de orden que se quisiera establecer desde una jerarquía decadente y sin visión de futuro.

Conoce al nuevo jefe, igual que al viejo jefe.

Los maestros absolutos del rock dándonos cátedra de lo significativo que fue la Primera Junta de Gobierno.

La multicultura de la basura

Francisco Javgzo

Si alguien ha llegado hasta aquí, no es por mera curiosidad. Curiosidad sería ver un volante pegado en la calle y ver superficialmente la página.

Si alguien llegó hasta aquí, es porque sabe en su interior que hay algo mal con su exterior, y sabe que hay algo que no ajusta. Sabe, o al menos, sospecha, que la sociedad multicultural como tal, no funciona.

No hay que ir demasiado lejos para poder dar testimonio, y tampoco tenemos que tener mayor formación académica para percatarnos de ciertas cosas que acontecen a nuestros alrededores. No es tan difícil, de hecho, basta sólo caminar unos pasos y salir de la casa.

Abramos las puertas de nuestras casas y veamos la realidad: vivimos en medio de un basurero. La sociedad multicultural es un basurero. No quiero dejar que mi coprolalia me supere (recordemos que ya antes comparé la corrección política con una chaqueta llena de mierda, la democracia chilena con un duopolio de excrementos y nuestra realidad con un gallinero), pero aquí no hay una comparación, sino definitivamente una igualación. Las calles están cubiertas con papeles y restos de comida, cajas de todo tipo, condones usados, toallas higiénicas, botellas, latas, colillas de cigarro, y todo desecho imaginable. No es una exageración, es lo que puede verse en la mayoría de las calles de las ciudades y pueblos chilenos.

En mis viajes al extranjero y recorridos por comunidades indígenas mucho más pobres en comparación a nuestros estándares, me ha tocado ver muchas pobrezas y carencias, pero no así basura. Por otro lado, no sería en absoluto mentira el afirmar que las ciudades más limpias del sur de Chile sean aquéllas pobladas en su mayoría por gente de origen europeo. Claramente, existen diferencias socioeconómicas profundas entre estos ejemplos, pero sale a relucir un elemento en común: ambos ejemplos presentan sino una uniformidad racial, una dominancia racial casi total respecto de los otros grupos humanos con los que hipotéticamente podrían compartir espacio.

En caso de que la pobreza económica fuera sinónimo de falta de cultura cívica, i.e., tirar un papel al piso, tal como sucede en los sectores más pobres del país, podríamos esperar que comunidades de etnias indígenas estuvieran tan sucias como los sectores mencionados anteriormente, cosa que no sucede.

La presencia de dominancia mestiza o de ninguna dominancia en absoluto, pero sí mucha heterogeneidad, i.e., gente de muchos grupos humanos distintos cohabitando, sin formarse barrios de grupos en particular (juntos y, además, revueltos), marca una tendencia notable en los sectores más sucios, pudiendo establecerse una correlación bastante incorrecta políticamente hablando: la baja claridad de pertenencia a una identidad étnica en particular es directamente proporcional a la cantidad de basura presente en los lugares donde estas poblaciones habitan.

Bien, hasta aquí tenemos el qué, pero aún no tenemos el por qué.

Solemos vivir en basureros urbanos o, al menos, en lugares muy sucios, pese a que se ha implementado un sinnúmero de programas de educación ambiental, de disposición de la basura y de cultura cívica. Cosas básicas, ni siquiera hablamos de reciclaje ni producción limpia. Usualmente, deberíamos esperar que los programas que se han guiado a la infancia y primeros estadios de vida tengan que surtir algún efecto en el tiempo, y bajo esta excusa terminamos justificando la suciedad pues «aún no se ha internalizado el problema.» Ahora, siendo objetivos, los niños que fueron intervenidos cuando se implementaron los primeros programas ya son adultos, y no son precisamente ejemplos de cultura cívica o de ciudadanos de barrios sin suciedad. Digamos que se asemejan más a las imágenes que siguen a continuación.

¿Cuál es el problema con los planes de educación ambiental, entonces?

Los grupos etarios no están equivocados, y de hecho, son los correctos, pues los estadios tempranos de la vida son ideales para cultivar las conductas y formas que queremos que se vean reflejadas en los individuos adultos. El problema es que la implementación de programas no puede tener una arista étnico/racial, salvo sólo si los lugares más limpios fueran el reflejo de las comunidades indígenas que tanto gustan a la gente de izquierda, misma gente que no teme a destruir estas mismas comunidades mediante el mestizaje y la imposición de sus vicios occidentales (o interculturalismo, como les gusta llamarlo).

El sentimiento de pertenencia a una comunidad, si no hay conciencia respecto a la amenaza que enfrenta la propia identidad (e.g., un refugiado tutsi), puede desarrollarse en el caso de vivir entre medio de semejantes, y verse uno mismo reflejado en los rostros de los demás, de la misma forma que los niños ven sus rostros en las caras de sus parientes y amigos. Aunque mitos liberales quieran imponernos que «todos tienen dos ojos, una nariz y una boca», igualando  a todos los seres, lo cierto es que los niños no temen a discriminar a la hora de elegir a sus amigos, dejándose llevar por el instinto. Este sentido de pertenencia es menos conciente que el sentido de pertenencia de una identidad amenazada o minoritaria (prácticamente, no hay una necesidad de reconocer un nosotros y un ellos, pues sólo se contempla el nosotros), pero se traduce en sentimientos de cercanía instintiva, algo así como una hermandad, una verdadera comunidad.

La idea de comunidad involucra metas, valores y objetivos en común, así como también responsabilidades en común. El verse reflejado en el resto, hace que el ser responda ante un estímulo que afecte a la comunidad como si fuera propio. Lo que impacta en su comunidad, impacta en el individuo; botar basura en el lugar donde vive la comunidad, es botar basura en el lugar donde vive una parte del individuo, es afear el entorno, su entorno. Comunidades eurodescendientes y comunidades indígenas presentan un sentido de responsabilidad para con el resto, trascendiendo nivel socioeconómico, etario, etc., por lo que no es de extrañar que sus barrios y ciudades sean más limpios que los del resto de la sociedad.

La idea de comunidad para la sociedad multicultural (liberal o no) se ha visto reducida a una mera comprensión de la sociedad en su conjunto, confinada dentro de un espacio físico o territorio, donde el solo hecho de pertenecer a ese suelo es suficiente para ser considerado parte de la comunidad. El gran problema de la pertenencia al suelo, sin una pertenencia sanguínea al grupo humano que está sobre el sustrato, es que todo el entorno se transforma en res nullius, esto es, «cosa de nadie». Es de todos, ergo, es de nadie. Pertenece a todos, le pertenece a nadie. Puede ensuciarse, puesto que como es un bien público, es cosa del público el mantenerlo limpio, «no es cosa mía».

Mientras no se supere el multiculturalismo y la atomización de la sociedad en islas de individualismo, difícilmente se podrá superar el tema de la basura. Chile no es la «cultura de la basura», sino la multicultura de la basura. De la misma manera, los programas de educación ambiental estarán condenados a fallar mientras sigan estando elaborados basándose en una visión igualitaria y homogenizante del mundo, construidos desde el desarraigo de las identidades en pro de un mundo uniforme y sin diversidad.

Ius Soli: hombres ordinarios

Francisco Javgzo

Artículo 10. Son chilenos:
1º. Los nacidos en el territorio de Chile, con excepción de los hijos de extranjeros que se encuentren en Chile en servicio de su Gobierno, y de los hijos de extranjeros transeúntes, todos los que, sin embargo, podrán optar por la nacionalidad chilena;
2º. Los hijos de padre o madre chilenos, nacidos en territorio extranjero. Con todo, se requerirá que alguno de sus ascendientes en línea recta de primer o segundo grado, haya adquirido la nacionalidad chilena en virtud de lo establecido en los números
1º, 3º ó 4º;
3º. Los extranjeros que obtuvieren carta de nacionalización en conformidad a la ley.
4º. Los que obtuvieren especial gracia de nacionalización por ley.

CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA REPÚBLICA DE CHILE

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Diez ideas prematuras

Conceptos por Guillaume Faye. Glosario elaborado por Michael O’Meara a partir de Pourquoi nous combattons y Archéofuturisme. Traducción por Francisco Albanese. Artículo publicado con permiso de Guillaume Faye y Counter-Currents Publishing.

EUROPA está en guerra, pero no lo sabe… Está ocupada y colonizada por los pueblos del sur y económica, estratégica y culturalmente subyugada por el Nuevo Orden de los Estados Unidos… Es el enfermo del mundo.

ARQUEOFUTURISMO: El espíritu que da cuenta de que el futuro se erige desde un resurgimiento de los valores ancestrales y que las nociones de la modernidad y el tradicionalismo necesitan ser dialécticamente superadas. Confrontar el futuro, especialmente hoy, dicta un retorno a una mentalidad arcaica que es premoderna, no-igualitaria y no-humanista, a una mentalidad que restaure los valores ancestrales y aquéllos del orden social… Por esto, el futuro no es la ni la negación de la tradición ni la de la memoria histórica de un pueblo, sino su metamorfosis y, en última instancia, su crecimiento y regeneración.

IDENTIDAD: Característica de la humanidad es la diversidad y singularidad de sus pueblos y culturas. Toda homogeneización es sinónimo de muerte y esclerosis… La identidad étnica y la identidad cultural forman un bloque, pero la identidad biológica es fundamental, pues sin ella la cultura y la civilización son imposibles de sostener… La identidad nunca está congelada. Sigue siendo la misma sólo que en evolucionando, reconciliando, siendo y transformándose.

BIOPOLÍTICA: Un proyecto político responde a los imperativos biológicos y demográficos de su gente… La Biopolítica está guiada por el principio de que la calidad biológica de un pueblo es esencial para su supervivencia y el bienestar.

SELECCIÓN: El proceso colectivo, basado en la competencia, que reduce o elimina a los débiles y selecciona a los fuertes y capaces. Selección implica tanto la evolución natural de las especies como el desarrollo histórico de una cultura y civilización… La sociedad contemporánea previene una selección justa y en su lugar impone una salvaje e injusta basada en la ley de la selva.

INTERREGNUM: El período entre el final de una civilización y el posible nacimiento de otra. Actualmente estamos viviendo un interregnum, un trágico momento histórico cuando todo está en llamas y todo, como un Fénix, podría levantarse renacido de sus cenizas.

GUERRA CIVIL ÉTNICA: Sólo el estallido de una guerra resolverá los problemas creados por la actual colonización, africanización e islamización de Europa. Sólo de espaldas a la pared es que un pueblo es estimulado para idear soluciones que en otros tiempos serían impensables.

REVOLUCIÓN: El cambio violento de una situación política que sigue a una crisis profunda y es obra de una «minoría activa»…. Una verdadera revolución es una metamorfosis, es decir, un cambio radical de todos los valores. El único revolucionario de la época moderna es Nietzsche… y no Marx, quien buscó simplemente otra forma de sociedad burguesa… Durante mucho tiempo hemos pasado el punto de no retorno, donde es posible detener la descomposición prevalente con reformas políticas moderadas.

ARISTOCRACIA: Una verdadera aristocracia encarna la esencia de su pueblo, al que sirve con valentía, desinterés, modestia, gusto, sencillez y estatura. Recrear una nueva aristocracia es la eterna tarea de cada proyecto revolucionario… La creación de tal aristocracia es posible sólo mediante la guerra, que es la más despiadada de fuerzas selectivas.

VOLUNTAD DE PODER: La tendencia de toda vida a perpetuarse, a asegurar su supervivencia y a mejorar su dominación, su superioridad y sus capacidades creativas… La voluntad de poder acepta que la vida es una lucha, una lucha eterna por la supremacía, la interminable lucha para mejorar y perfeccionarse uno mismo, el rechazo absoluto del nihilismo, lo contrario del relativismo contemporáneo… Es la fuerza de la vida y de la historia. No es simplemente el imperativo ecológico de la dominación, sino de la supervivencia y la continuidad. Un pueblo o una civilización que abandona su Voluntad de Poder inevitablemente perece.

Sionismo 1.0 contra Sionismo 2.0

Francisco Javgzo

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Como no soy ningún puritano ni mojigato, puedo decir las cosas como son y sin temor de alejar a la gente, ya que tengo poco y nada que perder: me caen mal los judíos. Los encuentro chamullentos, charlatanes, flojos y creo que son capaces de inventar las más intrincadas bases teóricas y postulados exo y esotéricos con tal de no tomar jamás una pala para trabajar como lo hace gran parte de la humanidad a pie. (más…)

The Dharma Manifesto

Francisco Javgzo

 

A principios de este año, recibí por el correo postal The Dharma Manifesto con una dedicatoria de su autor Sri Dharma Pravartaka Acharya, libro que me había interesado debido a una afinidad personal con la India Védica y el estudio y comprensión de las religiones.  (más…)

Alternativa Vertical

Publicado originalmente como «Alternative Vertical», en Alternative Right. Traducción por F.A.

Al principio, lo aguantas porque está ahí, pero después de un rato te empieza a hinchar las bolas y se hace más y más irritante: Izquierda – esto, Derecha – lo otro, Nueva Izquierda – esto, Derecha Alternativa-lo otro, blá, blá, blá, etc. etc., ad infinitum – y un bostezo eterno.

Todo empieza en la Convención Nacional Francesa (o algo así) en los días de la Revolución –Googléenlo; no me jodan – cuando, supongo yo, que todos los revoltosos se sentaron en el lado izquierdo de la sala (¿pero cuál izquierda, su izquierda o la izquierda del acomodador?) y todos los giles amables con debilidad por el rey se sentaron a la derecha.

Vi algo parecido cuando enseñaba en una disfuncional escuela pública mixta japonesa. Todos los muchachos se sentaron cerca de la puerta y todas las niñas se sentaron junto a las ventanas. Para los niños, la puerta representaba la «libertad» y un valor agregado de pocos segundos fuera de la sala cuando sonaba la campana. Para las niñas, las ventanas eran una importante fuente de iluminación para ser utilizada en complejas operaciones de maquillaje que a veces continuaban durante las clases, en escritorios que eran demasiado pequeños para sus parafernalia cosmética y sus textos escolares.

¡Ahora recién me doy cuenta, desde mi punto de vista, que el lado derecho estaba cerca de la luz y el lado izquierdo, cerca de los waters!

Sospecho que la Convención Nacional Francesa (o lo que sea), que nos legó estos sagrados términos – Izquierda y Derecha – era bastante parecido a esto. Quizás los aristócratas con su paradójica mezcla de piel espinillenta y sifilítica y vanidad empolvada rechazaron las ventanas, mientras que los letrados burgueses que condujeron la revolución prefirieron sentarse en la luz para así poder estudiar profundamente a Voltaire y Rousseau entre los debates sobre el precio del pastel

Cualesquiera sean los hechos exactos, estoy bastante seguro que la génesis de estos términos no fue exactamente constructivo o significativo.

¿Por qué fueron pescados y por qué han subsistido durante dos siglos? Probablemente, se deba a una combinación del enorme «poder blando» de La France y la principalmente tradicional fuerza derechista de hábito ciego y tonto, pero también creo que, en realidad, cada lado ha desarrollado el gusto por su denominación lateralista.

Los Derechistas están felices de estar “en la Derecha” y tener adscrita la idea de un torpe siniestrismo a sus oponentes; mientras que los Izquierdistas gustan del sentido del peligro, de lo salvaje, impredecible y la discapacidad leve que su denominación lateralista connota y evoca. También un montón de ellos son probablemente zurdos, que se radicalizaron a temprana edad debido a las manillas de las puertas (tal es la trivialidad de la orientación política de la mayoría de las personas).

De cualquier manera, los términos Izquierda y Derecha han servido extremadamente mal al mundo de la política e ideología, y han conducido a una interminable confusión política. Examina la historia de los Nacionalsocialistas, la Unión Soviética, los Neo-Cons, la China comunista con toques fascistas, y el Partido Conservador Británico para ver cuán fácil es confundir los términos Izquierda y Derecha. Tal confusión es inevitable porque no hay nada intrínsecamente distinto  o cualitativo sobre lo que son sencillamente términos relativos (quién se queda, quién tiene la razón/ quién es Izquierda, quién es Derecha).

Pienso que una solución a este antiguo problema puede encontrarse al cambiar a un vector menos relativo y que tiene su base en las verdades externas de las matemáticas, es decir, los conceptos de VERTICAL y HORIZONTAL. Al reemplazar a “la Derecha” con “lo Vertical” y a “la Izquierda” con “lo Horizontal”, un triunfo enorme ha sido alcanzado en la claridad. Si el Ala Derecha tiene una esencia en que la mayoría puede concordar, es la jerarquía, desigualdad natural, meritocracia, y aspiración a lo sagrado, en otras palabras, un sentido de lo vertical. Asimismo, la esencia de la Izquierda, cuando no está transformando en una camarilla revolucionaria elitista preparada para la conquista militar heroica, ha tenido un igualitarismo omnímodo y una tendencia anti-jerárquica, esencialmente un valor horizontal.

Así que confinemos a la Izquierda y la Derecha en el basurero de la historia, donde pertenecen, y en vez de eso comencemos a pensar VERTICALMENTE y HORIZONTALMENTE. Ustedes saben que tiene sentido.

Nuevos cantos para Europa

Sebastián Vera

Cuando se me habla de bandas de Metal con temáticas paganas (o bandas de Pagan Metal si se quiere, aunque en realidad creo que tal calificación es sumamente difusa) nunca coloco muy buena cara. (más…)

Simios, Unidos, ¡FUERTES!

Francisco Javgzo

 

Soy un gran fan del séptimo arte, por lo que el estreno de Dawn of the Planet of the Apes, la segunda parte de esta revitalización de El Planeta de los Simios era algo obligatorio para mí.

Aunque mi versión favorita es aquélla con Charlton Heston, esta saga moderna me causó una buena impresión, y ésta en particular me hizo pensar en un libro mientras la veía: The Way of Men, de Jack Donovan. (más…)

Llamado a los Jóvenes Europeos

Por Guillaume Faye. Publicado originalmente como “Appel aux jeunes européens”, en Revue Réfléchir & Agir N°09. Traducción por Francisco Albanese para Identitas vol. 1, con permiso expreso del autor.

Para evitar repetirme, debo señalar primero la declaración que hice al comienzo del manifiesto “Por qué luchamos”. Ahora, tras esta declaración, resumamos algunas sugerencias referidas en este manifiesto. Debido a nuestra situación históricamente sin precedentes, recomiendo de una estrategia inspirada por ciertos líderes revolucionarios cuyos nombres no necesito mencionar.

1. Primeramente, es importante unificar, a una escala Europea, todas las fuerzas identitarias de resistencia alrededor de una doctrina y un programa revolucionario básico.

Ignorando las discusiones ideológicas o emocionales de segundo plano las cuales son, a menudo, sencillamente las expresiones de nacionalismos egoístas y discusiones familiares o sectarias, deberíamos seguir el consejo de Lenin de “entablar nuestras discusiones después de la revolución”. Por todos los cielos, acabar con las oh-tan-deliciosas disputas internas (los rumores, los alejamientos y las paranoias) y reservar nuestros golpes para el verdadero enemigo. Concentrémonos en lo esencial, en lo que nos une, porque estamos enfrentados con una emergencia absoluta (la Ernstfall, teorizada por Carl Schmitt). Miremos a los musulmanes: cesan de luchar el uno con el otro cuando la cuestión se trata de la Jihad contra el infiel.

2. Para nosotros, el enemigo principal y común (aquél que invade concretamente, físicamente) es la colonización foránea y la ocupación bajo la bandera del Islam; obviamente, uno puede compartir ciertos valores en común con el enemigo, pero uno no debería caer en la trampa de sentir alguna simpatía por él. El enemigo, por otro lado, se beneficia de los colaboracionistas — de aquellos buenos etnomasoquistas europeos que son los más peligrosos para nosotros. En cuanto al adversario común (que busca debilitarnos y dominarnos), es Estados Unidos, el aliado objetivo de los anteriores.

3. Nuestro movimiento — que es uno de pensamiento radical (y no “extremista”) — tiene un verdadero monopolio en la disidencia revolucionaria, debido a que somos los únicos que buscamos una inversión total de los valores y formas de la civilización (la Umwertung [inversión de los valores] de Nietzsche).

4. Los tres pilares de una ideología y proyecto de unidad europea son (1) despertar una conciencia étnica que nos haga defender nuestra herencia biológica común, nuestra raza, la prioridad principal; (2) la regeneración de los ancestrales, cuyo olvido es la principal causa de las tragedias de hoy; y (3) la afirmación creativa de una doctrina europea totalmente incluyente y revolucionaria.

5. Como está indicado en el excelente título de esta revista (“Réfléchir & Agir”[“Reflexionar y Actuar”] Nota del traductor), la reflexión es fundamental, pero del mismo modo es también necesario actuar. ¿Pero cómo actuar? ¿Qué debe ser hecho? Ésta es siempre la pregunta clave. Debemos formar una red europea de resistencia, solidaridad y acción en torno a un programa ideológico común. Esto no debería excluir, sino incluir la política. Es demasiado tarde ahora para ganar el poder por medio de las urnas y la democracia parlamentaria. Es necesario hacer la siguiente apuesta. Es riesgoso como cualquier apuesta, pero es nuestra única oportunidad en esta época de oscuridad: en los siguientes diez a quince años es probable que haya una crisis mayúscula (“caos”), la cual tomará la forma de un conflicto étnico de gran magnitud, probablemente basado en empobrecimiento económico; esto podría cambiar la mentalidad de las masas, que actualmente están alimentadas a la fuerza por nuestros neo-totalitarios medios de comunicación masiva.

Es una manera, por tanto, de anticiparnos al “post-caos”, de prepararnos para la tormenta inminente constituyendo una red europea — horizontal, concatenada, informal, polimórfica — de minorías revolucionarias, una red de solidaridad, una internacional europea de resistencia y propaganda. “La red” no debería adoptar ningún nombre ni forma institucional, es lo que yo llamo “la estrategia de la cobra”.

Se debe estirar, de una manera clandestina pero inquebrantable, desde Portugal a Rusia, conectando cuadros o funcionarios electos de los partidos políticos, asociaciones y círculos de todas las naturalezas, individuos, publicistas, empresarios, financieros, internautas, gente de los medios, etc. Con tres objetivos: agitprop (“Agitación y propaganda”. Nota del traductor) general, formación y reclutamiento, y la adquisición de los medios. En una palabra, debemos prepararnos para una confrontación inevitable. Es una manera de estar preparados y fortalecidos para el día en que el huracán llegue, huracán que es nuestra única oportunidad, nuestra única palanca para mover el mundo. También debemos dejar de pensar que “el sistema es invencible”. Es fuerte solamente por nuestra actual debilidad y desorganización. Finalmente, es necesario abandonar este culto psicopático de la derrota, de “la última batalla”. Los únicos que triunfan son aquellos trágicos optimistas que se ven a sí mismos como en “la primera batalla”.

Cuando tal red exista, será el momento de pasar a la siguiente etapa, apropiadamente política, la cual es imposible de planear hoy en día. Comencemos, entonces, construyendo nuestra red con paciencia, determinación y profesionalismo. Y alejemos de nuestras filas a los incompetentes, a los mediocres, a los exaltados y a los lunáticos. Para tal red, unida en torno a una doctrina clara y común, debe sobre todo constituir una élite rigurosa. De la Resistencia a la Reconquista, de la Reconquista a la Revolución.