Sebastián Vera

Cuando se me habla de bandas de Metal con temáticas paganas (o bandas de Pagan Metal si se quiere, aunque en realidad creo que tal calificación es sumamente difusa) nunca coloco muy buena cara. Si bien en su momento (principalmente a partir del Blood Fire Death de Bathory) la utilización de conceptos escandinavos (con limitación a lo estrictamente vikingo, que al parecer es lo único que se puede considerar como netamente pagano, según las hordas de poleras negras) marcó una etapa de innovación en la cada vez más vacía y comercial escena metalera y del Rock en general, la sobre-explotación de recursos líricos y musicales de ese tipo ha hecho que tal estilo se haya saturado y que muchas veces (si bien hay bandas que siempre logran re-inventarse como Amon Amarth, o derechamente innovar como Einherjer) ocurra algo similar a lo que llevó a Cervantes a escribir El Quijote, a saber: una montonera de novelas caballerescas y de baja calidad literaria que a través de la utilización en forma repetitiva, rimbombante y vacía de conceptos como damicelas en peligro, espadas y muestras cursis de camadería y honor, hicieron de un otrora gran género un compilado vomitivo de auto-ayuda para adolescentes con vidas rotas. Y es que el uso indiscriminado de mitología escandinava (por gente que muchas veces no es escandinava) termina por cansar, por lo que se agradecen las propuestas de bandas que toman elementos folklóricos de sus respectivas zonas de residencia, como Cruachan y Graveland.

iberian

Tomando todo lo recién expuesto es posible entender la muy grata sorpresa que me causó el escuchar este disco. Sorpresa no porque no haya confiado en el talento creador de los miembros de Iberian Wolves, sino porque lo que hizo esta gente es comparable, en términos de ser fuera de lo común, con las demás bandas que mencioné a modo de ejemplo.

En primer lugar, hay que reconocer la gran calidad de sonido que tiene el disco, señal de que la grabación se hizo de forma seria a manos de gente seria. La composición nos saca de lo aburrido que puede ser escuchar bandas que bien son afines en materia ideológica su música no sale de algunos repetitivos acordes y de composiciones básicas. Este no es el caso, siendo la combinación de guitarras bastante propias del Black Metal con melodías que recuerdan a instrumentos folklóricos y por que no, al Power Metal, lo que se alimenta más por el doble bombo usado a ratos, sumado a la potente y grave voz de Esteban Garrido, hace que este disco sea de aquellos que pueden escucharse durante cuatro días, como fue mi caso. Precisamente la calidad musical y una propuesta innovadora en el trabajo de un grupo puede permitir que el mensaje llegue a más personas y de una mejor manera. Comparando las canciones que finalmente fueron grabadas con grabaciones tipo demo de los mismos temas, no puedo más que alegrarme por el trabajo final que vio la luz el año pasado, tanto por la madurez musical adquirida por la banda y porque nos enseña que algunas veces el sacarnos etiquetas que no es estrictamente necesario llevar en la frente permite dar el mismo mensaje, sólo que de una forma más efectiva, y no sólo porque impide en parte a los descerebrados el usar su contra-propaganda, sino porque es una forma más sincera, consecuente y acorde con lo que se quiere expresar.

En segundo lugar, lo que más me llamó la atención (y que también fue lo que mejor impresión me produjo) fueron las temáticas de las letras. Bien merecido tiene su nombre este disco que abarca, en 13 canciones más dos introducciones (una de ellas al tema William Wallace), de norte a sur el espectro cultural del continente europeo (Europa), tratando tanto sobre mitología del nevado norte (Dios de la guerra, Runas, Ruinas de Jotunheim), pasando por un héroe céltico (Intro to Highland, una gran versión Metal de For the love of a princess, banda sonora del ya clásico del cine Braveheart, para luego desembocar en la elaborada canción William Wallace), hasta recorrer las soleadas y llenas de viñas tierras del muchas veces degradado y olvidado sur (Terra gothorum, Viriatus rex, Águilas de Hispania, 74 cañones). Lo mejor de todo es que todas las letras son cantadas en el idioma de los conquistadores.
Si bien la banda se disolvió tiempo después de lanzarse el disco, sinceramente espero que sus miembros sigan ligados de una forma u otra a la música y que continúen propagando el mensaje identitario tanto en Europa como en todos los países en que el legado europeo está aún latente.

iberianwolves

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