Arqueofuturismo

Francisco Javgzo

Ya parecía algo extraño que siendo Guillaume Faye uno de los pensadores más citados en este espacio, no hubiera ninguna reseña de su obra — cada vez más llena de sentido — L’Archéofuturisme, que en español se traduciría como El Arqueofuturismo. (más…)

La aristocracia: base de la comunidad tribal

La historia del hombre lleva siglos de desarrollo bajo el control de la plutocracia. Control, que a todas luces, ha demostrado ser nefasto y carente de un verdadero deseo de servir al desarrollo de la comunidad en la cual lleva sus riendas.

La plutocracia ha demostrado que no existe dialogo posible entre su querer y el desarrollo en armonía con la naturaleza y la tradición en su sentido más profundo, como ese saber popular que generalmente vive atado al desarrollo de los estratos sociales más bajos, pero principalmente arraigados a la gente que vive y trabaja la tierra, desvinculados en gran medida de los vicios que encuentran nicho en los grandes conos urbanos.

Es que el dinero y el poder, sin lugar a dudas, son la principal causal de la pérdida del sentido del deber y del servir de quien tiene la responsabilidad de encausar el futuro de los suyos. Ya lo vemos en aquellos idealistas jóvenes políticos que, una vez sentados en el parlamento y con los bolsillos llenos de dinero y con una significativa cuota de poder, olvidan las causas que lo motivaron a interesarse por la vía político activista, olvidan a todos aquellos que lo llevaron a ocupar dicho sitial…

Lo anterior, nos lleva necesariamente a buscar una alternativa a ésta incomoda realidad en la que vivimos y de la que nos queremos distanciar.

Destruir el poder total del sistema es una tarea que tomará décadas y que, lo más probable, será producto de una inminente implosión más que por nuestro actuar, que tan solo puede llegar a ser el cerillo que prenda la mecha de la ya instalada bomba, pero es ahora que necesitamos vivir y salir de todo esto. Es aquí donde la idea comunitaria toma fuerza y cala profundo en los deseos de los distintos grupos, con diferentes motivaciones, que buscan una válvula de escape ante el estado actual de las cosas.

Si es la comunidad nuestro lugar de encuentro, si es la noción de la tribu nuestra vía organizacional ¿qué mejor alternativa que el gobierno de los mejores, la aristocracia, como respuesta a su inservible plutocracia?

Del conocimiento que los movimientos etnicistas, identitarios y racialistas tienen del humano, nace la ventaja que nos distancia de antiguas instancias donde también se precisaba que los mejores fuesen los que dirigiesen a su comunidad: los mejores no lo son en todo por igual.

En una tribu, donde es la voluntad de permanecer en ella y el deseo de que la misma prospere el vínculo que une a sus miembros, sumado al elemento que ellos, libres y soberanamente, han elegido como su motor de vida (raza, religión, sistema económicos o cualquier otro), elegir al más capacitado para cada tarea es de suma importancia. La figura del líder acá se transforma en algo circunstancial y temporal, que variará cuántas veces sea necesario según la tarea que el grupo deba llevar adelante.

Si bien es deseable que todos los miembros de la comunidad tengan un nivel uniforme en tareas básicas y centrales (como es la defensa, producción de insumos básicos y conocimientos mínimos respecto al elemento que los une), es una idiotez caer en la falsa y antinatural idea de la igualdad a un nivel cuasi matemático. Las personas siempre se destacarán en ciertas áreas más que en otras. Aquellos que se preocupan de la producción de alimentos, puede que no sean tan buenos guerreros, aquellos que priorizan el arte de la guerra tan vez no sean grandes intelectuales, así como los intelectuales puede que lleguen a ser menos capaces físicamente que un guerrero nato. Todos deben estar dispuestos a realizar toda tarea y manejar las nociones básicas de la misma cuando las circunstancias lo ameriten, pero la batalla será dirigida por un guerrero capaz, el trabajo del campo quedará sujeto a los dictámenes de un perito en el trabajo de la tierra, y la formación intelectual de la comunidad será menester de quien se ha preparado para ello.

Igual situación acontece al momento de tomar una decisión. Si bien en una comunidad la opinión de todos es importante, sería un error que todas tuviesen el mismo peso cuando muchos no manejarán a cabalidad el tema a tratar.

La confianza en quiénes tomarán decisiones se transforma aquí en una cuestión central y vital. Es por ello que aquellos destacados en cada materia se deben imponen debido al reconocimiento de sus pares y no por imposición, como se nos tiene acostumbrado desde ya hace mucho.

La capacidad superior, mejor pulida, de quiénes estén llamados a desarrollar las actividades encomendadas por la tribu, junto a la movilidad que implica contar con líderes circunstanciales según la actividad a ejecutar, genera un efectivo sistema aristocrático donde realmente tomarán las riendas los mejores elementos de la comunidad para dicha tarea, pero que, a su vez, no tendrán el tiempo suficiente para ser corrompidos por el poder.

El antirracismo como religión de estado

Extraído de La Colonisation de L’Europa (L’Æncre, 2000). Traducción por Juanjo Ayesta para Minuto Digital.

El antirracismo tiene la misma obsesión por la raza que el cura puritano por el sexo. Hoy, el sexo se muestra tanto como una industria como la raza es violada y disimulada. Pero en realidad este disimulo esconde una presencia obsesiva del concepto. El antirracismo ha devenido una especie de meta-religión, una forma perversa e inconsciente de racismo, en todo caso el signo de una obsesión racial. ¿Pero qué es en el fondo el racismo? Nadie lo sabe explicar ni definir. Como en todos los vocablos abusivos y con fuertes cargas afectivas, la palabra en sí carece de significación. Se le confunde con la xenofobia, y se habla así del racismo mutuo de los croatas, los serbios y los albaneses, cuando sus disputas son de carácter nacional y religioso, pero no racial.

Aquí las posiciones interesantes son las de Claude Lévi-Strauss en su opúsculo «Raza e Historia» y de Zoulou Kredi Mutwa, autor del famoso ensayo «My People», que fue la más pertinente crítica tanto del apartheid sudafricano como del modelo de la sociedad multirracial. Pero esta fue igualmente la opinión de Léopold Sedar Senghor, que teorizó sobre las nociones de «civilización negro-africana» y «albo-europea». Estas opiniones son clasificadas en la actualidad como gravemente incorrectas. Sus tesis pueden resumirse en estos puntos:

1. La diversidad biológica de las grandes familias de la población humana es un hecho incontestable; esta diversidad es una riqueza, es el núcleo de civilizaciones diferentes.

2. Negar el hecho racial es un error intelectual peligroso, pues niega los mismos fundamentos de la antropología e instala el concepto «raza» en el rango de tabú, en paradigma mágico, cuando en realidad es una realidad banal.

3. El antirracismo obsesivo es al racismo lo que el puritanismo a la obsesión sexual. Una sociedad multirracial es por necesidad una sociedad multirracista. No se puede hacer cohabitar sobre el mismo territorio y sobre la misma área de civilización más que a poblaciones biológicamente emparentadas, con un «mínimum» de diferencias étnicas.

Globalmente, las tesis de Levy-Strauss, de Kredi Mutwa y de Léopold Senghor concluyen que la humanidad no es una «mobylette», y que no marcha con mixturas. Así, mientras que la ideología oficial niega el concepto de raza, en verdad lo está reconociendo y fortificando. La sociedad francesa no reconoce que el hecho racial se le impone, se proclama por todos sitios, empezando por los inmigrantes. En los suburbios y en las «zonas sin derecho», los franceses autóctonos son tachados despectivamente como «galos», o, más frecuentemente, como «quesitos» («petit fromages»). Mientras que las razas son censuradas como inexistentes y no se les reconoce ninguna realidad, la cuestión racial está más presente que nunca.

Es evidente que las «razas puras» no existen y que el concepto no tiene sentido biológico, pues toda población es producto de un «phylum» genético muy diverso. Pero esto no quita existencia al «hecho racial», ni a las razas. Incluso una población mestiza constituye un hecho racial, y no se puede decir que en Sudamérica o en las Antillas el mestizaje haya creado nuevas razas. Los antirracistas, que niegan la realidad del concepto de raza, son favorables al «mestizaje», militan por la «mezcla de las razas», y niegan por tanto su propia realidad. ¿Entienden quizás que con el mestizaje las razas dejarán de existir? De forma dogmática se empeñan en demostrar «científicamente» que las razas no existen, y que por lo tanto la modificación del sustrato biológico en Europa no tendrá consecuencia alguna, sino tan solo influencias benéficas. Esta es la tesis envenenadora del «totum cultural», en la que ni siquiera sus propagadores creen con seriedad.

De una parte la ideología oficial niega la existencia de las razas humanas, señalan las diferencias insignificantes en los cromosomas personales, pero por el otro la ley prohibe las discriminaciones raciales «en nombre de la pertenencia o no pertenencia a una raza, étnia o religión». Entonces, ¿las razas existen o no existen? En la simple lógica aristotélica o leibniziana, es un absurdo reprimir a quienes cometen un delito contra un sujeto jurídico que no existe de hecho. Por otra parte se proclama la inutilidad de las distinciones raciales, pero se aplican legalmente cuotas de favoritismo racial. Se niegan las «diferencias raciales» pero se pone el punto en las «discriminaciones raciales positivas». (…) Como toda realidad antropológica y, más generalmente, natural, el hecho racial no es un «hecho absoluto», pero es un hecho. Su negación actual por la ideología dominante constituye el signo y la prueba de que la cuestión racial ha devenido fatídica. Toda civilización enferma tiende a censurar la realidad de su mal y a hacer de ella un tabú. No se habla de sogas en la casa del ahorcado. La ideología hegemónica procede así con un trabajo de silencio, con un secreto de familia.

El sociólogo negro sudafricano, de etnia zulú, Kredi Mutwa, escribía en su revelador libro «My People» (Penguin Books, Londres, 1977): «Negar las diferencias fundamentales entre los negros y los blancos, las dos grandes familias raciales de la humanidad, es negar la naturaleza y la vida. Es tan estúpido como afirmar que la feminidad y la masculinidad no existen. Aquí se descubre una falta de sentido común en el espíritu occidental. El hombre negro acusa en sí mismo más que el blanco su personalidad racial, y es por naturaleza más reticente a aceptar la utopía de un hombre universal».

En el mismo sentido, Léonine N´Diaye, en su obra «Le Soleil» (Dakar, 021121987), escribe: «Al igual que existen diferencias entre los pueblos blancos, entre los hispanos y los nórdicos, por ejemplo, también existe esa diferencia entre las etnias tribales africanas. La humanidad está dividida en grandes familias con su propia personalidad, cultura y hecho biológico». Entre los africanos, como entre los asiáticos la naturalidad del hecho racial no ofrece problemas. Se reivindica con toda tranquilidad. La negación psicótica del hecho racial en Europa se apoya en la esperanza de que disimulando el hecho racial puede purgar el pecado original del racismo y crear al mismo tiempo una sociedad idílica, un paraíso extraterrestre. (…)

En el censo de la población francesa de 1999, el Instituto Nacional de Estadística no hizo ninguna referencia al origen étnico ni a la religión. Los franceses no debían conocer las cifras reales, Max Clos, presidente del instituto, explicó en Le Figaro (05/03/99): «Una comisión de sociólogos explicó que la menor referencia sobre el carácter étnico o religioso de una ciudad o un barrio podría provocar reacciones racistas. Las gentes tienden a creer que una mayoría de población magrebí o africana crea inseguridad». ¡Fantástico!… como si «las gentes» no se percataran ellas mismas de la realidad al andar por las calles. Este es un perfecto ejemplo de engaños al pueblo, de negligencia del poder y de «transparencia democrática».

¿Por qué el enfermo desconoce su fiebre, por qué se niega a mirar el termómetro? ¿Por qué los poderes niegan que la inmigración es de hecho un cataclismo social, que está en marcha una colonización, por qué se comportan como si la emigración no existiese? El estado se ha vuelto de nuevo censor, a veces se refiere a las poblaciones afro-magrebíes como «representantes de la población que vive en la periferia»… asombroso eufemismo. El Instituto de Estadística niega el hecho étnico y racial y se niega a hacerse pregunta alguna sobre este hecho. Los poderes públicos, atontados por la psicosis antirracista y el tabú étnico, disimulan voluntariamente las cifras de la inmigración. Pero al mismo tiempo, remarca sus contradicciones, como corresponde a toda ideología alejada de la realidad, pues implícitamente reconocen el carácter étnico de la colonización, reconocen que los inmigrantes rechazan la asimilación. Los poderes públicos colaboran con los inmigrantes colonizadores para moldear la opinión pública. Pues en una sociedad mediática las gentes creen menos en lo que ven que en lo que les inculcan los mass-media.

Cuando la causa justa es incorrecta

Francisco Javgzo

No hace mucho tiempo dije que las causas justas a nadie le importaban (incluso, hasta lo dije en inglés). En este mundo, hay miles de otras causas que tienen más peso que la tuya, por lo que puedes ponerte en una fila interminable y esperar a que sea tu momento. (más…)

Las buenas causas a nadie le importan

Francisco Javgzo

Si tú pensabas que tu causa era justa, que luchabas «por tus derechos», que tenías tanto derecho como cualquiera, y que, a raíz de lo justo de tu causa, ibas a recibir apoyo popular, haz de saber que estabas muy equivocado. (más…)

El Plan Butler

Publicado originalmente como «The Butler Plan Introduction«, «The Butler Plan: The Homeland«, «The Butler Plan: Four Phases«, «The Butler Plan: Summation«, por el Northwest Front. Traducción y edición por Sebastián Vera. Publicado con permiso expreso de Harold A. Covington.

Dedicado con todo respeto al Reverendo Richard Girnt Butler[1], un galante caballero cristiano.

INTRODUCCIÓN.

El movimiento nacionalista racial blanco ha desaprovechado completamente estos 50 años recién pasados. Actualmente, ya no es posible que la raza aria reconquiste América del Norte en su totalidad. La única opción que queda para asegurar la existencia de nuestra raza y un futuro para los niños blancos es que los restos de la población racialmente consciente de Norteamérica se reubique en el noroeste y establezca su propia nación soberana.

Lo que está en juego es nuestra supervivencia como raza. No hay otra alternativa que el plan de migración hacia el noroeste. Si esto no se hace, la raza aria se extinguirá en Norteamérica y posiblemente del resto de la tierra, ya que no habrá un asilo seguro y racialmente homogéneo en que nuestra gente pueda descansar, reagruparse y recuperar su cantidad. Es necesario reducir el problema de la supervivencia racial a proporciones manejables, encogerlo a dimensiones donde podamos concentrar los pocos recursos que nos quedan en una pequeña área, con líneas de comunicación más cortas y cercanas. En tal escala reducida, el nacionalismo racial ario será capaz de ganar algo de empuje político, social y económico en una base local suficiente para efectuar cambios.

Una vez en el noroeste, los entrantes refugiados blancos deben comprometerse en un vigoroso y dinámico programa de acción política, propaganda y actividad educacional. Eventualmente, deberá haber acción directa para remover todo lo posible la jurisdicción y el control de los Estados Unidos del territorio y, subsecuentemente, crear una república aria independiente basada en los principios del Nacionalsocialismo. Esta República se compondrá exclusivamente de personas de herencia racial europea no mezclada, no semítica, caucásica, y a ningún no-blanco de cualquier tipo se le permitirá residir en ella bajo ninguna circunstancia.

Si esto no se realiza, la raza aria habrá desaparecido en América del Norte para el año 2100. Las consecuencias de esta extinción para la civilización humana y para el planeta en que vivimos serán horrorosas de una manera más allá de lo que el poder  de la imaginación puede abarcar. Alcanzar la supervivencia racial del hombre ario debe estar por sobre todas otras consideraciones de bienestar personal, planes personales, integridad física, legalidad o interés personal. Tenemos un trabajo que hacer. A esta tarea hercúlea que nos dio la Historia debemos dedicar el resto de nuestras vidas.

No se puede repetir suficientes veces: el imperativo del Noroeste está por sobre todo guiado por un solo factor decisivo, cual es la completa falta de cualquier otra alternativa realista para asegurar la existencia de nuestra raza y un futuro para los niños blancos. Nos hemos farreado los últimos 50 años. El tiempo se ha acabado y ya no hay nada más que podamos hacer.

LA PATRIA.

La patria aria propuesta consiste en un territorio núcleo de 3 Estados del noroeste de EEUU: Idaho, Oregon y Washington. Varias veces en el pasado, otras partes del noroeste han sido sugeridas como partes potenciales de la Patria. Estas son Montana occidental, Alaska, y las provincias canadienses de la Columbia Británica y Alberta (un fuerte movimiento separatista con un tinte racial distintivo ya existe en Canadá occidental).

Este documento procederá sólo en la base de los 3 Estados núcleo de EEUU. Es en estos Estados donde debemos concentrar nuestros esfuerzos iniciales de reasentamiento. Dependiendo de la situación geopolítica y estratégica del momento en que se deba atacar directamente por la libertad, seguramente será recomendable liberar la mayor cantidad de territorio que sea posible. Tal como una pareja recién casada con grandes planes para el futuro, necesitamos construir una casa grande y con muchas habitaciones para que podamos llenarlas con niños.
Aquí hay un bosquejo, en orden alfabético, de estos tres Estados que constituirán el área de asentamiento primaria.

IDAHO

Superficie: 83.574 millas cuadradas. Población (estimada en 1996): 1.210.232 personas, de las cuales 1.036.000 son clasificadas como Blancas por el Gobierno (debe ser tenido en cuenta que los demógrafos del régimen subestiman el número de no-blancos en nuestra sociedad. También tienen el hábito de contar a judíos y ciertos hispanos como “blancos”). Población blanca oficial de Idaho: 97.19 %. Principales sectores productivos: agricultura, madera, ganado, turismo y algo de producción de alta tecnología. Ya no hay mucha minería, pero sí algo de oro y fosfatos. Las manufacturas consisten en gran medida en procesar y empacar alimentos producidos en el Estado.

OREGON

Superficie: 97.131 millas cuadradas. Población (estimada en 1996): 3.243.487 personas de las cuales 2.797.000 son clasificadas como Blancas por el Gobierno (se debe tener la misma consideración expresada en el caso de Idaho). Población blanca oficial: 94.11 %. Principales sectores productivos: Grandes industrias de madera y manufactura de variados productos de madera, también la manufactura de equipo computacional y un sector financiero bastante grande. También hay muchas granjas. Portland es una zona urbana grande, con todo lo que ello implica en los EEUU modernos.

WASHINGTON

Superficie: 70.637 millas cuadradas. Población (estimación de 1996): 5.610.362 personas de las cuales 4.636.000 son clasificadas como Blancas por el Gobierno (se debe tener la misma consideración anterior). Población blanca oficial: 90.14 %. Mucha de la disparidad en la cantidad de población, en oposición a los otros dos Estados, se debe a la megalópolis de Seattle, la que incluye Tacoma y Olimpia al sur. Seattle es la puerta de entrada a un flujo masivo de chinos y otros asiáticos al noroeste. Los asiáticos son bastante abiertos sobre su plan de tomar el noroeste a través de la inmigración masiva y hacerla parte del Borde del Pacífico. En el caso de Vancouver, ya han tenido éxito en transformar esta antiguamente blanca ciudad en un antro chino. Principales sectores productivos: crianza de ganado, madera, papel y productos de pulpa, algo de minería y una inmensa cantidad de alta tecnología en el área de Seattle surgida alrededor del imperio de Microsoft.

EL TOTAL DE LA PATRIA

Para la primera zona de asentamiento entera, estamos en presencia de un territorio de 251.342 millas cuadradas. Eso es mucho territorio, pero es infinitamente menos que la inmensa expansión de América del Norte. La mayor parte de los lugares en el área de los 3 Estados están a una distancia cercana a las 24 horas conduciendo, máximo. Comparen eso con los 5 o 6 días de conducción necesarios para visitar a alguien a través del país.

Estamos teniendo una población estimada de 10.064.008 personas, de las cuales 8.469.000 son (oficialmente) blancas. Una vez que la población no-blanca de las mayores áreas metropolitanas sea sustraída, especialmente de Seattle/Tacoma y Portland, estaremos tratando para todos los efectos prácticos, de un territorio sólo blanco, uno de los pocos restantes en el mundo. Ocho millones y medio de personas es mucha gente, pero con una propaganda dura realizada por una dedicada minoría activa y fanática, muchos de ellos pueden ser convencidos para unirse a nosotros para proveer las bases locales de los asentamientos futuros. Comparar esto con tratar de trabajar con una población de 260 millones de personas, en muchos lugares con una mayoría no-blanca, en un continente donde no tenemos poder y estamos desparramados a los cuatro vientos.

Esta es la ventaja principal de todo el concepto de Noroeste en contraposición a la ilusión de que, de alguna forma, vamos a recuperar el país entero de inmediato. El imperativo del noroeste reduce el problema a proporciones manejables, algo que podemos conseguir con los recursos a nuestra disposición. La otra alternativa es el actual status quo, o sea, por ejemplo, sentarse en frente de la computadora picoteando el teclado y de vez en cuando salir en público sujetando un cartel, dejando que la escoria nos tire basura. El actual status quo significa muerte racial, y las cosas han alcanzado un punto en que cualquier esfuerzo por preservar el status quo es equivalente a una traición racial.

LAS CUATRO FASES.

El Plan Butler consiste en cuatro amplios aspectos o fases. Estas fases no se asocian con ningún periodo de tiempo, sino que implican un tipo específico de actividad y una agenda de metas a alcanzar. Todas las cuatro fases o tipos de actividades se desarrollarán simultáneamente, y en cualquier momento el Movimiento se relacionará con asuntos vinculados con cualquiera o con todas estas fases. Por ende, habrá mucha superposición.

FASE 1: Reubicación de las comunidades blancas racialmente conscientes en la actualidad a la Patria.

Este proyecto se desarrollará desde este punto en adelante, y continuará incluso después de que se haya alcanzado la independencia política. Esta será la primera función de la Patria: ser hogar y refugio para todos los arios perseguidos y en peligro del mundo, desde afrikaners a serbios. A los blancos racialmente conscientes que lleguen se les referirá como Inmigrantes, para diferenciarlos de los norteños nativos y migrantes orgánicos (ver abajo).

Se propone establecer una Agencia muy similar en alcance y propósito a la Agencia Judía que controló, y aún controla, el montón de inmigración judía a Israel.

Esta agencia no se entrometerá mucho con asuntos políticos o de propaganda, excepto de una forma muy limitada para así convencer a potenciales inmigrantes de la necesidad de venir a la Patria. Esta Agencia proveerá información, consejo y varios tipos de datos prácticos relacionados con el reasentamiento, pero le estará rotundamente prohibido entregar asistencia financiera o cualquier tipo de alojamiento para los Inmigrantes.

Estas restricciones son una necesidad brutal. En primer lugar, dado la crónica escasez de recursos común a los proyectos raciales, no seremos capaces de entregar asistencia financiera a los Inmigrantes. En segundo lugar, es absolutamente esencial que los que lleguen sean autosuficientes, deseosos y capaces de trabajar, y capaces de asumir inmediatamente roles política y socialmente productivos en las comunidades blancas donde se asentarán.

La Agencia deberá ser absolutamente insistente en realizar por lo menos una visita preliminar a la Patria por parte de los posibles Inmigrantes antes de que se muden, específicamente una visita al área propuesta de asentamiento. Los probables migrantes deben vernos y nosotros verlos a ellos. Debe ser una regla sumamente importante en que todo esto no sea sólo empacar las cosas valiosas y partir rumbo al Noroeste. Se deben hacer todos los esfuerzos para asegurarse de que los migrantes vienen para algo, no huyendo de algo. Los Inmigrantes, especialmente las familias, deben tener trabajo y alojamiento de antemano y necesitan llegar con los activos suficientes para que puedan establecerse en sus nuevas comunidades. En el corto plazo, este proyecto debe ser implementado por y para adultos responsables que saben lo que están haciendo y para qué lo están haciendo. La Agencia estará ahí para guiar a estos adultos responsables en este proceso.

Hasta ahora, la estrategia ha sido traer gente sólo a un sector, los distritos Coeur d’Alene/Hayden Lake/Sandpoint en el norte de Idaho. Este plan estaba mal ideado. Primero, permite a los federales concentrar sus recursos contra nosotros en un relativamente pequeño “matadero”. Segundo, la población es tan escasa que los recién llegados se distinguen y pueden ser fácilmente identificados y fichados por el enemigo. Especialmente al comienzo, necesitamos confundirnos con la población local y ser indistinguibles.

A esto debe sumarse que las áreas metropolitanas contienen una mayor diversidad racial y será fácil trabajar con los locales nativos blancos cuando estos son minoría y los aquejan los problemas propios de una minoría. No buscamos huir a los bosques del norte y escondernos. Estamos tratando de construir una nueva nación. Las realidades del siglo XXI dictan que nuestro movimiento debe localizarse donde están los blancos, y en el noroeste esto significa unas dos docenas de áreas metropolitanas. Eventualmente, las comunidades raciales podrán establecer instalaciones en zonas rurales. De hecho, debemos familiarizarnos con el campo y sentirnos cómodos en él, pero no haremos una revolución con unas pocas garitas en medio del bosque.

En un análisis preliminar, las siguientes áreas serían recomendables para el establecimiento de las primeras comunidades raciales nacionalistas basadas en factores económicos y geográficos. En casi todas esas áreas hay abundancia de trabajo, con la posible excepción de Coeur d’Alene, y estas colonias iniciales están lo suficientemente cerca una de la otra para crear vínculos donde los racial-nacionalistas puedan ofrecer algo de material y apoyo logístico. Deberá haber un racial-nacionalista en cada capital de Estado, para así tener a alguien cerca cuando el Gobierno estatal trate de suprimir nuestro movimiento y expulsarnos. Estos serán nuestros puntos iniciales desde donde nos debemos conectar.

IDAHO: Coeur d’Alene, Boise, Pocatello.

OREGON: Portland, Salem, Eugene, Medford, Corvallis. El Este de Oregon está muy poco poblado y económicamente estancado, y será una de las últimas áreas dónde ingresaremos. Esto se aplica también al Este de Washington.

WASHINGTON: Spokane, Bellingham, Vancouver, y los suburbios obreros de Seattle, para incluir Tacoma y Olimpia. La experiencia enseña que estos suburbios en Seattle deben consistir en pequeños grupos de personas en Kent, Bremerton y Everett. También deberá existir concentración de gente en el complejo militar de Fort Lewis.

FASE 2: Propaganda y trabajo misionero masivo y serio entre la población nativa del Noroeste y los migrantes orgánicos.

Una de las primeras armas que el enemigo usará contra nosotros será encabritar a la población nativa blanca del Noroeste contra los “malvados racistas de afuera”, retratándonos como disfuncionales, conspiradores criminales, etc. En algunas localidades esto puede alcanzar perfectamente el nivel de violencia física de parte de la policía o por vigilantes de estilo “chicos buenos”.

En todos lados los blancos están llenos de rabia y frustración y saltarán a la primera oportunidad para liberar esa rabia y frustración contra un conejillo de indias de forma socialmente aprobada. . Seremos una minoría desprotegida, blanco fácil para cualquier idiota con complejo de John Wayne con una bandera americana en su gorra de baseball. Gente como esa se nos echará encima azuzada por la estructura local de poder y por la Cámara de Comercio, la que nos verá como un mal negocio.

Eventualmente, también entre nosotros habrán muchos John Wayne que les pagarán con la misma moneda, algo que será necesario para ganar su respeto. Nadie respeta a personas que permiten ser victimizadas. Pero esta no es una solución de largo alcance. Tenemos que traer esta gente a nuestro lado, no pelear con ellos. No son el enemigo, aún cuando estén brutalmente lavados de cerebro. La forma en que manejemos las relaciones determinará si todo este esfuerzo da o no frutos.

Debemos tener en mente que, precisamente por haber crecido en un ambiente más o menos 100% blanco, los nativos no entienden lo que el multiculturalismo y la diversidad traerá para ellos en el futuro. Ellos honestamente no entienden de lo que hablamos y debemos conducir al público más masivo nuestras relaciones y nuestra propaganda para convencerlos. Debemos hacerlos ver que si bien no nos dejaremos victimizar ni nos iremos, no los odiamos, no conspiramos contra ellos y que somos sus hermanos.

Por sobre todo, no nos debemos dejar encasillar en comportamientos o en apariencias físicas que permitan al orden establecido retratarnos ante los nativos como “los otros”.  De ahí en adelante, las cabezas rapadas, tatuajes y el hooliganismo de la escena skinhead deberá ser mantenida fuera del Noroeste. La gente local debe entender que somos compatriotas americanos y gente como ellos, no “los otros” a los que es socialmente aceptable apedrear. Pero al mismo tiempo tienen que entender que estamos aquí para quedarnos, que más de nosotros vienen y que no nos pararán.

Jamás, bajo ninguna circunstancia, debe haber un excesivo despliegue o énfasis en pistolas o armas. Hasta que llegue el momento de luchar por la libertad no deberá haber sacudidas de armas para las cámaras de televisión. Un arma de fuego tiene una sola función: disparar. Hasta que no lo hagamos tenemos que mantenerlas en el armario. Esta será una revolución, no un programa de televisión.

Experimentaremos muchas dificultades interactuando con los migrante orgánicos. Con este término designamos a los blancos de otras partes del país que se han relocalizado recientemente en el Noroeste por casi las mismas razones raciales que nosotros lo hemos hecho, pero que preferirían extirparse sus propios órganos antes de admitir esto en público. Muchos de estos vienen de California, que este año se convirtió oficialmente en el primero Estado mayoritariamente no-blanco. Los migrantes orgánicos pueden usualmente ser detectados por el uso de frases clave como “buen clima”, “buenas escuelas”, “bajos impuestos”, “un ambiente estable”, “un buen lugar para criar niños”, y, en síntesis, todos los términos conservadores para decir “no hay negros ni hispanos”. Los migrantes orgánicos son muchas veces elitistas liberales que quieren tener su pedazo de pastel propio y comérselo, pero que han sido forzados a venir esposados debido a la realidad racial, y que ahora luchan por construir un razonamiento políticamente correcto y aceptable a la renuencia a vivir en los “paraísos multiraciales” que ellos mismos ayudaron a construir en sus Estados y ciudades.

A largo plazo, los migrantes orgánicos se acercarán más cuando se den cuenta de que el flujo de mugre los ha seguido desde California, Milwaukee o de donde sea, y que si no resisten se verán forzados a escapar una vez más. ¿Pero adónde? ¿Al Ártico? ¿Australia? ¿La Patagonia?

Los nativos se nos acercarán cuando empiecen a probar un poco de diversidad y correctitud política, especialmente la usurpación de la acción afirmativa [1] y la sodomía. Así, los John Wayne`s con banderas americanas en sus gorras de baseball se nos acercarán más y más cuando pierdan sus trabajos o ascensos en beneficio de minorías no calificadas. Cuando las madres y padres liberales en Idaho y Washington vean a su hija pequeña llegar a casa de la escuela con una copia de “Heather tiene dos mamás” [2] y a su hijo con moretones por haber sido golpeado por negros o hispanos, empezarán a captar la idea. De hecho, los migrantes orgánicos suelen tener cualidades y habilidades que serán muy necesitadas en la creación de nuestro nuevo país. Son una base de conversos potenciales.

Debemos entender claramente que la población blanca de estos tres Estados no son nuestros enemigos, sino que nuestro reto. Durante los primeros años no habrán muchos Inmigrantes como para marcar la diferencia en la situación política o demográfica. O ganamos a un gran porcentaje de esos 8 millones y medio de blancos a nuestra causa para hacer viable y seguro nuestro programa de asentamiento, o fallamos y nuestra raza perece. En todo el país hay 260 millones de personas, casi la mitad de ellas no-blancas. Así las cosas, nunca ganaremos. Pero, ¿con 8 millones y medio de personas compartiendo nuestra sangre, si no nuestras ideas y experiencia? Ahí si que tenemos una oportunidad.

FASE 3: Creación de un movimiento político para la independencia del Noroeste.

Esta fase se explica por si misma. El actual débil y nebuloso National Front servirá para este propósito. En la situación actual, más allá de la creación de unos cuantos documentos base y en el consenso general que rodea la idea de independencia, esta fase tendrá que dejarse más o menos de lado por un tiempo, mientras nos concentramos en las Fases 1 y 2. No podemos dejar que se desarrollen más jefes que militantes, como ha sido la tónica en la mayoría de los movimientos de este tipo.

Una revolución no puede tener éxito sin el Trípode Revolucionario, 3 condiciones sin las cuales no puede ocurrir ningún cambio verdadero. Revisemos estas condiciones de nuevo:

1.- Debe haber un movimiento revolucionario basado en la buena fe, devoto hacia quitar el poder directamente de la estructura de poder existente. Ni conservador, ni reformista, ni queriendo trabajar dentro del Sistema existente, sino que dedicado a su destrucción.

2.- Debe haber una disminución del apoyo al Gobierno, la mayoría de la gente en el país o territorio no debe desear ser más dirigida por la estructura de poder existente y así querer un cambio. No cualquier cambio, sino que específicamente el que el poder sea asumido por el movimiento revolucionario.

3.- Debe haber una pérdida en la credibilidad en el monopolio de las fuerzas armadas por el Estado. Deben tener lugar actos de insurrección y de guerra de guerrillas. Daños físicos serios deben ser infligidos en el enemigo, y nadie debe ser atrapado y castigado por esto. Esta condición es necesaria para forzar a la estructura del poder a cometer actos de represión y venganza contra la población en general, debido a la frustración de ser incapaces de localizar y aprehender a las guerrillas reales.

Nuestra meta a largo plazo es que el gobierno de EEUU se vea en una situación en donde luchar para retener el Noroeste sea política y financieramente insoportable, y dejar a la Patria ir sea el menor de dos males desde su punto de vista. Así se ganan todas las guerras coloniales, y para ganar debemos reducir nuestra lucha racial al estado de guerra colonial en el que amortizar una cantidad X de territorio sea una opción necesaria para el poder ocupante. Es imposible imaginarse una situación así, dada la artificial “prosperidad Clinton”, permanente apretón que el Gobierno Federal ejerce en todos los aspectos de nuestra vida. Pero no estamos hablando de hacer algo en el contexto de hoy, sino en el contexto de muchos años en el futuro. Nada dura para siempre, el orden actual tampoco lo hará.

Debemos prepararnos para el tiempo que se viene, cuando todo esto sea más que fantasía de papel, cuando las realidades políticas y económicas hagan de nuestra victoria una posibilidad si estamos dispuestos a alcanzarla. Deberán pasar muchos años y una gran ayuda de parte de los acontecimientos económicos y políticos en el Nuevo Orden Mundial para crear este trípode en el Noroeste, pero tarde o temprano ocurrirá. Debemos tener al National Front o a algún tipo de partido ario independentista radical listo y dispuesto a entrar en acción cuando el momento se presente.

FASE 4: La creación de una infraestructura económica, social y organizacional secreta.

Esto tarde o temprano derivará en acción directa para liberar a nuestra Patria de las garras del Gobierno Federal. Las ideas aquí son bienvenidas, pero reiteramos, durante los primeros años necesitamos concentrarnos en las Fases 1 y 2, o sea, en meter a nuestra gente y luego inmiscuirnos intensamente en posiciones de influencia local y gubernamental. Estas primeras dos fases requerirán todos nuestros esfuerzos durante un largo tiempo. Debemos aprender a caminar antes que a correr.

Una de las cosas más importantes en que debemos concentrarnos es en crear una infraestructura económica que nos permita emplear a nuestra propia gente y liberarla de la venganza ubicua del establishment consistente en la pérdida de sus trabajos. Hay que tener en mente algo que nuestros ancestros entendían y hacían a la perfección: somos constructores de una nación, y hay mucho más que hacer que cantar alrededor de una fogata y lanzar bombas en las barricadas. Lo principal acá es usar nuestros recursos humanos al máximo. Otra de las cosas que nuestros antepasados entendieron fue que aprender a sobrevivir equivalía a la autosuficiencia económica. Recuerden a los primeros aventureros que llegaron a Jamestown y casi se murieron de hambre por trabajar y buscar oro en vez de sembrar, cazar y construir refugios. Debemos ser capaces de apoyarnos mutuamente ante la presión del ZOG, la que de seguro será tan intensa como la que los indios ejercieron a los primeros colonos.

Por autosuficiencia económica entendemos la producción de riqueza o bienes y servicios esenciales. No significa esquemas piramidales o franquicias marginales de negocios o tratos para hacerse ricos rápidamente (ideas que prosperan en la Derecha). Una de las mayores inversiones que debe hacer nuestra comunidad es la de orientación vocacional a los jóvenes blancos. Cada hombre y mujer blanco debe poseer una habilidad rentable para que puedan sobrevivir por si mismos. Una nueva nación no necesita sólo soldados o agitadores políticos. Una nueva nación requiere granjeros, ingenieros, doctores, arquitectos, eléctricos, constructores y operadores de maquinaria pesada, procesadores de comida y envasado, profesores y mano de obra.

Debemos traer al Noroeste hombres y mujeres adultos serios que vengan a construir una nueva nación, no a beber cerveza y gritar “¡White power!” y mostrar sus tatuajes. Los jóvenes que deseen venir a la Patria deben ser alentados a quedarse en la escuela y aprender una profesión u oficio económicamente rentable, para que cuando migren no sólo digan “Hola, soy un racista”. Deben ser capaces de entrar en al comunidad y decir: “Hola, mi nombre es tanto y tanto, y soy un diseñador de softwares para computadores, o un mecánico, o un eléctrico, o enfermero, o te puedo arreglar la máquina de fotocopias, o sé volar helicópteros, o puedo hacer pan…”. Se entiende.

El Nombre: El nombre de la entidad que proponemos será República Americana del Noroeste (Northwest American Republic, NAR).

El término esotérico y técnico “ario” debe ser evitado porque causa confusión en la gente común y corriente, y ganándonos a esta gente es como triunfaremos.  Para bien o para mal, el término “ario” se asocia ahora con la imagen de rufianes de cabeza rapada tatuados que tragan cerveza, muestran rifles y gritan “White power!”. El punto es que esta visión es errada. Los nativos del Noroeste son arios ellos mismos, si bien no en mente sí en raza. Cuando se trata de política, la percepción lo es todo. Es mala propaganda enfrentarse a la gente, en su contacto inicial, con ideas, conceptos, términos y símbolos, que requieren una larga y complicada explicación inmediata. Términos esotéricos deben ser también evitados, ya que suenan raro y ya tenemos suficientes problemas tratando de arreglar nuestra ya arruindada imagen.

La Bandera: Esto es algo que debemos empezar a hacer desde ya: la creación y reconocimiento general de la bandera de la futura Patria. El autor de este documento se ha decidido por un diseño simple que no contiene símbolos controversiales o nada que requiera más que una explicación simple. Es necesario que esta bandera sea registrada bajo marca comercial por la Agencia del Noroeste para prevenir que la marca o los derechos de autor sean robados por los judíos o la National Alliance [4]. Una vez que esto esté hecho, y mientras se puedan reunir fondos, las primeras banderas de la NAR deberán ser producidas y estar disponibles para su distribución.

La bandera de la nueva nación será nuestro punto de encuentro. Deberá ser desplegada, distribuída y publicitada en todo el mundo hasta que sea equivalente a la bandera Confederada o a la Esvástica, siendo reconocida como símbolo de esperanza aria y coraje frente a la muerte racial.

Bandera de la NAR. “Las banderas tricolores tuvieron su origen en Europa en el siglo XIX, cuando las banderas eran cocidas a mano por las mujeres. Cuando las policías secretas o los soldados del rey venían, podían ser escondidas rápidamente o camufladas, ya que con lo único que se encontraban era con 3 pedazos de tela de colores. El significado de esta bandera es simple: Azul por el cielo, verde por la tierra y blanco por la gente que vive entre medio de ellos” Fuente: http://northwestfront.org/about/tricolor-flag/

RESUMEN

Esta no es una cuestión de que si podemos o no hacerlo, sino de que si lo vamos a hacer o no.

¿Podemos hacerlo? Sí, claro que podemos.

¿Lo haremos? Sí. ¿Cómo lo haremos? No lo puedo explicar, y entiendo que los presentimientos psíquicos no son exactamente los argumentos más persuasivos para convencer a la gente de que abandone todo lo que conoce y se aventure a un mundo nuevo y desconocido. Todo lo que sé es que, por alguna razón más allá de mi habilidad para razonar, creo que esta vez, en algún momento en el fututo, dará resultado. No alargaré más el tema, el futuro revelará si estoy o no en lo correcto. Sólo sé esto:

Es tiempo de ir a casa.

Notas.

1. 1918 – 2004. Ingeniero aeroespacial. Líder del movimiento nacionalista blanco Naciones Arias (Aryan Nations).

2. Cuando un gobierno u organización le da preferencia a mujeres, negros, u otros grupos tradicionalmente marginados a la hora de contratar personas para empleos.

3. “Heather has two mummies”. Libro para niños escrito en 1989 por Leslea Newman, siendo el primero con una temática lésbica.

4. Movimiento separatista blanco fundado en 1974 por el Dr. William Pierce, profesor de física en la Oregon State University y ex miembro del American Nazi Party de George Lincoln Rockwell.

Religión Civil Racial

Greg Johnson

Para mis propósitos, definiré religión como la práctica común de honrar lo sagrado. Por lo sagrado, no me refiero necesariamente a un dios o dioses ni a ningún ser sobrenatural, inmanente o trascendente.  A lo que me refiero es al bien supremo en cualquier sistema de creencias, con lo cual todos los valores inferiores deben diferir y, en un conflicto, ser sacrificados. (más…)

Nueva Derecha contra Vieja Derecha

Publicado originalmente como «New Right vs. Old Right«, por Greg Johnson en Counter-Currents. Traducción por F. Albanese.

¿Qué es lo “nuevo” de la Nueva Derecha Norteamericana, y cómo se relaciona con la “Vieja Derecha”?

Antes de poder responder eso, necesito clarificar lo que la Vieja Derecha y la Nueva Derecha tienen en común y lo que las diferencia de la falsa derecha de hoy, es decir, los partidos actuales de centro-derecha y todas las formas de liberalismo clásico. 

La verdadera Derecha, tanto en sus versiones Vieja y Nueva, está fundada en el rechazo a la igualdad humana como hecho y como norma.

La verdadera derecha abraza la idea de que la humanidad es y debería ser desigual, es decir, diferenciada. Los hombres son diferentes de las mujeres. Los adultos son diferentes de los niños. Los sabios son diferentes de los necios, los inteligentes de los estúpidos, los fuertes de los débiles, lo bello de lo horrendo. Estamos diferenciados por raza, historia, idioma, religión, nación, tribu y cultura. Estas diferencias importan, y debido a que importan, toda la vida se rige por jerarquías reales de hecho y de valor, no por la quimera de la igualdad.

La verdadera derecha rechaza la rama y la raíz del igualitarismo.

El derecho real tiene tres especies: la sociedad tradicional, la Vieja Derecha y la Nueva Derecha.

Toda sociedad tradicional conocida por el hombre es anti-igualitaria. Todas las formas de sociedad tradicional han sido destruidas, o están en proceso de ser destruidas — por la sociedad de masas moderna e igualitaria.

Para nuestros propósitos, la Vieja Derecha significa Fascismo, Nacionalsocialismo y otros movimientos nacionales-populares, los cuales son los intentos preeminentes para restaurar las formas sociales jerárquicas tradicionales dentro del contexto de la modernidad. El Fascismo y el Nacionalsocialismo no eran meras resistencias reaccionarias al igualitarismo moderno por partidarios de jerarquías corruptas. Representaron un impulso auténticamente revolucionario para restaurar los valores vitales, arcaicos, jerárquicos dentro del contexto de la ciencia moderna, la tecnología y la sociedad de masas.

La Nueva Derecha y la Vieja Derecha comparten el mismo objetivo: una sociedad que no es sólo jerárquica sino también orgánica, un cuerpo político, un pueblo racial y culturalmente homogéneo, un pueblo que es uno de sangre y espíritu, un pueblo que es políticamente organizado y soberano y, por lo tanto, controla su propio destino.

Nuestro ideal es una sociedad jerárquica libre de explotación y la injusticia, porque la sola justificación de la desigualdad política es el bien común del cuerpo político, no el bien entre facciones del estrato regente.

¿Cómo difiere la Nueva Derecha del Fascismo y el Nacionalsocialismo? Ésta es una cuestión vital, debido a los intensos estigmas adheridos a estos movimientos desde la Segunda Guerra Mundial. La Nueva Derecha Norteamericana, como la Nueva Derecha Europea, se basa en el rechazo de la política, totalitarismo, terrorismo, imperialismo y genocidio de los partidos Fascista y Nacionalsocialista.

La Nueva Derecha Norteamericana es un movimiento nuevo. No tenemos ningún pensador del calibre de Alain de Benoist, Guillaume Faye y muchos otros. Estamos profundamente agradecidos a las décadas de trabajo que ellos han realizado. Pero debido a Norteamérica difiere de Europa, nuestro enfoque difiere, de tres maneras importantes.

Primeramente, debido a la mezcla de las poblaciones europeas y al desglose de las identidades nacionales europeas más compactas en Norteamérica, nos vemos obligados a subrayar las raíces más profundas de la identidad común europea, incluida la identidad racial.

En segundo lugar, debido al protagonismo de la comunidad judía organizada en ingeniar la destrucción de los pueblos europeos, y debido a que Estados Unidos es la ciudadela del poder judío en el mundo hoy en día, la Nueva Derecha Norteamericana debe lidiar directamente con la cuestión judía.

Tercero, la Nueva Derecha Norteamericana cultiva un compromiso crítico mucho más franco y directo con el Fascismo y el Nacionalsocialismo. La Nueva Derecha Europea tiende a centrarse en los márgenes del entorno Nacionalsocialista y Fascista, lo que ha producido enormes dividendos intelectuales, particularmente con el estudio del movimiento Revolucionario Conservador. La Nueva Derecha Norteamericana, sin embargo, toma ventaja de nuestras protecciones de la Primera Enmienda. Pero nuestra disposición a ir a lugares peligrosos significa que necesitamos aclarar nuestra relación precisa con la Vieja Derecha. De hecho, deberíamos haberlo hecho hace mucho tiempo.

Una vez más: la Nueva Derecha Norteamericana se basa en el rechazo de la política, totalitarismo, terrorismo, imperialismo y genocidio de los partidos Fascista y Nacionalsocialista.

Creemos que la diversidad racial y cultural dentro de la misma sociedad conduce inevitablemente al odio y la violencia, y que el nacionalismo es la forma más práctica de asegurar la paz entre los pueblos.

Creemos que todos los pueblos deben tener patrias soberanas donde puedan vivir según sus propias luces, libres de la interferencia de otros pueblos.

Creemos que tal mundo puede lograrse a través de programas graduales y humanos de partición territorial y transferencia de la población.

Creemos que estos objetivos pueden cumplirse mediante el  cambio de conciencia de la gente, es decir, convencer a suficientes personas en posiciones de influencia que cada uno tiene un rol en el etnonacionalismo.

La promoción de un cambio político a través de la transformación de la conciencia y la cultura es lo que nosotros llamamos metapolítica.

La Metapolítica se refiere a lo que debe venir antes de la fundación de un nuevo orden político. La Metapolítica se desglosa en dos actividades básicas. En primer lugar, hayeducación: articulando y comunicando formas de nacionalismo blanco a la medida de los intereses y perspectivas de la gama completa de circunscripciones blancas. Esto incluye no sólo la teorización de la torre de marfil, sino también la expresión artística, comentarios tópicos culturales y políticos y toda la gama de medios mediante los cuales están comunicados. En segundo lugar, hay organización de la comunidad, lo que significa el cultivo de las comunidades reales que viven según nuestra visión en el presente y que pueden servir como las semillas de un Nuevo Orden por venir.

El proyecto metapolítico primario de la Nueva Derecha Norteamericana es desafiar y reemplazar la hegemonía de ideas anti-blancas a lo largo de nuestra cultura y sistema político. Toda la corriente cultural y política — incluyendo cada tonalidad del espectro político “respetable” — trata a la conciencia racial blanca y a la autoafirmación blanca como algo malo.

Nuestro objetivo es criticar y destruir este consenso y, en vez de eso, hacer hegemónica a la conciencia racial blanca y a la autoafirmación, así que sin importar qué partido político gane, los intereses blancos estarán asegurados. Nuestro objetivo es una sociedad blanca pluralista en la cual haya desacuerdo y debate sobre una amplia gama de temas. Pero la supervivencia blanca no estará entre ellos.

Hay analogías sistemáticas entre la Vieja Derecha y la Vieja Izquierda, y entre la Nueva Derecha y la Nueva Izquierda.

La Vieja Derecha y la Vieja Izquierda vieja tenían objetivos ampliamente divergentes, pero compartían medios comunes: partidos ideológicos políticos jerárquicos, organizados la lucha eleccionaria y armada; estados policiales con partidos únicos dirigidos por dictadores; la eliminación de la oposición a través de la censura, encarcelamiento, terror y franco asesinato, a veces a una alucinante escala industrial.

Sí, en el caso del Nacionalsocialismo clásico, los revisionistas sostienen que muchas de estas atrocidades son exageradas o son una mentira fabricada. Pero el revisionismo sobre la Segunda Guerra mundial está lejos del punto, porque el impulso imperialista, terrorista y genocida existe en Nacionalsocialismo hoy. Por ejemplo, el Nacionalsocialista tardío William Pierce desdeñó rutinariamente el Holocausto, pero estaba dispuesto a tolerar el terrorismo, imperialismo y genocidio reales en una escala que dejaría chica a cualquier cosa del siglo XX. Ese espíritu es lo que rechazamos.

Sí, hubo grados de totalitarismo. La abolición comunista de la propiedad privada exigió una invasión e interrupción de la vida privada más grandes que las del Fascismo o Nacionalsocialismo, que sólo pretendían armonizar la propiedad privada y la empresa privada con el bien común cuando estuvieran en conflicto. Afortunadamente, el totalitarismo duro — e incluso la versión más suave de totalitarismo duro — no es ni deseable ni necesaria para garantizar la existencia de nuestro pueblo, así que lo rechazamos.

Es educativo mirar cómo la Nueva izquierda ha manejado las impactantes, desgarradoras y nauseabundas atrocidades de la Vieja Izquierda. Los mejores Nuevos Izquierdistas no las niegan. No las minimizan. No pondrán sus esperanzas en un “revisionismo del Gulag” o en rehabilitar la reputación de Pol Pot. Ellos sencillamente repudian las atrocidades. Se alejan de ellas y caminan hacia sus objetivos.

Esto es exactamente lo que nos proponemos hacer. Estamos demasiado ocupados resistiendo nuestro propio genocidio para desgastarnos defendiendo los errores y excesos de la Vieja Derecha. Sencillamente no son nuestro problema. Tomando prestada una frase de Jonathan Bowden, “hemos caminado por encima.” Nuestros enemigos lo siguen arrojando en nuestro camino y nosotros seguimos caminando por encima.

La Nueva Izquierda conserva los valores y metas finales de la Vieja Izquierda. También conservaron elementos de su marco filosófico. Luego se dispusieron a difundir sus ideas a través de la cultura por medio de propaganda y subversión institucional. Y ganaron. Fuera de Cuba y Corea del Norte, el comunismo ortodoxo está muerto. El Capitalismo parece triunfante en todos lados. Y aún en el ámbito de la cultura, los valores izquierdistas son completamente hegemónicos. La Izquierda perdió la Guerra Fría, pero ganó la paz.

(Debido a que en Occidente, tanto la Vieja como la Nueva Izquierda funcionaban principalmente como un vehículo para intereses étnicos judíos, sería más preciso decir que los valores judíos son hegemónicos a lo largo de la cultura, incluso en la Derecha establecida).

La Nueva Izquierda y la Nueva Derecha tienen objetivos ampliamente divergentes, pero medios muy similares, es decir, la búsqueda de un cambio político a través de la transformación de ideas y cultura, teniendo como objetivo el establecimiento de la hegemonía intelectual y cultural.

La Nueva Derecha rechaza el totalitarismo, imperialismo, terrorismo y genocidio de la Vieja Derecha.

Pero nosotros no rechazamos su modelo político: la sociedad étnica y culturalmente homogénea, jerárquicamente organizada, orgánica. Queremos un mundo en el cual cada gente distinta tenga una patria, incluyendo los Judíos.

Tampoco rechazamos los marcos teóricos del Fascismo y el Nacionalsocialismo, que hoy son más relevantes y mejor cimentados en la ciencia e historia que nunca antes.

Tampoco rechazamos figuras tales como Hitler y Mussolini. La objetividad requiere que reconozcamos tanto sus virtudes como sus defectos. Tenemos mucho que aprender de ellos. Nunca repudiaremos a gente blanca despierta sólo para congraciarnos con la Burguesía.

He recibido algunas suaves patadas en las costillas acerca de incluir a Hitler y Mussolini entre los natalicios que conmemoramos, como si fueran cultos totalitarios de la personalidad. Pero como redactor, encuentro que los natalicios son ocasiones ideales que ocurren con regularidad para discutir sobre importantes figuras. También producen picos de tráfico en el motor de búsqueda que queremos capturar. Además, conmemoramos muchos natalicios y sería cobarde el discutir sobre gente como Ezra Pound o Knut Hamsun, pero ignorar a las personas por la cuales –al seguirlas– ellos fueron encarcelados. Así que seguiremos conmemorando sus natalicios hasta que, a la larga, todo lo hagan.

Uno de los motivos principales de la Nueva Izquierda para moverse de la política a la cultura fue la decepción con el proletariado, que fue efectivamente movilizado por el Fascismo y Nacionalsocialismo, sin mencionar los regímenes centristas de la época de la Guerra Fría.

La Nueva Izquierda creía que representaba a los intereses de los trabajadores, pero su enfoque fue completamente elitista. Centraron su atención en influir en las clases medias universitarias y profesionales, porque estas personas tienen una influencia desproporcionada sobre el resto de la sociedad, particularmente a través de la educación, los medios de comunicación y cultura popular.

Asimismo, la Nueva Derecha representa los intereses de todos los blancos, pero cuando se trata de un cambio social, tenemos que adoptar una estrategia resueltamente elitista. Tenemos que reconocer que, cultural y políticamente hablando, algunos blancos importan más que otros. La historia no es hecha por las masas. Está hecha de lasmasas. Es hecho por las elites moldeando a las masas. Por lo tanto, tenemos que dirigir nuestro mensaje al medio urbano, educado y clases profesionales y hacia arriba.

No hay escasez de grupos al estilo de la Vieja Derecha, con mensajes populistas dirigidos a la clase obrera y a las circunscripciones rurales. Pero necesitamos ir más allá de ellos si es que vamos a ganar.

¿Por quién estoy hablando aquí? Cuando digo “nosotros”, estoy hablando por más que mí mismo, pero no por todos o incluso la mayoría de nuestros escritores o lectores. No hay ninguna presunción de que cada autor que publicamos apruebe nuestra agenda, en su totalidad o en esencia. (De hecho, muchos de ellos están muertos). Tampoco hay ninguna presunción que cada autor coincide con cualquier otro autor publicado aquí. La publicación aquí, sin embargo, implica que yo, como editor en jefe, creo que un trabajo dado avanza nuestra agenda directa o indirectamente: directamente, mediante la articulación de una visión que respaldaría como verdadera; indirectamente, ayudando a construir un movimiento intelectualmente apasionante.

Y la Nueva Derecha Norteamericana es un movimiento intelectual, no una doctrina fija. Los objetivos están establecidos. La estrategia básica intelectual está fija. Pero todo lo demás está en movimiento: generalmente hacia nuestras metas, pero a veces sólo giran alrededor de la pista de baile sólo por el goce de hacerlo (lo cual, de una manera más sutil, también se mueve hacia nuestras metas).

Hay una amplia gama de tradiciones intelectuales diferentes y a menudo incompatibles dentro de la nueva derecha. Tenemos seguidores del Tradicionalismo de Julius Evola y René Guénon, así como otros pensadores que enfatizan una metafísica de forma eterna. Tenemos seguidores de filósofos no-Tradicionalistas y orientados a la historia como Nietzsche, Spengler, y Heidegger. Tenemos creyentes en declive y creyentes en el progresismo prometeico. Tenemos biólogos darwinistas y materialistas científicos enfrentados contra metafísicas dualistas. Tenemos ateos, y tenemos representantes de todas las escuelas de religión, cristianas y paganas, orientales y occidentales.

Necesitamos este tipo de diversidad, porque nuestra meta es fomentar las versiones del nacionalismo blanco que apelan a todas las circunscripciones blancas existentes. Podemos hablar a las multitudes porque contenemos multitudes.

¿Cómo se relaciona la Nueva Derecha Norteamericana con los grupos al estilo de la Vieja Derecha en Norteamérica y alrededor del mundo? ¿Y cómo nos relacionamos con los partidos nacionalistas democráticos en América y Europa?

Alex Kurtagic ha sostenido recientemente que la política democrática partidista puede realizar las funciones metapolíticas de educación y de organización de la comunidad, por lo tanto, no hay ninguna contradicción fundamental entre la política de partidos y la metapolítica. Por supuesto que las campañas políticas implican educación y organización de la comunidad, pero éstos son simplemente los subproductos del puesto al que se aspira. Y ello significa que todos los esfuerzos educativos y organizativos estarán dominados por el ciclo electoral y las cuestiones políticas del día.

Eso está bien, si el real objetivo de uno es ganar el puesto. Pero fuera de los sistemas de representación proporcional, buscar ganar puestos es bastante inútil. Así que si el real objetivo de uno es la educación y organización, entonces las campañas políticas son simplemente una distracción. Así que ¿por qué no enfocar toda la energía de uno en la educación y la organización de los esfuerzos, y determinar la agenda nosotros mismos, en lugar de dejar que la política electoral la determine por nosotros?

¿Por qué no tomar todo el dinero gastado en actividades puramente políticas — campañas de inscripción de votantes, viajes de campaña, literatura de la campaña y canalizarla hacia la educación y la organización?

David Duke, por ejemplo, ha estado haciendo trabajos importantísimos con sus escritos, discursos y videos. La mayor parte de ese trabajo se detendría si tuviera que hacer otra inútil y costosa carrera por un puesto político.

Intelectualmente, tenemos que trazar una línea nítida y clara entre la metapolítica de Nueva Derecha y todas las formas de política de partido nacionalista. Compartimos los mismos objetivos generales, pero diferimos sobre la mejor manera de alcanzarlos. Tenemos que reconocer estas diferencias francamente, luego dividir nuestro campo y perseguir nuestros objetivos comunes por los variados caminos que nos parezcan mejores.

No quiero gastar tiempo criticando y atacando a otros sinceros defensores blancos, compitiendo por nimiedades. Al final, el único argumento válido por o contra un enfoque es mirar sus resultados. Yo quiero ganar apoyo haciendo un buen trabajo, no denigrando el trabajo de otros.

Aunque uno puede trazar una aguda línea intelectual entre la metapolítica de Nueva Derecha y la política de partido nacionalista, ningún muro nos separa en el mundo real. La Nueva Derecha Norteamericana no es un partido político o una secta intelectual tipo partido. Somos una red informal que puede superponerse y penetrar todas las instituciones sociales, incluidos los partidos. Mantener contactos con personas de todo el mundo que participan en diversos partidos políticos. Ellos saben dónde estoy. Donde estamos en desacuerdo, acordamos en no estar de acuerdo.

Hablando personalmente, sin embargo, me gustaría que un muro pudiera erigirse en algunos casos, pues si hay sólo seis grados de separación social entre Barack Obama y yo, hay muchos menos grados de separación entre yo y el próximo Anders Behring Breivik. Y, para mí, eso es demasiado cerca para estar cómodo. No quiero tener nada que ver con ejércitos armados de uno. La única arma que quiero poseer está hecha de porcelana.

Verán, realmente creo que lo que estoy haciendo es correcto e importante. Muy correcto y muy importante para exponerse al riesgo de hombres vestidos como Caballeros Templarios o los soldados de asalto y jugando con las armas reales. No tengo nada contra las armas o los propietarios de armas como tal. Pero el modelo de la Vieja Derecha atrae a gente inestable, propensos a la violencia, que sólo hace nuestro trabajo más difícil.

Pero ya que no puedo construir un movimiento — incluso un movimiento metapolítico — siendo un ermitaño, lo mejor que puedo hacer es trazar líneas intelectuales de demarcación claras: una vez más: la Nueva Derecha Norteamericana se basa en el rechazo de la política, totalitarismo, terrorismo, imperialismo y genocidio de los partidos Fascista y Nacionalsocialista.

(Breivik es un caso complejo, porque salió del movimiento Contra-Jihad, una oposición falsa, dominada por los judíos, a la colonización islámica de Europa. Pero todavía compartimos sus preocupaciones básicas y su meta de Europa para europeos, aunque rechazamos sus acciones y gran parte de su marco analítico).

Los cínicos han acusado a la Nueva Izquierda de ser nada más que un truco de mercadeo deshonesto. Por supuesto, no tiene sentido en intentar convencer a los cínicos, que conocen a priori que la verdad es siempre más sórdida de lo que parece. Pero la Nueva Izquierda en realidad cumplió sus promesas: marxismo sin totalitarismo, sin terror, sin campos.

Por supuesto todos sabemos que el régimen actual es una forma de totalitarismo suave el cual promulga el genocidio de la raza blanca en cámara lenta. Pero el punto es que este régimen no fue impuesto a nuestro pueblo a través de una revolución violenta. Lo aceptaron debido a la transformación de su conciencia. Pueden ser salvados de la misma forma.

Reflexiones I

Juan Pablo Vitali

Me preguntan qué formas propongo para restablecer la vieja sabiduría y creencias de la estirpe indoeuropea. Yo creo como los hindúes, que más allá de escuelas y maestros, cada uno debe seguir su propio camino. (más…)

Diversificar es igualar hacia abajo

Francisco Javgzo

Algo casi omnipresente en las minorías, y cuasi obligatorio, es defenderse de los ataques de las mayorías, y no es raro ver reacciones violentas y brutales ante las presiones de las culturas hegemónicas o ante lo que se traduce como una ofensa al grupo, como lo fue, por mencionar un ejemplo, los incidentes en Ferguson, durante el año pasado.

Esta posición defensiva, más que ser lógica, es gatillada por disparadores irracionales que actúan como las defensas del organismo ante las amenazas externas, por lo que el objetivo subyacente a estas respuestas al ambiente es el de sobrevivir a cualquier costo.

En una sociedad donde la corrección política se hace transversal a todos sus círculos, la defensa instintiva, al volverse racional, civilizada, educada, termina transformando su clamor en un lloriqueo, sobre todo cuando sus peticiones son efectivamente escuchadas y se hace costumbre reclamar por lo que sea, como lo es el caso del Movimiento de Liberación Homosexual, cuyas demandas rayan en lo ridículo.

Congresista Tony Cárdenas.

Antes de la 87° entrega de los Academy Awards, u «Oscars», hemos podido atestiguar las denuncias y quejas de un congresista de origen «hispano» respecto a la poca diversidad exhibida en los nominados a los premios de la Academia para este año donde, sea cual sea la razón, dominaron los nominados de raza blanca.

Respecto a la falta de diversidad en los nominados, Cárdenas agregó en la carta que envió a Cheryl Boone Isaacs:

When we fail to include diverse, talented faces, reflecting both today and tomorrow’s America, we send a poor message to our youth and the world. We are not celebrating the diversity that makes this country unique.

Cuando fallamos al incluir rostros talentosos y diversos, reflejando a la América de hoy y mañana, enviamos un pobre mensaje a nuestra juventud y al mundo. No estamos celebrando la diversidad que hace único a este país.

Lo realmente triste de esta situación, es que la lucha por la diversidad continuamente se desvirtúa a sí misma al luchar por una «mayor diversidad» a través de una mera igualdad en cantidad, olvidando que la real diversidad, es decir, la diferencia, la desigualdad, aquélla que no es medible, está íntimamente relacionada con las cualidades, y éstas no pueden ser reducidas a una cuestión numérica.

Cuando una lucha por ser el mejor — en este caso, el mejor en su subsector de la industria cinematográfica — es impregnada de corrección política a través del cuoteo y la inclusión obligatoria, termina inevitablemente en la destrucción de la excelencia. La búsqueda cuantitativa de la igualdad termina por podrir la verdadera diversidad, pues ataca a la esencia de ésta, i.e., la calidad.

Peor aún, para los guerreros de la justicia social, buscar la diversidad a través de la igualdad no sólo hunde a la calidad en la nada sino, además, resta méritos a las minorías, al dar a entender que éstas deben valerse de una ayuda externa para poder competir. Y eso no habla muy bien de la lucha por la reivindicación.