Nueva Derecha contra Vieja Derecha

Publicado originalmente como «New Right vs. Old Right«, por Greg Johnson en Counter-Currents. Traducción por F. Albanese.

¿Qué es lo “nuevo” de la Nueva Derecha Norteamericana, y cómo se relaciona con la “Vieja Derecha”?

Antes de poder responder eso, necesito clarificar lo que la Vieja Derecha y la Nueva Derecha tienen en común y lo que las diferencia de la falsa derecha de hoy, es decir, los partidos actuales de centro-derecha y todas las formas de liberalismo clásico. 

La verdadera Derecha, tanto en sus versiones Vieja y Nueva, está fundada en el rechazo a la igualdad humana como hecho y como norma.

La verdadera derecha abraza la idea de que la humanidad es y debería ser desigual, es decir, diferenciada. Los hombres son diferentes de las mujeres. Los adultos son diferentes de los niños. Los sabios son diferentes de los necios, los inteligentes de los estúpidos, los fuertes de los débiles, lo bello de lo horrendo. Estamos diferenciados por raza, historia, idioma, religión, nación, tribu y cultura. Estas diferencias importan, y debido a que importan, toda la vida se rige por jerarquías reales de hecho y de valor, no por la quimera de la igualdad.

La verdadera derecha rechaza la rama y la raíz del igualitarismo.

El derecho real tiene tres especies: la sociedad tradicional, la Vieja Derecha y la Nueva Derecha.

Toda sociedad tradicional conocida por el hombre es anti-igualitaria. Todas las formas de sociedad tradicional han sido destruidas, o están en proceso de ser destruidas — por la sociedad de masas moderna e igualitaria.

Para nuestros propósitos, la Vieja Derecha significa Fascismo, Nacionalsocialismo y otros movimientos nacionales-populares, los cuales son los intentos preeminentes para restaurar las formas sociales jerárquicas tradicionales dentro del contexto de la modernidad. El Fascismo y el Nacionalsocialismo no eran meras resistencias reaccionarias al igualitarismo moderno por partidarios de jerarquías corruptas. Representaron un impulso auténticamente revolucionario para restaurar los valores vitales, arcaicos, jerárquicos dentro del contexto de la ciencia moderna, la tecnología y la sociedad de masas.

La Nueva Derecha y la Vieja Derecha comparten el mismo objetivo: una sociedad que no es sólo jerárquica sino también orgánica, un cuerpo político, un pueblo racial y culturalmente homogéneo, un pueblo que es uno de sangre y espíritu, un pueblo que es políticamente organizado y soberano y, por lo tanto, controla su propio destino.

Nuestro ideal es una sociedad jerárquica libre de explotación y la injusticia, porque la sola justificación de la desigualdad política es el bien común del cuerpo político, no el bien entre facciones del estrato regente.

¿Cómo difiere la Nueva Derecha del Fascismo y el Nacionalsocialismo? Ésta es una cuestión vital, debido a los intensos estigmas adheridos a estos movimientos desde la Segunda Guerra Mundial. La Nueva Derecha Norteamericana, como la Nueva Derecha Europea, se basa en el rechazo de la política, totalitarismo, terrorismo, imperialismo y genocidio de los partidos Fascista y Nacionalsocialista.

La Nueva Derecha Norteamericana es un movimiento nuevo. No tenemos ningún pensador del calibre de Alain de Benoist, Guillaume Faye y muchos otros. Estamos profundamente agradecidos a las décadas de trabajo que ellos han realizado. Pero debido a Norteamérica difiere de Europa, nuestro enfoque difiere, de tres maneras importantes.

Primeramente, debido a la mezcla de las poblaciones europeas y al desglose de las identidades nacionales europeas más compactas en Norteamérica, nos vemos obligados a subrayar las raíces más profundas de la identidad común europea, incluida la identidad racial.

En segundo lugar, debido al protagonismo de la comunidad judía organizada en ingeniar la destrucción de los pueblos europeos, y debido a que Estados Unidos es la ciudadela del poder judío en el mundo hoy en día, la Nueva Derecha Norteamericana debe lidiar directamente con la cuestión judía.

Tercero, la Nueva Derecha Norteamericana cultiva un compromiso crítico mucho más franco y directo con el Fascismo y el Nacionalsocialismo. La Nueva Derecha Europea tiende a centrarse en los márgenes del entorno Nacionalsocialista y Fascista, lo que ha producido enormes dividendos intelectuales, particularmente con el estudio del movimiento Revolucionario Conservador. La Nueva Derecha Norteamericana, sin embargo, toma ventaja de nuestras protecciones de la Primera Enmienda. Pero nuestra disposición a ir a lugares peligrosos significa que necesitamos aclarar nuestra relación precisa con la Vieja Derecha. De hecho, deberíamos haberlo hecho hace mucho tiempo.

Una vez más: la Nueva Derecha Norteamericana se basa en el rechazo de la política, totalitarismo, terrorismo, imperialismo y genocidio de los partidos Fascista y Nacionalsocialista.

Creemos que la diversidad racial y cultural dentro de la misma sociedad conduce inevitablemente al odio y la violencia, y que el nacionalismo es la forma más práctica de asegurar la paz entre los pueblos.

Creemos que todos los pueblos deben tener patrias soberanas donde puedan vivir según sus propias luces, libres de la interferencia de otros pueblos.

Creemos que tal mundo puede lograrse a través de programas graduales y humanos de partición territorial y transferencia de la población.

Creemos que estos objetivos pueden cumplirse mediante el  cambio de conciencia de la gente, es decir, convencer a suficientes personas en posiciones de influencia que cada uno tiene un rol en el etnonacionalismo.

La promoción de un cambio político a través de la transformación de la conciencia y la cultura es lo que nosotros llamamos metapolítica.

La Metapolítica se refiere a lo que debe venir antes de la fundación de un nuevo orden político. La Metapolítica se desglosa en dos actividades básicas. En primer lugar, hayeducación: articulando y comunicando formas de nacionalismo blanco a la medida de los intereses y perspectivas de la gama completa de circunscripciones blancas. Esto incluye no sólo la teorización de la torre de marfil, sino también la expresión artística, comentarios tópicos culturales y políticos y toda la gama de medios mediante los cuales están comunicados. En segundo lugar, hay organización de la comunidad, lo que significa el cultivo de las comunidades reales que viven según nuestra visión en el presente y que pueden servir como las semillas de un Nuevo Orden por venir.

El proyecto metapolítico primario de la Nueva Derecha Norteamericana es desafiar y reemplazar la hegemonía de ideas anti-blancas a lo largo de nuestra cultura y sistema político. Toda la corriente cultural y política — incluyendo cada tonalidad del espectro político “respetable” — trata a la conciencia racial blanca y a la autoafirmación blanca como algo malo.

Nuestro objetivo es criticar y destruir este consenso y, en vez de eso, hacer hegemónica a la conciencia racial blanca y a la autoafirmación, así que sin importar qué partido político gane, los intereses blancos estarán asegurados. Nuestro objetivo es una sociedad blanca pluralista en la cual haya desacuerdo y debate sobre una amplia gama de temas. Pero la supervivencia blanca no estará entre ellos.

Hay analogías sistemáticas entre la Vieja Derecha y la Vieja Izquierda, y entre la Nueva Derecha y la Nueva Izquierda.

La Vieja Derecha y la Vieja Izquierda vieja tenían objetivos ampliamente divergentes, pero compartían medios comunes: partidos ideológicos políticos jerárquicos, organizados la lucha eleccionaria y armada; estados policiales con partidos únicos dirigidos por dictadores; la eliminación de la oposición a través de la censura, encarcelamiento, terror y franco asesinato, a veces a una alucinante escala industrial.

Sí, en el caso del Nacionalsocialismo clásico, los revisionistas sostienen que muchas de estas atrocidades son exageradas o son una mentira fabricada. Pero el revisionismo sobre la Segunda Guerra mundial está lejos del punto, porque el impulso imperialista, terrorista y genocida existe en Nacionalsocialismo hoy. Por ejemplo, el Nacionalsocialista tardío William Pierce desdeñó rutinariamente el Holocausto, pero estaba dispuesto a tolerar el terrorismo, imperialismo y genocidio reales en una escala que dejaría chica a cualquier cosa del siglo XX. Ese espíritu es lo que rechazamos.

Sí, hubo grados de totalitarismo. La abolición comunista de la propiedad privada exigió una invasión e interrupción de la vida privada más grandes que las del Fascismo o Nacionalsocialismo, que sólo pretendían armonizar la propiedad privada y la empresa privada con el bien común cuando estuvieran en conflicto. Afortunadamente, el totalitarismo duro — e incluso la versión más suave de totalitarismo duro — no es ni deseable ni necesaria para garantizar la existencia de nuestro pueblo, así que lo rechazamos.

Es educativo mirar cómo la Nueva izquierda ha manejado las impactantes, desgarradoras y nauseabundas atrocidades de la Vieja Izquierda. Los mejores Nuevos Izquierdistas no las niegan. No las minimizan. No pondrán sus esperanzas en un “revisionismo del Gulag” o en rehabilitar la reputación de Pol Pot. Ellos sencillamente repudian las atrocidades. Se alejan de ellas y caminan hacia sus objetivos.

Esto es exactamente lo que nos proponemos hacer. Estamos demasiado ocupados resistiendo nuestro propio genocidio para desgastarnos defendiendo los errores y excesos de la Vieja Derecha. Sencillamente no son nuestro problema. Tomando prestada una frase de Jonathan Bowden, “hemos caminado por encima.” Nuestros enemigos lo siguen arrojando en nuestro camino y nosotros seguimos caminando por encima.

La Nueva Izquierda conserva los valores y metas finales de la Vieja Izquierda. También conservaron elementos de su marco filosófico. Luego se dispusieron a difundir sus ideas a través de la cultura por medio de propaganda y subversión institucional. Y ganaron. Fuera de Cuba y Corea del Norte, el comunismo ortodoxo está muerto. El Capitalismo parece triunfante en todos lados. Y aún en el ámbito de la cultura, los valores izquierdistas son completamente hegemónicos. La Izquierda perdió la Guerra Fría, pero ganó la paz.

(Debido a que en Occidente, tanto la Vieja como la Nueva Izquierda funcionaban principalmente como un vehículo para intereses étnicos judíos, sería más preciso decir que los valores judíos son hegemónicos a lo largo de la cultura, incluso en la Derecha establecida).

La Nueva Izquierda y la Nueva Derecha tienen objetivos ampliamente divergentes, pero medios muy similares, es decir, la búsqueda de un cambio político a través de la transformación de ideas y cultura, teniendo como objetivo el establecimiento de la hegemonía intelectual y cultural.

La Nueva Derecha rechaza el totalitarismo, imperialismo, terrorismo y genocidio de la Vieja Derecha.

Pero nosotros no rechazamos su modelo político: la sociedad étnica y culturalmente homogénea, jerárquicamente organizada, orgánica. Queremos un mundo en el cual cada gente distinta tenga una patria, incluyendo los Judíos.

Tampoco rechazamos los marcos teóricos del Fascismo y el Nacionalsocialismo, que hoy son más relevantes y mejor cimentados en la ciencia e historia que nunca antes.

Tampoco rechazamos figuras tales como Hitler y Mussolini. La objetividad requiere que reconozcamos tanto sus virtudes como sus defectos. Tenemos mucho que aprender de ellos. Nunca repudiaremos a gente blanca despierta sólo para congraciarnos con la Burguesía.

He recibido algunas suaves patadas en las costillas acerca de incluir a Hitler y Mussolini entre los natalicios que conmemoramos, como si fueran cultos totalitarios de la personalidad. Pero como redactor, encuentro que los natalicios son ocasiones ideales que ocurren con regularidad para discutir sobre importantes figuras. También producen picos de tráfico en el motor de búsqueda que queremos capturar. Además, conmemoramos muchos natalicios y sería cobarde el discutir sobre gente como Ezra Pound o Knut Hamsun, pero ignorar a las personas por la cuales –al seguirlas– ellos fueron encarcelados. Así que seguiremos conmemorando sus natalicios hasta que, a la larga, todo lo hagan.

Uno de los motivos principales de la Nueva Izquierda para moverse de la política a la cultura fue la decepción con el proletariado, que fue efectivamente movilizado por el Fascismo y Nacionalsocialismo, sin mencionar los regímenes centristas de la época de la Guerra Fría.

La Nueva Izquierda creía que representaba a los intereses de los trabajadores, pero su enfoque fue completamente elitista. Centraron su atención en influir en las clases medias universitarias y profesionales, porque estas personas tienen una influencia desproporcionada sobre el resto de la sociedad, particularmente a través de la educación, los medios de comunicación y cultura popular.

Asimismo, la Nueva Derecha representa los intereses de todos los blancos, pero cuando se trata de un cambio social, tenemos que adoptar una estrategia resueltamente elitista. Tenemos que reconocer que, cultural y políticamente hablando, algunos blancos importan más que otros. La historia no es hecha por las masas. Está hecha de lasmasas. Es hecho por las elites moldeando a las masas. Por lo tanto, tenemos que dirigir nuestro mensaje al medio urbano, educado y clases profesionales y hacia arriba.

No hay escasez de grupos al estilo de la Vieja Derecha, con mensajes populistas dirigidos a la clase obrera y a las circunscripciones rurales. Pero necesitamos ir más allá de ellos si es que vamos a ganar.

¿Por quién estoy hablando aquí? Cuando digo “nosotros”, estoy hablando por más que mí mismo, pero no por todos o incluso la mayoría de nuestros escritores o lectores. No hay ninguna presunción de que cada autor que publicamos apruebe nuestra agenda, en su totalidad o en esencia. (De hecho, muchos de ellos están muertos). Tampoco hay ninguna presunción que cada autor coincide con cualquier otro autor publicado aquí. La publicación aquí, sin embargo, implica que yo, como editor en jefe, creo que un trabajo dado avanza nuestra agenda directa o indirectamente: directamente, mediante la articulación de una visión que respaldaría como verdadera; indirectamente, ayudando a construir un movimiento intelectualmente apasionante.

Y la Nueva Derecha Norteamericana es un movimiento intelectual, no una doctrina fija. Los objetivos están establecidos. La estrategia básica intelectual está fija. Pero todo lo demás está en movimiento: generalmente hacia nuestras metas, pero a veces sólo giran alrededor de la pista de baile sólo por el goce de hacerlo (lo cual, de una manera más sutil, también se mueve hacia nuestras metas).

Hay una amplia gama de tradiciones intelectuales diferentes y a menudo incompatibles dentro de la nueva derecha. Tenemos seguidores del Tradicionalismo de Julius Evola y René Guénon, así como otros pensadores que enfatizan una metafísica de forma eterna. Tenemos seguidores de filósofos no-Tradicionalistas y orientados a la historia como Nietzsche, Spengler, y Heidegger. Tenemos creyentes en declive y creyentes en el progresismo prometeico. Tenemos biólogos darwinistas y materialistas científicos enfrentados contra metafísicas dualistas. Tenemos ateos, y tenemos representantes de todas las escuelas de religión, cristianas y paganas, orientales y occidentales.

Necesitamos este tipo de diversidad, porque nuestra meta es fomentar las versiones del nacionalismo blanco que apelan a todas las circunscripciones blancas existentes. Podemos hablar a las multitudes porque contenemos multitudes.

¿Cómo se relaciona la Nueva Derecha Norteamericana con los grupos al estilo de la Vieja Derecha en Norteamérica y alrededor del mundo? ¿Y cómo nos relacionamos con los partidos nacionalistas democráticos en América y Europa?

Alex Kurtagic ha sostenido recientemente que la política democrática partidista puede realizar las funciones metapolíticas de educación y de organización de la comunidad, por lo tanto, no hay ninguna contradicción fundamental entre la política de partidos y la metapolítica. Por supuesto que las campañas políticas implican educación y organización de la comunidad, pero éstos son simplemente los subproductos del puesto al que se aspira. Y ello significa que todos los esfuerzos educativos y organizativos estarán dominados por el ciclo electoral y las cuestiones políticas del día.

Eso está bien, si el real objetivo de uno es ganar el puesto. Pero fuera de los sistemas de representación proporcional, buscar ganar puestos es bastante inútil. Así que si el real objetivo de uno es la educación y organización, entonces las campañas políticas son simplemente una distracción. Así que ¿por qué no enfocar toda la energía de uno en la educación y la organización de los esfuerzos, y determinar la agenda nosotros mismos, en lugar de dejar que la política electoral la determine por nosotros?

¿Por qué no tomar todo el dinero gastado en actividades puramente políticas — campañas de inscripción de votantes, viajes de campaña, literatura de la campaña y canalizarla hacia la educación y la organización?

David Duke, por ejemplo, ha estado haciendo trabajos importantísimos con sus escritos, discursos y videos. La mayor parte de ese trabajo se detendría si tuviera que hacer otra inútil y costosa carrera por un puesto político.

Intelectualmente, tenemos que trazar una línea nítida y clara entre la metapolítica de Nueva Derecha y todas las formas de política de partido nacionalista. Compartimos los mismos objetivos generales, pero diferimos sobre la mejor manera de alcanzarlos. Tenemos que reconocer estas diferencias francamente, luego dividir nuestro campo y perseguir nuestros objetivos comunes por los variados caminos que nos parezcan mejores.

No quiero gastar tiempo criticando y atacando a otros sinceros defensores blancos, compitiendo por nimiedades. Al final, el único argumento válido por o contra un enfoque es mirar sus resultados. Yo quiero ganar apoyo haciendo un buen trabajo, no denigrando el trabajo de otros.

Aunque uno puede trazar una aguda línea intelectual entre la metapolítica de Nueva Derecha y la política de partido nacionalista, ningún muro nos separa en el mundo real. La Nueva Derecha Norteamericana no es un partido político o una secta intelectual tipo partido. Somos una red informal que puede superponerse y penetrar todas las instituciones sociales, incluidos los partidos. Mantener contactos con personas de todo el mundo que participan en diversos partidos políticos. Ellos saben dónde estoy. Donde estamos en desacuerdo, acordamos en no estar de acuerdo.

Hablando personalmente, sin embargo, me gustaría que un muro pudiera erigirse en algunos casos, pues si hay sólo seis grados de separación social entre Barack Obama y yo, hay muchos menos grados de separación entre yo y el próximo Anders Behring Breivik. Y, para mí, eso es demasiado cerca para estar cómodo. No quiero tener nada que ver con ejércitos armados de uno. La única arma que quiero poseer está hecha de porcelana.

Verán, realmente creo que lo que estoy haciendo es correcto e importante. Muy correcto y muy importante para exponerse al riesgo de hombres vestidos como Caballeros Templarios o los soldados de asalto y jugando con las armas reales. No tengo nada contra las armas o los propietarios de armas como tal. Pero el modelo de la Vieja Derecha atrae a gente inestable, propensos a la violencia, que sólo hace nuestro trabajo más difícil.

Pero ya que no puedo construir un movimiento — incluso un movimiento metapolítico — siendo un ermitaño, lo mejor que puedo hacer es trazar líneas intelectuales de demarcación claras: una vez más: la Nueva Derecha Norteamericana se basa en el rechazo de la política, totalitarismo, terrorismo, imperialismo y genocidio de los partidos Fascista y Nacionalsocialista.

(Breivik es un caso complejo, porque salió del movimiento Contra-Jihad, una oposición falsa, dominada por los judíos, a la colonización islámica de Europa. Pero todavía compartimos sus preocupaciones básicas y su meta de Europa para europeos, aunque rechazamos sus acciones y gran parte de su marco analítico).

Los cínicos han acusado a la Nueva Izquierda de ser nada más que un truco de mercadeo deshonesto. Por supuesto, no tiene sentido en intentar convencer a los cínicos, que conocen a priori que la verdad es siempre más sórdida de lo que parece. Pero la Nueva Izquierda en realidad cumplió sus promesas: marxismo sin totalitarismo, sin terror, sin campos.

Por supuesto todos sabemos que el régimen actual es una forma de totalitarismo suave el cual promulga el genocidio de la raza blanca en cámara lenta. Pero el punto es que este régimen no fue impuesto a nuestro pueblo a través de una revolución violenta. Lo aceptaron debido a la transformación de su conciencia. Pueden ser salvados de la misma forma.

Reflexiones I

Juan Pablo Vitali

Me preguntan qué formas propongo para restablecer la vieja sabiduría y creencias de la estirpe indoeuropea. Yo creo como los hindúes, que más allá de escuelas y maestros, cada uno debe seguir su propio camino. (más…)

Diversificar es igualar hacia abajo

Francisco Javgzo

Algo casi omnipresente en las minorías, y cuasi obligatorio, es defenderse de los ataques de las mayorías, y no es raro ver reacciones violentas y brutales ante las presiones de las culturas hegemónicas o ante lo que se traduce como una ofensa al grupo, como lo fue, por mencionar un ejemplo, los incidentes en Ferguson, durante el año pasado.

Esta posición defensiva, más que ser lógica, es gatillada por disparadores irracionales que actúan como las defensas del organismo ante las amenazas externas, por lo que el objetivo subyacente a estas respuestas al ambiente es el de sobrevivir a cualquier costo.

En una sociedad donde la corrección política se hace transversal a todos sus círculos, la defensa instintiva, al volverse racional, civilizada, educada, termina transformando su clamor en un lloriqueo, sobre todo cuando sus peticiones son efectivamente escuchadas y se hace costumbre reclamar por lo que sea, como lo es el caso del Movimiento de Liberación Homosexual, cuyas demandas rayan en lo ridículo.

Congresista Tony Cárdenas.

Antes de la 87° entrega de los Academy Awards, u «Oscars», hemos podido atestiguar las denuncias y quejas de un congresista de origen «hispano» respecto a la poca diversidad exhibida en los nominados a los premios de la Academia para este año donde, sea cual sea la razón, dominaron los nominados de raza blanca.

Respecto a la falta de diversidad en los nominados, Cárdenas agregó en la carta que envió a Cheryl Boone Isaacs:

When we fail to include diverse, talented faces, reflecting both today and tomorrow’s America, we send a poor message to our youth and the world. We are not celebrating the diversity that makes this country unique.

Cuando fallamos al incluir rostros talentosos y diversos, reflejando a la América de hoy y mañana, enviamos un pobre mensaje a nuestra juventud y al mundo. No estamos celebrando la diversidad que hace único a este país.

Lo realmente triste de esta situación, es que la lucha por la diversidad continuamente se desvirtúa a sí misma al luchar por una «mayor diversidad» a través de una mera igualdad en cantidad, olvidando que la real diversidad, es decir, la diferencia, la desigualdad, aquélla que no es medible, está íntimamente relacionada con las cualidades, y éstas no pueden ser reducidas a una cuestión numérica.

Cuando una lucha por ser el mejor — en este caso, el mejor en su subsector de la industria cinematográfica — es impregnada de corrección política a través del cuoteo y la inclusión obligatoria, termina inevitablemente en la destrucción de la excelencia. La búsqueda cuantitativa de la igualdad termina por podrir la verdadera diversidad, pues ataca a la esencia de ésta, i.e., la calidad.

Peor aún, para los guerreros de la justicia social, buscar la diversidad a través de la igualdad no sólo hunde a la calidad en la nada sino, además, resta méritos a las minorías, al dar a entender que éstas deben valerse de una ayuda externa para poder competir. Y eso no habla muy bien de la lucha por la reivindicación.

Nullius mihi culpa

Francisco Javgzo

Una característica propia de una sociedad irresponsable y susceptible a los estragos causados por quienes procuran el poder central, es la de socializar y externalizar los fracasos, y la de capitalizar e internalizar los aciertos. Por esta razón, es muy común el atribuir los logros y triunfos a las «capacidades» (como si en esta sociedad se necesitaran capacidades) individuales, pero culpar a la sociedad in abstracto.

Es así como el bienestar económico, es esta sociedad, es claramente un logro del individuo, de su inteligencia, su astucia, sus competencias, de la carrera universitaria y la casa de estudios que eligió, de su esfuerzo, y de un montón de razones que dependen directamente de él y de sus decisiones.

Por otro lado, las fallas siempre son atribuidas al colectivo y hasta al pasado: «por eso estamos así», «es culpa de los españoles que nos conquistaron», «son los políticos que se roban todo», «si no hubiera sido por los milicos», «los comunistas están dejando la cagá«, «el capitalismo es culpable de la ruina de los pueblos», y así una lista interminable de responsables por las desgracias, que incluso incluyen a seres superiores que ni siquiera hay un atisbo de su existencia.

Por todo lo anterior, quiero librar de toda culpa a la Televisión, pues no es ésta quien ha imbecilizado a la sociedad, sino que es la sociedad la que ha imbecilizado a la televisión. Sin ir más lejos, la sociedad chilena se queja por la estupidez de la» Luli», como si no fuera la misma sociedad la que consume los programas basura que son puestos en el aire y llenan de millones de pesos los bolsillos de los, al parecer, no-tan-imbéciles en las pantallas de los hogares chilenos. Cuando Rocko’s Modern Life y The Ren & Stimpy Show fueron sacados del aire, dejé de ver televisión. Después de todo, nadie está obligado a ver la porquería que es exhibida.

¿Por qué habría de existir una mejor televisión, por qué la televisión habría de educar? Habiendo tantas maneras de auto-educarse, ¿por qué se responsabiliza a la televisión y, por tanto, a toda la industria que está atrás de ella, por la falta de educación que exhibe la sociedad? ¿Desde cuándo es responsabilidad de otros la educación del individuo? Tomen un libro.

Es fácil responsabilizar al Sistema de la ruina individual, sobre todo si con ello nos olvidamos, por un momento, que somos los principales causantes de nuestra propia ruina.

No somos hispanistas

Francisco Javgzo

No somos hispanistas, pero no nos malinterpreten: no estamos en contra, pero tampoco podemos definirnos cerradamente como hispanistas.

Cuando hablamos de identidad blanca en el Cono Sur, hablar de hispanidad e hispanismo se vuelve excluyente y dista de ser un buen reflejo de la realidad. A América, y en nuestro caso, al Cono Sur, llegaron y aún llegan europeos de todos los rincones del Viejo Mundo, por lo que hablar de hispanidad invisibiliza a todos aquellos europeos que, sin tener lazos con España, vinieron a comenzar su mundo a una tierra extraña.

En un lugar donde piamonteses, sicilianos, napolitanos, genoveses, vascos, castellanos, catalanes, bávaros, sajones, macedonios, irlandeses, valones, ingleses, eslavos, etc. conviven a nivel interfamiliar e intrafamiliar, donde la endogamia étnica no ha sido una característica omnipresente (es muy fácil hallar ejemplos de «tengo ascendencia española, italiana y portuguesa»), decirse «hispanista» es negar la naturaleza de Europa como un todo que vive en sus descendientes.

Celebrar la hispanidad es cerrarse a la idea de que Europa va más allá que las banderas de sus países y que las fronteras políticas, y poner a una cultura hegemónica por sobre las demás, cegándose uno mismo a la diversidad cultural que Europa presenta: a sus idiomas, a sus costumbres, a sus panteones, que son distintas manifestaciones de un mismo Ethos, pues proviene de un pool génico en común.

Nos gusta la bandera del Aspa de Borgoña, pero dejamos que dicha bandera nos tape los ojos, porque dicha bandera representa tan sólo una parte de lo que somos.

Hablamos español por cuestiones históricas, pero el idioma no hace a un pueblo. Si así fuera, cualquiera que hablara español podría identificarse como hispano, negando sus raíces, las que incluso pueden estar fuera de Europa. Amamos la lengua española, pero más nos amamos a nosotros mismos, y no podemos hermanar a pueblos que no comparten un origen común tan sólo por hablar el mismo idioma. Preferimos hermanar pueblos de distinto idioma pero mismo origen.

En un principio, en su «descubrimiento», América fue poblada por europeos de origen mayoritariamente hispano, pero a lo largo de cinco siglos las olas inmigratorias han venido desde toda Europa.

Nuestro criollismo no es hispanista, al menos, no en su totalidad. Si es hispanista, también —y al mismo tiempo— debe ser anglicista, germanista y hasta eslavista, sin contar a los innumerables pueblos europeos que comulgan en el Nuevo Mundo.

El hispanismo excluyente es el árbol que no nos deja ver el bosque. Es tiempo de superarlo y ver a Europa en toda su dimensión.

El fraccionamiento de los estados

Juan Pablo Vitali

Publicado originalmente en Identitario Sur.

Hace ya bastante tiempo he escrito un artículo sobre el fraccionamiento de los estados hispanoamericanos como herramienta de dominación. Cada tanto es bueno reescribir ciertas cosas. (más…)

Chelsea: sesgo hipócrita del liberalismo

Francisco Javgzo

Lo siento, por algo que no hice
Linché a alguien pero no sé a quién
Me culpas por la esclavitud de cien años antes de que nací

Culpable de ser blanco.

Minor Threat, «Guilty Of Being White«

 

En un acto dominado más por los impulsos instintivos con una plena racionalidad, hinchas del Chelsea negaron a un ciudadano de raza negra la subida a un vagón del metro, lo que ha provocado una ola de réplicas tanto en el mundo del fútbol, como en la opinión pública no futbolera.

Sin miedo a caer en el saco de la corrección política, reconocer lo denigrante que es para el afectado la acción de los hinchas del Chelsea no es algo que necesite mucho análisis. Desgraciadamente, en un mundo donde se promueve el individualismo y la victimización de las «minorías», la opinión pública no analiza objetivamente las causas de las cosas, y mucho menos hace una retroalimentación respecto a sus propias opiniones y visiones. Constantemente, la población se culpa de lo que le ocurrió a otros que ni siquiera llegaron a conocer, algo así como un pecado original que tienen que cargar durante todas sus vidas y, por esto mismo, soportar todas las consecuencias.

Es así, como la actitud irracional de los hinchas del Chelsea –para la opinión pública– es fruto de la mera intolerancia y racismo, por lo que figuran como culpables y dignos de ser detestados por la estricta tolerancia humanista. Ahora bien, hay un lado oscuro de la verdad, donde las manifestaciones de odio e intolerancia no son producto de la generación espontánea, sino que revisten un sinnúmero de condiciones y factores que resultan en acciones tan simples pero significativas como no permitir a alguien la entrada a un vagón de metro.

Detrás de la acción de los hinchas no hay sólo un prejuicio racialmente motivado, sino que hay todo un aparataje de coerción sistematizada que conduce a estas fisuras de odio en el cuento de hadas de la sociedad perfecta que pretende imponer el Liberalismo. Detrás de la acción hay una Europa que ve cómo su suelo va siendo invadido, cómo sus habitantes nativos son hostigados por sus propios gobiernos imponiendo culpas sobre sus cabezas. Detrás de la acción irracional hay también tasas de criminalidad que aumentan, apropiación de barrios por parte de inmigrantes y una verdadera campaña de sustitución de la población nativa de Europa.

Hay odio, sí, pero no es un odio gratuito, y es un odio suficiente para hacer pedazos el sueño multiculti de los liberales y hundir a Europa en un caldo de intolerancia y prejuicio.

Los mismos que acongojados levantan sus brazos al cielo, que hacen mea culpa de lo que le han hecho al mundo, que fomentan ONGs para detener el racismo y la xenofobia, son los que callan ante la ocupación, el Gran Reemplazo y ante el hostigamiento a los ciudadanos de origen europeo para el abandono de sus vecindarios por parte de aquéllos que no respetan las leyes pero que no temen a ampararse en ellas si es que pueden sacarles provecho.

Una vez más, la diversidad nos demuestra que no sólo no funciona, sino que, hoy por hoy, está siendo la piedra angular del detrimento de Europa.

Get some, motherfuckers (American Sniper)

Francisco Javgzo

Los políticos se ocultan, ellos sólo empezaron la guerra.
¿Por qué deberían ir a pelear? Dejan todo eso a los pobres.

Black Sabbath, «War Pigs«. (más…)

La Bandera Confederada

Juan Pablo Vitali

Me gusta esta bandera, no puedo negarlo. La tildan de esclavista, de extraña a mi propio Sur, pero yo no lo creo. Las banderas siguen la suerte de los vencidos, es la ley de la historia. Pero me sigue gustando, la siento propia. Veo aquel Sur y veo mi Sur y no encuentro grandes diferencias. Quizá de forma, pero no de fondo. (más…)

Fundaciones Míticas

Juan Pablo Vitali

La primera fundación de Buenos Aires, mítica, perdida bajo el barro, es buscada todavía. El lansquenete alemán Ulrico Scmidl, escribe el primer libro en estas tierras del Sur, contando su historia. (más…)