Mes: diciembre 2014

No todos lo somos; no todos lo seremos

Patricio Villena

Chile es un país que, si bien es joven, ya tiene varios siglos de desarrollo a cuestas, y que, como todo buen hijo del Imperio Hispano, sufre los problemas propios del colonialismo realizado otrora por el pueblo español, donde la asimilación cultural y religiosa por parte del conquistado era tarea más importante que la preservación étnica del conquistador apostado en los nuevos territorios. (más…)

Riqueza mediante pobreza

Francisco Javgzo

Realmente creo que el mundo es mejor y mucho más interesante si hay muchas culturas con diferentes valores e ideales. Por esa medida, supongo que podrías llamarme multiculturalista.

Jack Donovan, «The Brotherhood», A Sky Without Eagles (2014)

La agenda de los políticos liberales, los medios de comunicación de masas y la industria del entretenimiento que promueven el multiculturalismo (que en mi opinión es de hecho una monocultura liberal) en las sociedades occidentales destruirá, en efecto, las culturas europeas.

Welf Herfurth, «Discussing Race In A Global World», A Life in the Political Wilderness (2011)

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La morenidad no vende

Francisco Javgzo

Aclaración: para este artículo, se utiliza el término «moreno» para referirse a personas de tez marrón/olivácea, ignorando la connotación europea del término (persona blanca de pelo negro).

«Uy, si yo era tan rubio cuando nací
90% de la población chilena.-

«…fueron rubios y felices para toda la vida.»
El célebre pensador Micky Vainilla.-

 

Recientemente, la población ha demostrado su descontento, aunque no por una reivindicación de identidad (pues no la tiene), sino por un afán igualitario y políticamente correcto: la gente que se pide para los castings debe ser europea.

Si bien lo anterior excluye al menos al 70% de la población chilena, es el mismo 70% excluido el que demanda la presencia de estos estereotipos.

Si alguien quiere vender un producto, tiene que publicitarlo, hacerlo atractivo y crear un efecto magnético sobre las masas de consumidores, los que estarán felices de gastar lo que no tienen para poder adquirir los maravillosos e inútiles productos que las casas comerciales tienen para ofrecer a las hordas ignorantes. Situándonos en nuestra realidad (Chile), hay que notar que las masas consumistas ignorantes son, en su mayoría, mestizas.

El público que podemos encontrar en Chile, en una muestra aleatoria, sería algo como esto:

Rostros típicos de Chile.

Como puede observarse, de todos los rostros mostrados, sólo el tercero de la primera fila y el primero de la segunda fila pueden considerarse como «criollos» (caucásicos), mientras que el resto de los rostros caen en las categorías «indígenas» y «mestizos». Lo positivo de las proporciones de los grupos en la fotografía es su parecido a la realidad: los grupos criollo y originario son minorías, mientras que los rostros mestizos componen la mayoría.

Ahora bien, la publicidad en cualquier lado del mundo busca llegar a las masas, y la forma de llegar a éstas es que las mismas se vean reflejadas en los spots, afiches, pendones y toda la parafernalia comercial disponible para mostrar los productos.

En Chile, la publicidad se muestra (y, por tanto, muestra a Chile) así:

Como puede observarse, la realidad reflejada en la publicidad chilena no corresponde a una visión real, algo curioso, puesto que en un país donde desde las estructuras más altas del Estado, la educación, la política, el arte y, en general, todos los círculos que comprenden el cielo, purgatorio e infierno de la sociedad chilena, se habla de inclusión, integración, multiculturalismo y democracia, la publicidad se toma la atribución de auto-excluirse de la marea de la corrección política.

Mientras las clases altas chilenas (dominadas por un fuerte componente étnico europeo) intentan emular las costumbres y apariencias del bajo pueblo o de los pueblos indígenas (es decir, las clases y grupos «oprimidos», según su forma de ver las cosas), el bajo pueblo y los ciudadanos de ascendencia indígena (exceptuando claro, a aquéllos que han despertado cierta consciencia identitaria, e. g., Coordinadora Arauco-Malleco, Wallmapuwen, etc.), tratan por todos los medios de imitar los modelos occidentales, aun cuando, examinándolo en profundidad, muchos están traicionando sus raíces (luchan durante siglos contra el colonizador, para terminar hablando, vistiendo y comportándose como él).

No es de extrañar, pese al nulo reflejo estadístico de la población chilena por parte de los publicistas, que no se muestre ningún individuo moreno en esta visión idealizada de la realidad chilena: la morenidad no vende. Así de sencillo. ¿Podría alguien negarlo?

Siglos de dominación cultural europea por sobre las masas mestizas e indígenas han dejado su huella, y la publicidad, con su falta de cuoteo en los grupos étnicos a exhibir, se ha permitido mostrar una realidad paralela al cotidiano, donde puede verse a gente que de europeo tiene la vestimenta (pues compran en las mismas tiendas de retail donde eurodescendientes llaman a las masas mestizas a comprar productos hechos en China), pero cuyos rostros en nada se parecen a los rostros de catálogo.

La realidad es como es, y la necesidad de aparentar lo que no se es seguirá provocando esta esquizofrenia mestiza, en la que las masas mestizas apuestan por la auto-negación, el opacarse y el sentirse avergonzadas del legado de sus antepasados, en vez de sentir orgullo por una herencia antigua y que clava sus raíces antes del origen de este país.

¿Es Chile una sociedad racista?

Francisco Javgzo

Imagen típica de la publicidad chilena, y reflejo típico de la esquizofrenia de la realidad chilena.

La reciente polémica futbolística por «dichos racistas» en contra de un jugador vuelve a abrir una antigua discusión: ¿Es Chile una sociedad racista?

Paradójicamente, las respuestas en las redes sociales han sido tan «racistas» como los dichos expresados desde las tribunas hacia la cancha.

Una pequeña muestra:

Rodrigo Vasquez
Lo peor es que el norte està lleno de indios incas….

Juan Linares Ruiz
Son continuas las manifestaciones racistas, es el síndrome de Hitler que padecen las razas mas puras del mundo…

Marcelo Di Peto
Claro, porque los chilenos son rubios…

Johnny Vargas
Ni que fueramos tan blancos los chilenos XD somos un chiste!! Defendemos a los mapuches y nos burlamos de los negros, súper consecuente Jajajja

 

De forma casi inconsciente, la sociedad tiene implantada en su mente una jerarquía del prejuicio, donde un gradiente de melanina define quién discrimina a quien. Así, el que tiene más melanina, pierde, y será discriminado por quien tenga menos. Además, es socialmente justificado (de buena o mala gana) que alguien más claro desprecie a alguien más oscuro, pero no viceversa. Por esta razón, siempre salen las voces del argumentum ad hominem atacando al atacante, invitándolo a un auto-examen colorimétrico, en vez de hacer una condena al hecho prejuicioso per se.

De lo anterior, se desprende que el racismo sería un tipo de dudoso privilegio blanco, donde un no-blanco no podría ser etiquetado de «racista», puesto que no estaría permitido que alguien oscuro despreciara a alguien claro. Lo gracioso que esto último no lo pienso yo desde mi perspectiva racista, sino una sociedad que crecientemente repite un discurso más y más inclusivo y tolerante («todos somos iguales»… pero sólo algunos pueden mirar en menos a otros).

Este racismo cromático, basado meramente en el color, i. e., no en la raza propiamente tal, es tan antiguo como odioso dentro de la cultura chilena del prejuicio, pero no es suficiente para acusar a la sociedad chilena de «racista».

El típico «yo soy racista contra los (grupo humano a elección)» no es suficiente para considerar al racismo como presente puesto que el hecho de ser racista contra es suficiente para quitar al racismo de la ecuación, puesto que «racismo» se está usando como un sinónimo para «prejuicio», por lo que alguien, si quisiera y lo sintiera, podría ser «racista» contra los gays, racista contra los «pobres», «racista» contra los Testigos de Jehová y así, hasta el infinito, y ninguna de esas aseveraciones tendría grado alguno de racismo.

Si a la palabra racismo se la aislara de las cargas prejuiciosas no raciales, aún no sería suficiente para acusar a la sociedad chilena, puesto que el racismo involucra un factor dependiente del uno, más que del otro. Llevando esta crítica a la modernidad por las vías de la modernidad y lo aceptado, habría que hacer revisión de lo que dice un diccionario sobre el racismo, más que hacer revisión de complejas teorías raciales políticamente incorrectas. La Real Academia Española dice:

racismo.
1. m. Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, especialmente cuando convive con otro u otros.
2. m. Doctrina antropológica o política basada en este sentimiento y que en ocasiones ha motivado la persecución de un grupo étnico considerado como inferior.

Más que una exaltación del sentido racial, en Chile podemos atestiguar una exaltación del sentido territorial, puesto que la diversidad racial y el mestizaje presente en Chile, impiden una autoafirmación racial suficiente como para situarse entre grupos. Por otro lado, el triunfo de una cosmovisión europea o, mejor dicho, de una hegemonía estética europea/occidental por sobre las mayorías mestizas, logró instalar cierto discurso pro-europeo, aun cuando la realidad racial y cultural no se ve reflejada en este discurso, creando una distorsión de la realidad que hace que el grueso de la población aspire a un ideal lejano. Respecto a esto, cito un párrafo de un interesante ensayo:

Se trata de travestis raciales, mestizofrénicos, o simplemente, mestizos e indígenas culturalmente colonizados.

La identificación que la población no-blanca de Chile siente con la imagen europea se aprecia de manera explícita en la publicidad comercial. No debe existir ningún fenómeno más pragmático y menos ideológico que el mercado actual: éste decide, hace y deshace según las utilidades que obtenga. [1]

Esta colonización cultural presente en Chile, es atacada en países como Perú, donde un realismo racial duro y definitivo (pese a que su discurso sea «anti-racista) puso en su lugar a los publicistas de una compañía de retail.

El uso de insultos relacionados con el color (la forma más básica del prejuicio racial) pese a su odiosidad, sin embargo, no es suficiente para catalogar de «racista». ¿Cómo podría existir racismo, es decir, la exacerbación del sentido racial, en una sociedad cuya mayoría rinde culto a los cuerpos de las inmigrantes de raza negra con la que, incluso, no tiene reparos en tener descendencia? Este comportamiento se asemeja mucho al de Donald Sterling, al que se le etiqueta de «racista» por sus dichos, al mismo tiempo que él mismo no hace defensa de su sentido racial. Una imagen dice más que mil palabras.

Dueño blanco y «racista» de los Clippers con su novia no-blanca.

Ante la pregunta ¿Es Chile una sociedad racista?, un rotundo «No» sería la respuesta, pues ante la falta de un grupo homogéneo sobre el cual basar sentimientos de afirmación y exacerbación racial, no podría existir racismo alguno; mientras que una sociedad multicultural de prejuicio, odiosidades y desintegración serían el reflejo de una condición que se supone (para las mentes liberales) tendría que ser la solución al problema que es en si mismo: el odio resultante del multiculturalismo no se soluciona con más multiculturalismo.

Los ideales de Thermidor se destruyen bajo la realidad desprendida de Thermidor.

Notas.

1. Garrido, A. «Entre raza y clase social: Hacia la etnogénesis criolla

¿Por qué no se van?

Francisco Javgzo

Bóers

Nuestro deber es definirnos primero como herederos de la memoria Europea, aunque puede que vivamos fuera de Europa; en Australia, Chile y Estados Unidos, o en otro planeta. Uno debe admitir que todos nosotros “buenos europeos” en el sentido nietzscheano de la palabra, podemos cambiar nuestra religión, nuestros hábitos, nuestras opiniones políticas, nuestra tierra, nuestro territorio, nuestra nacionalidad e incluso nuestros pasaportes.
Pero nunca podremos escapar de nuestra herencia europea.

Tomislav Sunic, “L’occidentalisme contre l’Europe.”

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