Francisco Albanese

El identitarismo, a diferencia del comunismo, el liberalismo, o el fascismo, no tiene una opción política ni económica definida, exclusiva y excluyente, ya que la razón de su posicionamiento en el mundo es la de preservar la identidad étnica de un grupo humano (un pueblo). En este sentido, el identitarismo puede cubrir prácticamente todo el espectro político, pudiendo moverse desde el conservadurismo al liberalismo, como a opciones estatistas y anarquistas, sin embargo, la conditio sine qua non existe identitarismo es la defensa de la identidad. Perfectamente, un grupo puede ser cercano políticamente a iniciativas sociales y económicas de Izquierda pero, al mismo tiempo, reivindicar su propia identidad étnica y aspirar a tener su propia comunidad étnica homogénea, o su propio etnoestado. Esta forma de Izquierda racialmente consciente se denomina como ‘alt-left’[1] (que no tiene nada que ver con lo que el presidente Donald Trump llamó ‘alt-left’[2]).

Esta noción, primero, de realismo racial y, luego, la aspiración de una sociedad homogénea donde un pueblo definido por parámetros étnicos pueda desarrollarse, permite que ciertas discusiones sean secundarias en orden de prioridades. De esta manera, el debate sobre asuntos como aborto, unión homosexual, porte de armas, economía, consumo y venta de drogas, impuestos, bienestar social, eutanasia, eugenesia, religión y un largo etcétera, puede mantenerse en un contexto sano mientras el corazón de la sociedad, la identidad, se mantenga asegurado. En el momento en que se empieza a hacer concesiones en la admisión de individuos dentro del grupo, flexibilizando la idea de ser y no ser ––lo que vuelve difusa a la línea que traza la diferencia entre pertenecer y no pertenecer a un grupo étnico––, es cuando la identidad se vuelve insignificante y la pertenencia se vuelve algo general y permeable.

Ya en “Contra el Burka, Bikinis – No Swástikas[3], publicado en Derecha-Alternativa.com, hice una revisión breve respecto a la supuesta ideología de ‘ultraderecha’ que los medios de comunicación masiva estaban adscribiendo al partido alemán Alternative für Deutschland (AfD), que en realidad se trata de un partido de corte liberal-conservador y cuyas propuestas se alejan bastante de la ultraderecha y derecha alternativa.

Si bien ya hice una mención, creo que es necesario ahondar algo más en el punto de la nación.

La principal diferencia entre la alt-right (aquí incluyo a la far-right) y la alt-light es su comprensión en cuanto a la conformación de la nación y, a partir de esto, las medidas desprendidas para la protección de ésta. Mientras que para la última la nación corresponde a un concepto cívico, para la primera la nación es un concepto sanguíneo, es decir, racial y étnico. Por esto, para el nacionalismo cívico es suficiente e imperioso que los individuos que formen parte de la nación respeten, al menos en primera instancia, ciertos parámetros culturales e instituciones que dan forma a esa nación. Éste es el caso del AfD, que ofrece la “salida” a los musulmanes de cristianizarse y germanizarse, de manera de no alterar a la nación alemana. El problema de esta integración de foráneos para los mismos foráneos, es que permite al grupo dominante el imputar cualquier error al grupo ajeno o a una cultura “extranjera” y atribuirse siempre los aciertos, como apunta el pensador anarcocapitalista Hans-Hermann Hoppe en su Democracy, The God That Failed.[5] En este sentido, paradójicamente Alternative für Deutschland, y el liberalismo en general, sería bastante supremacista racial

porque su suposición es que su sociedad es universal y objetivamente la mejor y puede ser otorgada sobre el “tipo correcto de minorías étnicas”.[6]

Por su parte, la alt-right, que defiende el concepto racial y étnico de nación, denuncia que el problema de la pertenencia a la nación cívica sin importar el origen es que la cultura guarda relación con el sustrato racial y étnico, porque a partir de esta composición étnica surge la cultura. La cultura, entonces, sería una manifestación de las características de este sustrato étnico:

Dado que el nacionalismo se centra en la división natural más pequeña entre las poblaciones humanas, el grupo étnico o etnia, no es racialismo per se sino una defensa de una variación humana [la raza] en una escala más fina.

El nacionalismo está ligado a la política identitaria y a los sistemas sociales integralistas. La política identitaria sostiene que un grupo requiere de una identidad fuerte como prerrequisito para tener un consenso cultural sobre los valores morales y el comportamiento; los sistemas sociales integralistas abogan por una unidad entre las instituciones sociales basadas en un fuerte sistema de valores subyacentes como el que la cultura ha entregado.[7]

Para el identitarismo, tanto en su forma de alt-left como de alt-right, la diversidad racial y étnica dentro de una misma unidad administrativa resulta problemática no sólo porque la presencia de etnias distintas, es decir, el sustrato humano, pueda alterar el desarrollo de la nación y modificar los intereses étnicos-genéticos[8][9][10][11], sino porque esta diversidad de intereses, sumada a la convivencia y, muchas veces, a las políticas sociales y los intentos de instaurar una democracia ‘justa’ que rija sobre múltiples pueblos aglutinados en una sola unidad administrativa, puede originar (y, de hecho, origina) conflictos intergrupales, para los cuales prácticamente las sociedades conocen dos maneras de lidiar con ellos:

1. Que el grupo más fuerte (dominante) subyugue a todos los demás, y

1.1. Los segregue; o,

1.2. Los expulse; o,

1.3. Los absorba; o,

1.4. Los aniquile.

2. Que los pueblos en conflicto, al no haber un grupo más fuerte (dominante) que logre subyugar a los demás, se hundan en una escalada de violencia insostenible en el tiempo, luego de lo cual

2.1. Se separen física y administrativamente.

2.2. Terminen produciéndose poblaciones mixtas en función del tiempo, lo que no garantiza que no se produzcan estallidos de conflictos en el futuro, motivados por reivindicaciones étnicas (como ocurre en América).

(Cabe destacar que el grupo dominante no es necesariamente es el más numeroso, y se puede dar el caso de que una minoría foránea se transforme en la elite dominante y realice una colonización de vientres del grupo nativo para dar legitimidad a la dominación y la colonización cultural, lo que incluye el reemplazo de la cultura del grupo nativo.)

Todas las opciones del primer punto serán injustas para el desarrollo y supervivencia del grupo dominado o de los grupos dominados. El orden de estas opciones va desde el mejor escenario hasta el peor:

Segregación: el pueblo dominado es confinado y está limitado a desarrollarse en un espacio (barrio o territorio) reducido y los individuos pertenecientes a éste no pueden transitar libremente por los espacios que no han sido designados para su uso. Esta opción es la mejor para los inmigrantes en Europa, ya que los individuos no son devueltos a su patria de origen (que, por lo general, está peor que la sociedad que los está hospedando). Por otro lado, las minorías, aun cuando existan programas de inclusión, suelen autosegregarse y relacionarse y vivir con los suyos.

Expulsión: el pueblo dominado es echado del lugar, teniendo que buscar refugio en otro territorio. Por lo general, viene acompañado de una diáspora.

Absorción: el pueblo dominado es incluido e integrado en la sociedad que lo hospeda, entrando en un proceso de aculturación donde su propia cultura es reemplazada por otra, y las manifestaciones culturales nacidas como expresión étnica son proscritas, ridiculizadas, y finalmente olvidadas. Genes pertenecientes al pool génico el pueblo dominante entran en el pueblo dominado (‘subiendo’ el status social de la descendencia dominada), pero también genes pertenecientes al pool génico el pueblo dominado entran en el pueblo dominante, generalmente en sus clases bajas (‘bajando’ el estatus social de la descendencia dominante).

Aniquilación: a diferencia del punto anterior donde el pueblo dominado también se ve aniquilado ya que desaparecerá como identidad étnica propiamente tal, la aniquilación implica la intencionalidad de la eliminación violenta y forzada del pueblo dominado, es decir, genocidio. Distintas formas de genocidio pueden utilizarse:

i. Matanza de miembros del grupo;

ii. Causar daño corporal o mental serio a los miembros del grupo;

iii. Someter deliberadamente al grupo a condiciones de vida calculadas para acarrear su destrucción física en su totalidad o en parte;

iv. Imposición de medidas destinadas a impedir los nacimientos dentro del grupo.

El identitarismo, al igual que el liberalismo, aspira a tener una sociedad saludable y libre de violencia, delincuencia y crimen. Sin embargo, el liberalismo, al ser igualitario respecto al trato del ser humano por ser humano y, a raíz de esto, meritocrático y con una forma particular de justicia respecto del origen, aborda el tema del orden social desde una perspectiva indiferente a la cohesión étnica. Esto es debido a que el liberalismo aspira a poseer la mejor sociedad posible para el conjunto de individuos aglutinados en torno a una idea, y esta mejora puede lograrse a través de procesos de eugenesia social, por lo cual no habrían parámetros excluyentes de composición étnica (‘ethnicity free’), sino parámetros según los cuales los individuos son medidos de forma individual, como lo puede ser el coeficiente intelectual, buen rendimiento académico, ser útil como personal altamente capacitado o, como se hace últimamente, ya que se ha bajado notablemente la escala, no tener antecedentes penales, lo que por defecto deja al individuo como personal apto pero con baja capacitación.

Para el caso de Alternative für Deutschland, bastaría que los árabes, turcos, y africanos (es decir, los no-alemanes étnicos, sino que ‘alemanes’ cívicos) abrazaran el modelo alemán y abandonaran su fe y respetaran la institucionalidad alemana. Poniéndolo de manera simple con una metáfora: el AfD les pide que abandonen el burka.

No obstante, el identitarismo presenta aprehensiones respecto a esta manera de abordar la sociedad y ‘enriquecerla’ mediante eugenesia social étnicamente indiferente: un árabe con burka o sin burka, sigue siendo árabe. Aún cuando todos ellos presentaran altos coeficientes intelectuales, debido a sus intereses étnicos-genéticos, es decir, debido al propio Orden Natural y su manifestación a través de la evolución, seguirían pensando como árabes. Esto no es un mero capricho: dado que una sociedad racialmente homogénea está dictada por el Orden Natural, cada sociedad racialmente homogénea formaría una sociedad piramidal donde todo el mundo tiene su lugar y puede encontrar satisfacción.[12]

Las medidas liberales como las de AfD son insuficientes y no sólo son negativas para la identidad étnica, sino también para el liberalismo en sí, ya que esta ideología nació con la idea supremacista de que la cultura europea ––y luego la civilización occidental–– es la mejor y la más alta y justa creación hecha por el hombre[13]. Y esta ideología no nació sólo porque el hombre europeo tuviera particularmente un alto IQ, sino porque pensaba como europeo, porque su pensamiento se originaba desde el espíritu fáustico de las poblaciones preindoeuropeas e indoeuropeas[14], razón por la cual el mantener a las naciones étnicamente homogéneas se hace prioritario si es que se busca la paz en el futuro y un desarrollo saludable no sólo para los pueblos europeos, sino también para cada pueblo.

Notas.

[1] https://altleft.com/2015/11/14/a-clockwork-greenshirt-introducing-the-alt-left/

[2] http://www.independent.co.uk/news/donald-trump-charlottesville-latest-violence-protesters-alt-left-alt-right-white-supremacists-two-a7895436.html

[3] https://derecha-alternativa.com/2017/09/27/contra-el-burka-bikinis-no-swastikas/

[5] http://www.miseshispano.org/wp-content/uploads/2016/02/Democracia-el-dios-que-fracas%C3%B3-Hoppe-1.pdf

[6] https://www.counter-currents.com/2017/09/why-iq-in-different-races-is-irrelevant/

[7] http://www.amerika.org/nature/the-nationalism-faq/

[8] https://www.counter-currents.com/2014/02/intereses-etnico-geneticos/

[9] https://archive.org/details/OnGeneticInterestsFamilyEthnicityAndHumanityInAnAgeOfMassMigration2006ByFrankKempSalter

[10] https://notpoliticallycorrect.me/2016/05/16/ethnic-genetic-interests-and-group-selection-does-exist-a-reply-to-jayman-2/

[11] http://quadrant.org.au/magazine/2012/6/the-war-against-human-nature-in-the-social-sciences/

[12] https://www.counter-currents.com/2017/09/why-iq-in-different-races-is-irrelevant/

[13] https://derecha-alternativa.com/2017/05/14/chauvinismo-occidental-distintas-manifestaciones-de-egoismo-cultural/

[14] Ricardo Duchesne, The Uniqueness of Western Civilization.

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