Lucian Tudor

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Alexander Dugin es ya bien conocido en los círculos de “extrema Derecha” de todo el mundo — con esto nos referimos a nacionalistas, fascistas, tradicionalistas, conservadores culturales o nacionales, o nuevo-derechistas (también conocidos como identitarios). Debido a la traducción al inglés de su libro “La Cuarta Teoría Política” en el 2012, Dugin ha recibido una cantidad significativa de atención internacional de parte de los interesados en las teorías derechistas o conservadoras. Desde entonces, otros ensayos realizados por Dugin sobre temas como el euroasianismo y la teoría del mundo multipolar (los cuales están interconectados entre sí y con lo que él llama la cuarta teoría política) han sido traducidos al inglés, entre varios otros idiomas, lo que nos permite tener una mejor visualización de su pensamiento.

No hay necesidad aquí para discutir las teorías de Dugin en profundidad, puesto que sus propios ensayos alcanzan de forma suficiente. Sin embargo, ha surgido un problema entre los derechistas occidentales en lo que respecta a Dugin: mientras que muchos han apreciado sus trabajos, un gran número ha totalmente rechazado o atacado a él y a sus teorías en gran parte sobre la base de malos entendidos o propaganda de los enemigos políticos de Dugin. Ciertamente, no ayuda a esta situación el hecho de que escritores bien conocidos en el ambiente identitario como Greg Johnson, Michael O’Meara, Domitius Corbulo y algunos otros de Europa han denunciado a Dugin utilizando razonamientos basados en tales malentendidos. Personalmente, yo mismo una vez había considerado estas críticas como esencialmente válidas, pero tras una investigación más profunda de los escritos y el pensamiento de Dugin llegué a la conclusión de que estas críticas se basan en supuestos y premisas erróneas. Mi intención aquí es señalar cuáles han sido las razones más comunes para criticar a Dugin y por que estas críticas se basan en conceptos erróneos y en propaganda en lugar de realidad.

Posición respecto a la raza

En primer lugar, uno de los temas más difíciles es la afirmación de que Alexander Dugin cree que la raza no tiene ninguna realidad sustancial, que es una “construcción social” y debe ser abandonada completamente como un producto nocivo de la sociedad occidental moderna. Ciertamente, él critica la teoría racialista, pero esto no es lo mismo que rechazar la raza totalmente (ya que uno puede hacer valer la importancia de la raza sin tener que recurrir al “racismo”. Véase mi ensayo “Relaciones étnicas y raciales“). Debe admitirse que Dugin no ha tomado una postura clara sobre la cuestión de la raza y que de vez en cuando hace declaraciones que implican un alejamiento de ella (aunque es significativo que, en su mayor parte, deja la cuestión como pregunta abierta). Por otro lado, también ha hecho declaraciones que implican en cierta medida una apreciación de la identidad racial, como cuando escribió lo siguiente:

Siendo blanco e indoeuropeo yo mismo, reconozco las diferencias de otros grupos étnicos como una cosa natural y no creo en ninguna jerarquía entre los pueblos, porque no hay y no puede haber cualquier medida común, universal, por la cual medir y comparar las distintas formas de sociedades étnicas o sus sistemas de valores. Me siento orgulloso de ser ruso tal y como los americanos, africanos, árabes o chinos están orgullosos de ser lo que son. Es nuestro derecho y nuestra dignidad afirmar nuestra identidad, no en oposición uno al otro, sino sin resentimiento contra los demás o sentimientos de autocompasión. (Cita extraída de “Nacionalismo blanco y otros aliados potenciales en la revolución mundial“, por Alexander Dugin)

Sin embargo, vamos a suponer, en nombre de la argumentación, que Dugin verdaderamente cree que la raza es una “construcción social”, como algunos han asumido. ¿Esto sería razón suficiente para declarar que Dugin es un intelectual subversivo en la Derecha? Si éste fuera el caso, siguiendo el mismo razonamiento, concluiríamos que cualquier intelectual de Derecha del pasado que no creía en la importancia de la raza (o al menos en su forma biológica) también debería ser denunciado. Esto incluiría a pensadores notables como Oswald Spengler, Francis Parker Yockey, Othmar Spann, José Antonio Primo de Rivera, Oswald Mosley y numerosos otros intelectuales y líderes fascistas o nacionalistas que no le daban importancia a la raza física. Sin embargo, paradójicamente, muchos de los que se ven denunciando hoy a Dugin no harían lo mismo con estos pensadores. Ésto no implica que estemos totalmente de acuerdo con estos intelectuales fascistas (de hecho, la mayoría de los identitarios rechazan al fascismo y al nacionalismo clásico), sino que es sólo para señalar la auto-contradicción que ha pasado desapercibida.

Además, es importante recordar que Dugin claramente cree en la importancia de la etnia y la cultura y defiende el separatismo étnico. De forma semejante a pensadores conservadores revolucionario alemanes y völkisch, Dugin sin lugar a dudas coloca al völk o etnia como uno de los valores más altos de su filosofía: “El sujeto de esta teoría [la cuarta teoría política], en su versión simple, es el concepto ‘narod,’ concepto cercano al ‘völk‘ o ‘pueblo’, en el sentido de ‘comunidad’ y ‘pueblos’, no ‘masas'” (citado de “El Cuarto Estado: La Historia y Significado de la Clase Media“). Así, si bien es claro que aunque él no valora la raza ciertamente valora la identidad etno-cultural. Por supuesto, esto no quiere decir que rechazar la realidad de la raza no sea algo problemático, sólo que no es suficiente para atacar a un filósofo. Sin embargo, los que alegan que Dugin desprecia a la raza por ser una “construcción social” son reminiscencias de aquellos que decían lo mismo acerca de Alain de Benoist, considerando que es claro que Benoist afirma la realidad de la raza y postula un separatismo racial– específicamente desde un punto de vista no racista, en muchos de sus escritos, siendo uno de los más notables en inglés su “¿Qué es el racismo?”.

Imperio v/s Imperialismo

La segunda noción problemática sobre Dugin es que es partidario de cierto tipo de imperialismo ruso, generalmente considerado como de tipo estalinista y soviético. Sin embargo, esta afirmación no tiene bases en los hechos, desde que él ha renunciado al imperialismo soviético y también ha hecho la distinción entre el verdadero imperio y el imperialismo (que también hizo Julius Evola además de muchos otros autores tradicionalistas y de la Nueva Derecha). En su ensayo “Principios Básicos de la Política Euroasiática” ha afirmado Dugin que hay tres tipos básicos de política en la Rusia moderna: soviética, pro-occidental (liberal) y euroasiática. Él critica los tipos soviético y liberal mientras que defiende la política euroasiática: «El euroasianismo, de esta manera, es un original ‘pragmatismo patriótico’, libre de cualquier dogma – soviético o liberal… El patrón soviético opera con realidades políticas, económicas y sociales obsoletas, explota la nostalgia e inercia, carece de un análisis sobrio de la nueva situación internacional y el desarrollo real de las tendencias económicas del mundo.” Debe quedar claro entonces, considerando el análisis de Dugin respecto de las diferentes formas de enfoques políticos, que su propio punto de vista no se basa en el modelo de la USSR, que explícitamente rechaza y critica.

Por otra parte, a menudo se olvida que cuando Dugin aboga por un imperio o unión eurasiática existe una distinción entre un verdadero imperio, en el sentido tradicionalista, y el imperialismo; y así, un imperio no es necesariamente un estado imperialista (para un buen resumen de este concepto véase “La Idea de Imperio” de Alain de Benoist). A diferencia de los Estados imperialistas y dominantes, la Unión Euroasiática de Dugin otorga un nivel parcial de autogobierno a las regiones dentro de un sistema federalista:

La indudable unidad estratégica en el federalismo euroasiático está acompañada por la pluralidad étnica, el énfasis en el elemento jurídico de los “derechos de los pueblos”. El control estratégico del espacio de la Unión Euroasiática está asegurado por la unidad de gestión y distritos estratégicos federales, en cuya composición pueden entrar diversas formaciones, desde aquellas etno-culturales a las territoriales. La diferenciación inmediata de territorios en varios niveles agregará flexibilidad, adaptabilidad y pluralidad en el sistema de gestión administrativa en combinación con un centralismo rígido en el ámbito estratégico. (citado de «Main Principles of Eurasist Policy»)

Por supuesto, también debe recordarse que la visión de Dugin debe diferenciarse de las políticas del Estado ruso actual, que, en este momento, no puede decirse que representan adecuadamente los objetivos de Eurasia (a pesar de la influencia del euroasianismo en ciertos políticos). Por otra parte, debe mencionarse que aunque Dugin actualmente apoya al Presidente Putin, está claro que él no acepta sin críticas todas las políticas de su gobierno. Por lo tanto, un análisis de las políticas propuestas por Dugin no se equiparan con las políticas del gobierno ruso, como erróneamente han dicho algunos de sus críticos.

“Occidente” como enemigo

Otra idea errónea muy común es que Dugin es hostil a la civilización europea occidental y que incluso aboga por su destrucción completa. Es importante reconocer que la concepción de Dugin de “Occidente” es similar a la defendida por la Nueva Derecha europea (en los trabajos de Pierre Krebs, Alain de Benoist, Guillaume Faye, Tomislav Sunic, etc..). “Occidente” no es una referencia para toda la civilización de Europa occidental, sino más bien es la formulación específica de la civilización occidental europea fundada en el individualismo, igualitarismo y liberalismo: La crisis de identidad […] ha desechado toda anterior identidad – civilización histórica, nacional, política, étnica, religiosa, cultural- a favor de una identidad planetaria universal de estilo occidental, con su concepto de individualismo, secularismo, democracia representativa, liberalismo económico y político, cosmopolitismo y la ideología de los derechos humanos. ” (Citado de la entrevista con Dugin, “Civilization as Political Concept”).

Por lo tanto, Dugin, como la Nueva Derecha, afirma que “Occidente” es algo realmente extraño a la verdadera cultura europea — siendo en realidad el enemigo de Europa: “El atlantismo, el liberalismo y el individualismo son todas las formas de mal absoluto para la identidad indoeuropea, ya que son incompatibles con ella” (citado de “Alexander Dugin en “Nacionalismo Blanco y Otros Aliados Potenciales en la Revolución Mundial“). Asimismo, en una cita en la que aprueba la filosofía cultural de Alain de Benoist, escribió lo siguiente:

A. de Benoist estaba construyendo su filosofía política sobre el rechazo radical de los valores liberales y burgueses, negando el capitalismo, el individualismo, la modernidad, el atlantismo geopolítico y el eurocentrismo occidental. Además, concibió a «Europa» y «Occidente» como dos conceptos antagónicos: «Europa» para él es un campo de despliegue de un logos cultural especial, viene de los griegos e interactúa activamente con la riqueza de lo celta, lo germánico, lo latino, lo eslavo y otras tradiciones europeas, y el “Occidente” es el equivalente de la civilización mecanicista, materialista y racionalista, basado en el predominio de la tecnología por encima de todo. Después de O. Spengler, Alain de Benoist  ha entendido al “oeste” como la “decadencia de Occidente”, y junto con Friedrich Nietzsche y Martin Heidegger estaba convencido de la necesidad de superar la modernidad como nihilismo y el “abandono del mundo por ser (Sein)” (Seinsverlassenheit). El “Occidente”, de acuerdo a esta comprensión, es idéntico al liberalismo, al capitalismo y a la sociedad burguesa, es decir, todo lo que “Nueva Derecha” pretende superar. (citado de “Counter-hegemony in Theory of Multi-polar World”)

Mientras Dugin ataca a «Occidente» como civilización moderna liberal, aboga simultáneamente por la resurrección de Europa en su visión del mundo multipolar: “Nos imaginamos esta gran Europa como una potencia geopolítica soberana, con su propia identidad cultural fuerte, con sus propias opciones sociales políticas…” (citado de “The Greater Europe Project”). De manera similar a las anteriores declaraciones que hemos citado, afirma aquí que la cultura europea tiene múltiples elementos ideológicos y caminos posibles en su historia que son diferentes al modelo liberal: “La democracia liberal y la teoría del libre mercado representan sólo una parte del patrimonio histórico europeo y han habido otras opciones propuestas y temas tratados por grandes pensadores científicos, políticos, ideólogos y artistas europeos.”

Domitius Corbulo ha sostenido, basado en declaraciones de Dugin en “La Cuarta Teoría Política”, que el liberalismo y el universalismo son elementos que funcionan a lo largo de la civilización occidental, y que, por lo tanto, Dugin condena la cultura de Europa occidental en su totalidad. Sin embargo, es importante reconocer que estos argumentos son en gran parte tomados de autores de Europa occidental tales como Spengler, Heidegger y Evola. Estos autores también reconocieron que elementos anti-universalistas, anti-liberales y anti-materialistas también existen en la cultura de Europa occidental, así que siempre han habido otras rutas para el destino de esta cultura. Es evidente que Dugin afirmaría lo mismo en los ensayos que nosotros hemos citado aquí (así como en libros todavía no disponibles en inglés, tales como “¿Qué es el euroasianismo?”, “Pour une théorie du monde multipolaire”, o en ruso “Четвертый Путь”, entre otros). Es importante recordar aquí que “La Cuarta Teoría Política” no es una declaración completa y perfecta del pensamiento de Dugin, y que lo que dice allí debe ser balanceado con lo que dice en sus otras obras.

A menudo se sostiene que, teniendo en cuenta su hostilidad hacia el “occidente” liberal, Dugin también aboga por una completa destrucción de los Estados Unidos de América, que es visto como el epitome de “occidente”. Sin embargo, la esencia de su teoría del mundo multipolar es la idea de que a cada civilización y a cada nación debe ser concedido el derecho a vivir y a determinar su propio destino, forma política y forma de vida. Por esta razón, Dugin aboga por la lucha global contra el imperialismo norteamericano, cultural y económico, que desnaturaliza las culturas no occidentales. Sin embargo, en el esquema multipolar, Estados Unidos tiene también el derecho a existir y a elegir su propio camino, que significa permitir al pueblo estadounidense el derecho a seguir en el futuro el modelo liberal si desea hacerlo. Por supuesto, el modelo liberal naturalmente sería desalentado en el extranjero y limitado en su influencia. Esta posición puede obtenerse de ensayos claves de Dugin explicando la teoría del mundo Multipolar: “El Mundo Multipolar y la Postmodernidad” y “La Multipolaridad como un Proyecto Abierto.

La Cuarta Teoría Política v/s Tradicionalismo Reaccionario

Algunos escritores, como Kenneth Anderson (“Speculating on future political and religious alliances”), han interpretado a Alexander Dugin como una forma de tradicionalismo radical (siguiendo a Julius Evola y René Guénon), lo cual es totalmente reaccionario por naturaleza, rechazando todo en el mundo moderno, incluyendo todo el desarrollo científico y tecnológico – como algo negativo que debe ser finalmente deshecho. Esta interpretación puede ser fácilmente catalogada como incorrecta cuando uno examina más de cerca las declaraciones de Dugin respecto al tradicionalismo y la modernidad. Es cierto que Dugin reconoce a pensadores tradicionalistas como Evola entre sus influencias, pero también está claro que él no está de acuerdo con todos sus puntos de vista y defiende su propia forma de conservadurismo, que es mucho más similar al conservadurismo revolucionario alemán (véase La Cuarta Teoría Política, pp. 86 ff.).

A diferencia de algunos tradicionalistas, Dugin no rechaza el progreso científico y social, y por lo tanto puede decirse también que no rechaza la Ilustración en su totalidad. Cuando Dugin critica la filosofía de la Ilustración (la ideología del progreso, individualismo, etc.), no es tanto en la manera de los tradicionalistas radicales como en la manera de la Revolución Conservadora y la Nueva Derecha, como también ha hecho Alain de Benoist, Armin Mohler, etc.. En este sentido, puede decirse que criticar la ideología del progreso es, por supuesto, muy diferente a rechazar el progreso en si. En su mayor parte, él no defiende la superación del “mundo moderno” en el sentido tradicionalista, sino en el sentido de la Nueva Derecha, que significa eliminar lo que está mal en el mundo moderno actual para crear un nuevo orden cultural (“posmodernidad”) que reconcilie lo que es bueno en la sociedad moderna con la sociedad tradicional. De esta forma, Dugin afirma que una de las ideas más esenciales de la filosofía del euroasianismo es la creación de sociedades que restauren los valores tradicionales y espirituales sin renunciar al progreso científico:

La filosofía del euroasianismo procede de la prioridad de los valores de la sociedad tradicional, reconoce el imperativo de la modernización técnica y social (pero sin interrumpir las raíces culturales) y se esfuerza por adaptar su programa ideal para alcanzar una sociedad post-industrial de la información denominada “posmodernidad”. La oposición formal entre tradición y modernidad se retira en lo posmoderno. Sin embargo, el postmodernismo en el aspecto atlantista los nivela desde la posición de la indiferencia y de la exhaustividad de los contenidos. La posmodernidad euroasiática, por el contrario, considera la posibilidad de una alianza de la tradición con la modernidad para ser un impulso enérgico creativo y optimista que induzca a la imaginación y al desarrollo. (cita de “Misión Eurasiática”, citado en Dugin, “Multipolarism as an Open Project”)

Debe ser evidente a partir de estas declaraciones que Dugin no es un reaccionario, a pesar de su simpatía por el tradicionalismo radical. En este sentido, cabe destacar que Dugin admite también una forma de “tercerposicionismo” dentro del socialismo, así como una forma no liberal de la democracia. En cuanto al socialismo, ha escrito que la “confusión de la humanidad en un proletariado mundial único no es un camino a un futuro mejor, sino un aspecto incidental y absolutamente negativo del capitalismo global que no se abre a ninguna perspectiva nueva y sólo conduce a la degradación de las culturas, sociedades y tradiciones. Si los pueblos tienen la oportunidad de organizar la resistencia efectiva al capitalismo global, lo cual sólo se logrará combinando las ideas socialistas con elementos de una sociedad tradicional…” (citado de “Multipolaridad como proyecto abierto”). Mientras que algunos han acusado a Dugin de ser antidemocrático, claramente ha defendido la idea de un “imperio democrático”: “el sistema político de la Unión Euroasiática de la manera más lógica se basa en la ‘democracia participativa’ (el ‘demotia‘ de la Eurasia clásica), poniendo el acento no en lo cuantitativo, sino en el aspecto cualitativo de la representación” (citado de «Principios Principales de la Política Euroasiática»; ver también los comentarios sobre la democracia en “Hitos de Euroasianismo“).

Referencias a izquierdistas y marxistas culturales

Finalmente, uno de los más recientes ataques contra Alexander Dugin se basa en su referencia a los filósofos marxistas culturales e izquierdistas, lo cual que es visto por algunos como un indicador de que Dugin mismo tiene simpatías con el marxismo cultural (ver de Domitius Corbulo «La Cuarta Teoría Política de Alexander Dugin es para el Imperio Ruso, no para Etno-nacionalistas Europeos»). Sin embargo, Dugin claramente señala que aunque él utiliza ideas de marxistas y de teóricos de izquierda, él rechaza sus ideologías como un todo: “Las ideas de la Segunda y Tercera Teoría Política [marxismo y fascismo/nacionalsocialismo, respectivamente] deben ser reconsideradas, seleccionando en ellas lo que debe ser desechado y lo que tiene valor. Como ideologías completas… son totalmente inútiles, tanto teóricamente como en la práctica”. (citado de La Cuarta Teoría Política, p. 24).

Si se observa que Dugin ocasionalmente hace uso de pensadores marxistas, entonces no debe olvidarse que él coloca más importancia en los pensadores de Derecha, los que forman claramente la mayor influencia sobre él; los intelectuales de la Revolución Conservadora (Heidegger, Schmitt, Moeller van den Bruck, etc.), la escuela tradicionalista (Evola, Guénon, Schuon, etc.), la Nueva Derecha (Benoist, Freund, Steuckers, etc.) y los eruditos religiosos conservadores (Eliade, Durand, etc.). Además, Corbulo se opone al uso por parte de Dugin del trabajo de Claude Levi-Strauss, sin embargo, respetados pensadores de la Nueva Derecha como Alain de Benoist y Dominique Venner (ver Robert Steuckers, “En Recuerdo de Dominique Venner“, citando Le siècle de Venner 1914) también hacen referencia a las ideas de Levi-Strauss en materia de cultura y etnicidad, entre otros autores utilizados por Dugin, como Jean Baudrillard.

En una reciente entrevista, Dugin ha se ha mostrado claramente de acuerdo con la posición de la Derecha europea respecto a la inmigración (que aboga por la restricción de la inmigración no europea), mencionando la amenaza que el cosmopolitismo liberal trae a la cultura europea: “La inmigración cambia la estructura de la sociedad europea. Los musulmanes tienen una identidad cultural muy fuerte. Los europeos debilitan más su propia identidad de manera consciente. Es el dogma ideológico individualista de los derechos humanos y la sociedad civil. Por lo tanto, la sociedad europea está en peligro y está en la víspera de perder su identidad” (citado de “Occidente debe ser rechazado”). Así, cuando tomamos una visión menos sesgada de las escrituras y las declaraciones de Dugin queda claro que su posición global está muy lejos de la de los marxistas culturales y de la nueva izquierda.

De nuestro examen hasta el momento debería ser obvio que hay muchos conceptos erróneos entre los derechistas acerca del pensamiento de Alexander Dugin. Estos errores se utilizan para descartar el valor de su trabajo y engañar a los miembros de los grupos de extrema Derecha en la creencia de que Dugin es un subversivo intelectual que debe ser rechazado como un enemigo. Muchos otros importantes intelectuales de Derecha han sido despedidos de manera similar en ciertos círculos, debido a las prácticas de una clase de gleichschaltung intragrupal, censurando a cualquier pensador no considerado como fácilmente afín. Es importante superar estas tendencias y lograr una expansión intelectual de la Derecha, siendo esto la única manera de superar la actual hegemonía liberal igualitaria. Las personas necesitan mirar de forma más cuidadosa e imparcial las obras e ideas de Dugin, al igual que las de otros pensadores polémicos. Por supuesto, Dugin no es alguien sin defectos ni imperfecciones (ni ningún otro pensador), pero estos defectos pueden ser superados cuando su pensamiento está equilibrado con el de otros intelectuales, especialmente los conservadores revolucionarios y los identitarios.

Traducción por Sebastián Vera.

Enlace original: http://www.radixjournal.com/journal/2014/8/30/the-real-dugin

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