Juan Pablo Vitali

Lo que tu espíritu lleva, es más que el viento.
Lo que tu sangre comprende, es más que la materia de la sangre.
Lo que tu sueño percibe, es más de lo que todos pueden ver en la vigilia.
Cuando la soledad te convierta en ceniza agotada por el tiempo,
entonces recién comenzará tu verdadero viaje.
Y nadie irá contigo, porque te habrás convertido en un dios.

***

No hay nada más revolucionario, que traer al presente aquello que todos han olvidado. Porque eso es lo que el mundo moderno ha destruido. Ya sólo decir que la modernidad es inferior a la antigüedad es un pecado. Ciertamente ser pagano, es adjudicarse todos los pecados. No existe para nosotros el pecado. Ni el cristiano ni el proveniente de los dogmas de la modernidad.

Somos antiguos. Agotado el impulso imperialista del capitalismo, los mejores hombres blancos europeos, los más lúcidos, comenzaron a expresar en general por medio del arte, que todo se estaba acabando. Mircea Eliade, D.H. Lawrence, Jack London, Joseph Conrad, Ossendowski, Unger Khan, D’Annunzio, el romanticismo alemán, el gran Nietzsche, Evola, Reghini, Fidus, no sé a todos los que deberíamos nombrar. Ellos comenzaron a traer al presente lo perdido, señalando que no era la cristiandad un cenit, sino parte de la gran caída del hombre indoeuropeo.

Y no sólo del hombre indoeuropeo, porque la tradición primordial de los antiguos, su concepción del tiempo y su apego a las leyes naturales, termina siendo algo de orden natural y todos los pueblos pueden participar en ello, sin negar ni desestimar su propia identidad.

Un amigo del otro lado de las montañas que nos unen, me acercó el término Metapaganismo. De inmediato recordé ese otro que acuñamos con amor: Pancriollismo. Sin duda están íntimamente relacionados. Meta paganismo es acaso, estar más allá del paganismo que fue y recibir al que será. Restaurar nociones olvidadas, ver dioses que se renuevan en sus formas pero no en su esencia.

La vida es un sueño fugaz. Sin embargo el tiempo es circular y todo vuelve en ciclos que no podemos a veces mensurar. Es evidente que estamos ante un final. No es posible detenerlo, hay que tratar de ubicarse en el contexto. Para eso nada mejor que el arte y la acción como arte. La virtualidad por ejemplo, es lo contrario de la acción y en cierta medida del arte. Debemos encontrar el modo de volver a ciertos principios naturales. Sólo las vanguardias pueden hacerlo. Vanguardias y élites espirituales e intelectuales. Aristocracias en el sentido más arcaico del término. Ni una raza, ni una ideología, ni un determinado dogma nos garantizan un determinado nivel de consciencia. No obstante todo tiene que ver con esa posibilidad, si se toma en el sentido profundo y natural del término.

Es complejo determinar quiénes y cómo logran llegar a un nivel determinado de consciencia. He dado el ejemplo de esos hombres blancos “periféricos” (Me vienen ahora a la memoria Gore Vidal y Abel Posse, Borges y Mujica Lainez) Periféricos en cuanto a poderes temporales y variables, pero no en cuanto a la continuidad dinámica de un Onphalos migrante, algo que sólo los auto iniciados pueden ver.

En ocasiones hay que llevar las cosas a un extremo. Retornar es buscar y volver a las raíces profundas del ser, según los dictados de la propia identidad. He escrito alguna vez, que aquello que no se comprende por el arte, no se comprenderá de ningún modo. Cada vez estoy más convencido de eso. Sólo lo superior puede comprender lo que tiene su misma naturaleza. Solamente lo superior comprende y determina lo superior, en cuanto a su valoración, comprensión y analogía. La sensibilidad, la actitud y la mentalidad de los que cuentan con una consciencia elevada forman parte –por así decirlo- de una “secta” guiada por los dioses en un lenguaje hermético. Eso despierta el odio de todo lo que es inferior, que nunca se limita a no comprender, sino a tratar de destruir aquello que no puede comprender.

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