Spencer Quinn

WhiteLiberals

Cuando visualizamos el futuro – y estoy seguro de que hacemos eso un montón – imaginamos cómo sería un etnoestado sólo para blancos. Ya que muchos de nosotros ya somos conservadores en nuestros puntos de vista, tan conservadores que ya realmente no tenemos mucho espacio en la política estadounidense mainstream, es natural asumir que tal estado sería también conservador. Pero esto no es necesariamente así, y de esto podemos agradecer a Donald Trump.

El ascenso de Trump ha hecho muchas cosas, por supuesto, pero la principal es que ha forzado a los “conservadores” a priorizar. Durante los años de Bush y hasta cerca de las elecciones de 2012, los conservadores estuvieron bastante unidos cuando se trató de apoyar sus Principios Unificadores (así como los liberales estuvieron bastante unidos en oponérseles). Estos principios principales podrían ubicarse en dos grupos, que yo llamo Marciales y Sociales. Los principios Marciales incluyen: Pro-Armas, Anti-amnistía, Anti-inmigración ilegal, y Pro-Ejército. Los principios Sociales incluyen: Pro-Vida, Pro-Cristianismo, Responsabilidad Fiscal, y Bajos Impuestos. Por supuesto, esta lista no está completa y uno podría hilar fino, pero para nuestros propósitos, agrupar estos principios de esta manera demostrará los efectos de la histórica candidatura de Trump.

Los conservadores estaban más o menos unificados en estos temas debido a que estos, en cierta manera, representaban un compromiso tácito con los liberales. Ambos lados guardaban silencio sobre lo que realmente querían, y en cambio debatían sobre temas sustitutos, que son encapsulados en la lista de principios de arriba. Lo que muchos, sino la mayoría, de los conservadores realmente quisieron todos estos años (un etnoestado blanco) nos lo reservamos, mientras que estoy seguro que muchos liberales mainstream hicieron lo mismo con sus sueños de un Estados Unidos completamente socialista y racialmente pluralista. Quince años atrás, hablar de tales cosas habría sido considerado descortés.

Trump hizo volar esta fachada de par en par y está forzando a los conservadores a decidir cuáles principios son más importantes que otros ¿Por qué? Porque el Señor Trump no es completamente conservador. También, ha introducido dos nuevos principios a la lista de Principios Marciales: la deportación masiva de los ilegales y detener la inmigración musulmana. Estos dos temas eran completamente impensables en el mainstream antes de la candidatura de Trump, y obviamente son los primeros pasos en preservar una mayoría blanca en Estados Unidos. Así que ahora vemos una grieta entre los conservadores: Por un lado usted tiene a los partidarios de Trump que abrazan los Principios Marciales primero y los Principios Sociales después (como mucho), y los conservadores Mainstream quienes tienes sus corazones puestos en los Principios Sociales y podrían vivir sin los Marciales si fuese necesario.

Justo ahora, los Principios Marciales están ganando. Esto tiene sentido dado el aumento de inmigración desde condados hispanos (legal o de otro tipo), el aumento de la hostilidad y crimen de la población negra estadounidense, y la actual invasión musulmana a Europa. Tales desarrollos han puesto nerviosos a muchos conservadores estadounidenses. También han causado que muchos conservadores tomen nota y discutan sobre lo que la vasta mayoría de ellos tienen en común: la raza. La mayoría de los partidarios del Sr. Trump son de estirpe blanca europea y están comenzando a afirmarse a sí mismos de acuerdo a sus intereses raciales.

Esto es algo hermoso.

Pero a medida que este despertar racial blanco se desarrolla en los próximos 20 a 30 años, naturalmente variará la dicotomía política en Estados Unidos, desde los principios enumerados arriba, a una división Blanco/No-blanco.  Las cosas se volverán más raciales que ideológicas, y los conceptos de “conservador” y “liberal” significarán menos que “blanco” o “no-blanco”.

Entonces ¿Qué significa esto? Significa que si un liberal socialista blanco se opone a muchos de los Principios Marciales y Sociales de arriba (excepto a aquellos que tratan sobre inmigración) pero que sin embargo cree en un etnoestado blanco, tendríamos que aceptarlo. No podemos decir que no a una persona como esa. Recuerden, la línea divisiva será la raza. Mientras alguien esté dispuesto a trazar esa línea y mantenerse en nuestro lado de ella ¿Realmente vamos a expulsarlo porque crea en vastos programas sociales e impuestos más altos? Eso sería contraproducente, especialmente considerando que los blancos componen cada día una proporción más pequeña de la población del planeta.

Si bien este escenario es ciertamente posible, es actualmente mucho menos probable que acoger refugiados desde el mainstream conservador. Una cosa que diferencia a los conservadores de los liberales es la idea de la desigualdad. Desde Edmund Burke hasta William F. Buckley, los pensadores conservadores nunca han negado la desigualdad moral, física e intelectual del hombre. Algunos podrán ser cautelosos sobre admitir esto en términos directos, pero todos ellos coherentemente apoyan políticas de gobierno que reflejan la desigualdad en lugar de intentar rectificarla.

Tenga en mente que hasta los últimos 20 o 30 años, la desigualdad en discusión era principalmente entre blancos (con la desigualdad entre razas implícita). Los cambios demográficos en Europa y América así como el surgimiento de un virulento racismo anti-blanco desde los no-blancos, están comenzando a cambiar esto. Partiendo con pensadores tales como Samuel Francis y otros, esta desigualdad se convirtió en abiertamente racial. Los blancos están ahora detectando una seria amenaza de los no-blancos en sus propios países y están comenzando a usar esta desigualdad como una razón principal para promover la identidad blanca europea y un etnoestado blanco.

Ya que los conservadores están, por definición, más cómodos con la desigualdad que los liberales, aquellos a bordo de la identidad blanca y el etnoestado blanco, por estos días es probable que sean conservadores.

Los liberales, por otro lado, se centran en la igualdad. Un vistazo a la “Voluntad General” del hombre de Rousseau, o el arrollador utilitarismo de Bentham, por no hablar de los trastornos sociales promovidos por Marx e implementados por Lenin y los Bolcheviques, nos muestra que los liberales se niegan a respetar la línea entre la aristocracia y el hoi polloi (NDT: Plebe). Para ellos, la desigualdad es antinatural y anatema, y sólo puede ser causada por la crueldad, egoísmo, y opresión de la gente de arriba.

De nuevo, en cuanto a los conservadores, esta igualdad universal en primer lugar sólo incluía a gente blanca. Apoyo de palabra pudo haberse dado a la raza, pero ya que había pocos liberales valiosos fuera de Europa y Norteamérica leyendo a Marx y a Engels en el Siglo XIX, la raza no era un factor importante tratándose del liberalismo en aquel entonces. Con la excepción del fiasco en que se convirtió el Haití de sólo negros (que debería haber sido una advertencia para todos), el liberalismo sólo importaba a las naciones blancas.

Fue sólo hacia el final del Siglo XIX, cuando los judíos comenzaron a infiltrarse y a cooptar los movimientos liberales a lo largo del mundo civilizado, que el liberalismo comenzó a abarcar a no-blancos en su panteón de la igualdad. Por ejemplo, los judíos estuvieron detrás de los movimientos anti-Apartheid en Sudáfrica, así como en la formación de la NAACP en Estados Unidos. Ellos también integraban gran parte de los “Cerebros de Confianza” de Franklin Delano Roosevelt durante los años de la Depresión, que hicieron lo que pudieron para ayudar a los estadounidenses negros. Este proceso logró casi completa dominancia después de la Segunda Guerra Mundial con la muerte de la eugenesia en Estados Unidos y la deserción de los Dixiecratas de Strom Thurmond del Partido Demócrata. A partir de aquel momento, la igualdad fue universal para los liberales. Creer cualquier otra cosa sería racista.

Por supuesto, podemos disfrutar la ironía de que una raza de personas que han creído por miles de años en su propia superioridad sobre los gentiles, ahora sean los más grandes proponentes de la igualdad racial en el mundo.

Ningún liberal, no me importa cuán blanco sea, puede ser aceptado como ciudadano en un etnoestado blanco si aún está bajo el hechizo de la igualdad universal como es lanzado por los judíos liberales. Por un lado la igualdad universal es una mentira. Esto es obvio y fácilmente probado. Segundo, la igualdad universal es una seria amenaza para la raza blanca. Después de todo, si todos somos iguales, ¿qué detendrá a un bosquimano namibio o a un pastor de cabras marroquí de emigrar a países blancos y casarse con nuestras hijas?

Para encontrar un liberal  blanco que sea aceptable en un etnoestado blanco, tendría que adherir al molde de liberalismo del Siglo XIX, sólo para blancos, o ser un resistente segregacionista del Sur de Estados Unidos, que votó demócrata hasta la ya mencionada deserción de Thurmond.

Jack London es un gran ejemplo. Él fue un comprometido socialista y activista por los derechos de los trabajadores. Por otro lado, apoyaba la identidad blanca, la eugenesia, y el darwinismo social. También creía en la inferioridad de los negros. De hecho, fue punta de lanza en el movimiento por encontrar una “Gran Esperanza Blanca” que pudiese noquear al infame Jack Johnson, quien fue el primer negro campeón de boxeo peso pesado. También escribió un famoso ensayo titulado “El Peligro Amarillo” respecto a la descontrolada inmigración asiática a la costa oeste de Estados Unidos.

Tendrías que volver así de lejos para encontrar a un liberal que encaje en un etnoestado blanco. Tal vez algunos aún existan. Tal vez a través de nuestros esfuerzos, podría lograrse que algunos existan. De cualquier manera, no nos hace daño admitir liberales realistas raciales. Necesitamos toda la ayuda que podamos recibir, y si los eventos de los últimos 20 años o más nos han enseñado algo, es que las luchas entre el proletariado y la burguesía no son nada comparadas con la guerra racial que va a ocurrir si no reestablecemos partes del mundo para nosotros mismos.

Entrada originalhttp://www.counter-currents.com/2016/05/on-liberals-and-the-white-ethnostate/

Traducción: Aarón Garrido.

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