Francisco Albanese

Ya hice una revisión de Arqueofuturismo. Ahora es tiempo del paleofuturismo.

Hace algún tiempo, leí en Counter-Currents Publishing un artículo denominado “Paleofuturism for the Man; Archeofuturism for the People” escrito por Jack Donovan, donde se hacía una revisión del libro de Guillaume Faye, y otro libro de un tal John Durant. Como este último libro no lo había leído y lo mencionado en la reseña parecía interesante, decidí comprarlo.

Con el subtítulo “Ancient Wisdom for Lifelong Health” (que aquí traduciré libre y algo erróneamente como “Sabiduría ancestral para la salud de toda la vida”), The Paleo Manifesto logra compilar, contextualizar y resumir en 350 páginas los últimos descubrimientos científicos acerca de las costumbres, conductas, dietas y estrategias humanas del Paleolítico. Lo expuesto en The Paleo Manifesto no es nada nuevo, y los que estén familiarizados con los libros y artículos de Robb Wolf (The Paleo Solution), Loren Cordain (The Paleo Diet), S Boyd Eaton (The Paleolithic Prescription), entre otros, encontrarán en The Paleo Manifesto una forma didáctica y lúdica (aunque muy científica, por cierto) de sintetizar el conocimiento publicado por los autores anteriormente nombrados, condimentado con una perspectiva psicológica (disciplina de John  Durant).

Luego de una introducción sobre los pareceres del público general sobre el “Caveman” (que es como le dicen los neoyorquinos a Durant), Durant hace un acercamiento al despertar de su interés en el estilo de vida paleolítico, para luego dar pie a una reseña sobre las distintas edades que ha tenido la especie humana respecto a las dietas y estilos de vida.

A través de un mosaico de información y muchos datos que hacen referencias a libros y publicaciones científicas, se va explicando cómo las conductas alimentarias del Paleolítico son beneficiosas para el animal humano, puesto que la máquina humana está diseñada específicamente para cierto tipo de alimentación. No sólo las dietas derivadas del avance del capitalismo son nocivas para el ser humano (Mc Mierda, Kentucky Fucking Chicken, Starfucks, y una amplia variedad de cadenas de alimentos de alcance mundial, que hacen que sus consumidores chilenos que creen ser exclusivos, sean vulgares clientes que comen la misma porquería que comen millones al mismo tiempo), sino que vemos que la pirámide alimenticia completa sería una porquería diseñada para animales domesticados hijos del tránsito lento, los cereales y las masas.

Así, no.

Pese a lo mucho que algunos naturalistas, animalistas y otros tantos “istas” se esfuercen por hacer parecer “barbárico” y poco evolucionado el consumo de carne (que es algo central e irrenunciable para la dieta paleolítica), Durant echa mano de respaldo científico para demostrar que el ser humano no dista, en cuanto a estructuras y funciones, de sus “ancestros de las cavernas”, por lo que el argumento clásico de que el ser humano moderno está evolucionado respecto de los ancestros del Paleolítico está absolutamente inválido.

Lo que sí es una realidad, es que el ser humano se ha alejado del estilo de vida cazador-recolector y de todas sus dimensiones comprendidas, puesto que la facilidad al obtener comida ha repercutido definitivamente en las pésimas condiciones físicas que exhiben los seres humanos contemporáneos. El ser humano no ha evolucionado nada, por lo que volver al origen  no sólo no sería negativo, sino que sería beneficioso para la salud humana.

Desde la salud dental, pasando por la esquizofrenia hasta llegar al cáncer serían causa de los hábitos surgidos a partir de la Era Agrícola (desde los 8.000 A.C.), donde el ser humano cambió la alimentación silvestre por el estilo derivado del pastoreo-agricultura, donde la gama de alimentos comenzó a concentrarse en granos y cereales, los que si bien lograron mejorar la tasa de supervivencia, dañaron considerablemente la ontogenia humana, aumentando la morbilidad a lo que conocemos hoy.

The Paleo Manifesto no es una guía para volverse un hombre de las cavernas (de hecho, John Durant menciona que vive en New York y pretende seguir haciéndolo), sino, más bien, una guía para llevar  — en tiempos contemporáneos  — una vida más saludable a través de estar sintonizado con lo que la Evolución hizo del hombre, respetando al cuerpo con sus necesidades por sobre todo precepto moral absurdo, tan popular hoy en día.

En síntesis, John Durant es a la biotecnología humana paleolítica lo que Flammarion fue a la astronomía. Go Paleo!

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