Francisco Albanese

La Nueva Derecha Criolla frente a otras Nuevas Derechas

La Nueva Derecha Criolla se posiciona frente a la realidad como una idea con semejanzas y diferencias de sus pares Europeo y Norteamericano, pero unida en su esencia a éstas. Lógicamente, en el fondo los objetivos son los mismos, pero las formas determinarán las diferencias, puesto que en contextos históricos, geográficos, culturales, demográficos y económicos distintos, las maneras de proceder deberán ajustarse a esas diferencias contextuales.

Dado que en América las mezclas entre distintos grupos europeos es un proceso que ha estado presente por siglos, el individualizar los diversos grupos étnicos europeos presentes es una tarea dificultosa y poco productiva, en cuanto a objetivos generales se refiere. Al igual que en la Nueva Derecha Norteamericana, la Nueva Derecha Criolla hace énfasis en lo más básico, lo más primordial y, por sobre todo, lo que es común para todos los grupos étnicos europeos en América: la identidad europea como un todo, los blancos del Sur. Si en el caso de que alguno quisiera echar a andar iniciativas identitarias más minoritarias en el Cono Sur, por ejemplo, identitarismos germanos, eslavos, itálicos e hispanos, no sólo serían más difíciles de ser rigurosos (i.e., tener gente que sean 100% de la identidad específica requerida), sino que correrían el riesgo de volverse un neo-tribalismo basado en las formas y, lo que es peor, en las formas tardías de cada grupo.

A diferencia de la Nueva Derecha Norteamericana, en el Cono Sur no existe algo como La Cuestión Judía, al menos, no en la envergadura que ocurre en el bloque del Norte. Pese a la victimización potenciada por grupos sionistas, en el Cono Sur prácticamente no hay que lidiar con un problema cultural, sino que, incluso, si dicho grupo es ignorado y dejado de lado, es probable que no saquen al ruedo sus estrategias más usadas, es decir, acusaciones de racismo y antisemitismo. Por nuestra parte, nos es indiferente lo que hagan, mientras que no nos interfieran en nuestros objetivos. El gran problema que enfrentamos desde nuestra realidad es que el proceso de descomposición está potenciado por una minoría intelectual y económica liberal blanca, que actúa sobre las masas repetidoras de discursos (que, en el caso de Chile, se componen mayormente de población mestiza, mientras que en Argentina se compone mayormente de población eurodescendiente). Esta minoría, aun cuando es funcional a la minoría judía en muchas oportunidades, sobre todo en materias de corrección política, al tener un discurso pro-diversidad y a favor de la descomposición de los grupos étnicos y raciales, también funciona como enemiga de ésta. Por todas estas razones, la Nueva Derecha Criolla debe enfrentarse al Liberalismo descomponedor de identidades, más que a una Cuestión Judía que, dicho sea de paso, también podría verse afectada a la descomposición a raíz del avance del liberalismo.

La Nueva Derecha Criolla, a diferencia de su par europeo, no tiene esa imperiosa necesidad de desligarse de absolutamente todo lo que recuerde a la Vieja Derecha (europea y norteamericana, claro) porque al tener objetivos quizás más básicos y comprometidos con las formas metapolítcas, no necesita suavizar el discurso para tocar el afecto de las masas puesto que no tiene aspiraciones político-partidistas. En este sentido, cabe destacar que si bien una Nueva Derecha Criolla no debe temer al análisis crítico de las ideas de la Vieja Derecha, tampoco debe vulgarizar y llenar de virulencia su discurso. La Nueva Derecha Criolla aspira a la verdad con la verdad, no con artimañas demagógicas propias de los profetas de la Democracia.

Como ya vimos en el capítulo anterior [1], la relación entre la Nueva Derecha Criolla y las Viejas Derechas del Cono Sur es prácticamente inexistente a la vez que es extremadamente crítica por parte de la Nueva Derecha. Respecto a las Viejas Derechas del Viejo Mundo, existen grandes diferencias tanto en las formas como en el fondo en comparación a la Nueva Derecha Criolla. Por esto, ya sea en sus posibilidades estatistas como libertarias, la Nueva Derecha Criolla debe plantearse de una forma completamente distinta a las Viejas Derechas, puesto que el nivel de descomposición étnica y las influencias de los discursos liberales e individualistas son tan avanzados en el Cono Sur, que es casi un mundo nuevo el que hay que levantar para recién soñar con experimentos como los que se vieron en el Viejo Mundo.

  1. “La Nueva Derecha Criolla versus las Viejas Derechas del Cono Sur.” La Nueva Derecha Criolla (II).
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