Francisco Albanese

La Nueva Derecha Criolla versus las Viejas Derechas del Cono Sur.

Al igual que Johnson en su “New Right vs. Old Right”, asumiré que el Fascismo, Nacionalsocialismo y otros movimientos nacionalistas-populares [1] nacen desde la voluntariedad de la verdadera Derecha, a lo que denominaremos también como Vieja Derecha, para hacer la distinción con nuestra visión. Al anarco-sindicalismo y a los experimentos anarquistas nucleados en torno a la idea del pueblo como un ente orgánico y natural también los situaremos en la Vieja Derecha, por su innegable aceptación de las características cualitativas de los grupos humanos.

La Nueva Derecha Criolla, como tal, nace desvinculada de los experimentos anteriores de Vieja Derecha (la muchas veces denominada “Tercera Posición” o “terceras posiciones”), ya sean los experimentos etnonacionalistas, como aquéllos cimentados en la nación jurídica. Esta desvinculación ideológica se debe a que, primero, los experimentos etnonacionalistas, i.e., racistas, se cimentan en la base de una nación existente, sustrato del que se carece (al menos, para la raza blanca) y que, en segundo lugar, los experimentos que se basan en una idea moderna de nación validan dicha visión liberal de lo nacional [2]. La Nueva Derecha Criolla rechaza esta visión, pues asume que la nación trasciende la voluntariedad de la pertenencia. [3]

Los experimentos etnonacionalistas, probablemente debido a un vitalismo optimista frente a la realidad y a un intento de emulación de sus pares europeos, cometieron el error de situarse frente a la sociedad asumiéndola como un ente homogéneo (nación) sobre el cual construir sus planes mediante la ortodoxia del método (la forma), sin pensar antes en la adecuación de lo que se está tratando de proyectar.[4] Por todo lo anterior, es que afirmo que la Vieja Derecha, a diferencia de la Nueva Derecha, no era criolla por identificación y mucho menos criollista, y menos aún pancriollista. Con sus aciertos y con sus errores, la Vieja Derecha era nacionalista clásica. Nada más.

Sin ser insolentes, la Nueva Derecha Criolla no guarda ningún aprecio por las ideas defendidas por la Vieja Derecha del Cono Sur, puesto que dichas ideas, muchas veces, fueron funcionales a la modernidad que ha causado el deterioro de las identidades raciales y étnicas, y, en otros casos más dramáticos, no temieron a la síntesis con ideas productos del liberalismo, como movimientos de masas nucleados en torno a la nación-idea y a preceptos de Igualdad.

Es necesaria una ruptura total con las viejas ideas, puesto que ni en la forma ni en el fondo resultarían útiles a la Nueva Derecha Criolla: no sólo se trata de ideas que resultaron siempre en fracaso en el Cono Sur, sino que, aquí y hoy, tampoco compartimos sus objetivos. No pretendemos la creación de un estado fuerte cuasi-totalitario, no necesitamos coincidir todos en las mismas visiones políticas ni es indispensable que todos piensen igual, ni esperamos el surgimiento de un líder de connotaciones arquetípicas ni nada por el estilo. Nuestras búsquedas son algo más básicas (es decir, que apelan a las bases, que — en Chile — si son existentes, no son conscientes) y de otro orden, puesto que la Nueva Derecha Criolla es antagónica a todas las ideas de nacionalidad existentes en el Cono Sur.

Notas.

  1. “[El fascismo y el nacionalsocialismo] Representaron un impulso auténticamente revolucionario para restaurar los valores vitales, arcaicos, jerárquicos dentro del contexto de la ciencia moderna, la tecnología y la sociedad de masas”. Johnson, G. 2012. “New Right vs. Old Right”. Counter-Currents Publishing.
  2. El nacionalismo moderno es un derivado y consecuencia del pensamiento liberal, donde la nacionalidad se reduce a un mero contrato unilateral donde el individuo decide el tiempo de su pertenencia a una institución intangible, aunque manifiesta a través del territorio y los alcances de éste. (Nacionalismo es Separatismo).
  3. Respecto a la idea de nación, el identitarismo/Nueva Derecha y la tercera posición (entendamos como tal, el nazifascismo genérico, excluyendo las ideas que no comulgan con lo étnico) concuerdan que debe existir una realidad sanguínea, conditio sine qua nones posible que exista una nación en lo absoluto. (Negación 3PT).
  4. La diferencia de contextos históricos, demográficos, sociopolíticos, culturales y de un sinfín de variables, delimita el marco de trabajo y el proceder del mismo, por lo que resulta imprudente el emular en la aplicación las metodologías que en otro lado pueden resultar exitosas. La importación del método puede y ha sido la causa del fracaso de los movimientos nacionalistas paleoconservadores, identitarios y tercerposicionistas en el Cono Sur, los cuales se han desgastado innecesariamente, comprometiendo con ello su permanencia en el tiempo y en el espacio.(Albanese, F. 2014. “Identidad europea en suelo americano: nihilismo tribalista”. Identitas Vol. 2, 61-70).

Aquéllos que han decidido tomar la responsabilidad para con lo que ellos entienden por “su pueblo”, se debaten entre lo fútil, lo inútil, lo pueril y lo vano, desgraciadamente fundados en sus buenas intenciones. (Albanese, F. 2014. “Identidad blanca en el siglo XXI: Shakespeare y los orbitales atómicos”. Identitas Vol. 3, 56-64).

Anuncios