Dominique Venner

Los que protesten el 26 de Mayo lo harán sumidos en su impaciencia y enfado. Una ley infame, una vez aprobada, siempre puede ser derogada.

Acabo de leer a un blogger argelino: “En cualquier caso” — dijo — “en 15 años los islamistas estarán en el poder en Francia y revocarán esta ley”. No para complacernos, sospechamos, sino porque es contraria a la Shariah (ley islámica).
Éste es el único punto superficialmente en común entre la tradición Europea (que respeta a las mujeres) y el Islam (que no las respeta). Pero la sola afirmación del argelino es escalofriante. Estas consecuencias serán aún más grandes y catastróficas que la detestable Ley Taubira.

Debe quedar clar que Francia puede caer en manos de los Islamistas. Durante 40 años, los políticos y gobernantes de todos los partidos (excepto el Frente Nacional), como también los empresarios y la Iglesia, han estado acelerando activamente la inmigración Afro-Magrebí por todos los medios.

Por largo tiempo, grandes escritores han dado la alarma, comenzando con Jean Raspail es su prófético “Campo de los Santos”, cuya nueva edición está siendo éxito de ventas.

Quienes protesten este 26 de Mayo no pueden ignorar esta realidad. Su lucha no puede verse limitada al rechazo del matrimonio gay. El “gran reemplazo” de la población de Francia y Europa, denunciada por el escritor Renaud Camus, es, por lejos, un daño más catastrófico para el futuro.

No es suficiente organizar protestas callejeras para prevenirlo. Esto es una verdadera “reforma intelectual y mural”, tal como dijo Renan, y debería realizarse como tal desde el principio; debe hacer posible la recuperación de la memoria Francesa y Europea de nuestra identidad, cuya necesidad no está aún claramente percibida.

Ciertamente, requerirá gestos nuevos, espectaculares y simbólicos para agitar nuestro adormecimiento, agitar nuestra conciencia anestesiada y despertar la memoria de nuestros orígenes. Estamos entrando en una época donde las palabras deben ser validadas con hechos.

También debemos recordar, como brillantemente formuló Heidegger en “Ser y Tiempo”, que la esencia del hombre está en su existencia y no en “otro mundo”. Es aquí y ahora que nuestro destino se juega hasta el último segundo, y este segundo final es tan importante como el resto de una vida. Por esto, deben ser ustedes mismos hasta el último momento. Es llevando a cabo por uno mismo que uno triunfa y derrota a la nada. Y no hay escape de este esto, porque solamente tenemos esta vida, en la cual nuestro deber es ser plenamente nosotros mismos, o ser nada.

Traducción por Francisco Albanese.

Enlace original: http://www.dominiquevenner.fr/2013/05/la-manif-du-26-mai-et-heidegger/

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