Francisco Albanese

La última entrega de Star Wars, The Last Jedi (dirigida por Rian Johnson), no tuvo que realizar un gran esfuerzo para superar a The Force Awakens, que podríamos considerar de lo peor dentro de la franquicia Star Wars; sin embargo, aún dista bastante de ser una gran entrega. Por decirlo de alguna manera, en momentos The Force Awakens (dirigida por J. J. Abrams, que tuvo una aparición interesante en las últimas temporadas de South Park) parecía una versión moderna de Space Balls de Mel Brooks, mientras que The Last Jedi, aunque no tan absurda como la primera de esta nueva trilogía, carece de originalidad en su argumento, es decir, no hay grandes diferencias con los elementos que se pueden hallar en las entregas anteriores. Todo es un dèja vu, por lo que terminamos hablando de “el nuevo Palpatine”, “el nuevo Darth Vader”, “la nueva Estrella de la Muerte”, “los nuevos Rebeldes”, “el nuevo Imperio”, y así. Un mero reboot, todavía.

No obstante, e ignorando toda la corrección política, y la salvajada multicultural y europeistánica de acuchilladores de espalda que pretende reflejar la película como algo positivo y admirable (el milagro del amor entre la asiática Rose y Finn, a pesar que la mayoría de los estudios corroboran que las mujeres asiáticas tienden bastante poco a la mezcla con otras razas en comparación a otros pueblos – en fin, licencias que puede tomarse un guionista para hacer ficción políticamente correcta), la película tiene algunos aciertos y buenos momentos, y podemos ver a Luke Skywalker convertido en un verdadero maestro Jedi, presentando la estampa respetable y contemplativa del Obi-Wan Kenobi interpretado por Alec Guinness. No hay comparación entre la actuación de Mark Hamill y la patética aparición de Carrie Fisher, quien debió ser dejada en el olvido en The Force Awakens, tal como fue dejado Han Solo. Sin temor a arriesgarme, incluso me atrevería a decir que la aparición de Luke Skywalker, esta vez, todo un maestro Jedi, al final de The Force Awakens fue el mejor momento de tan mediocre y olvidable filme, junto con la introducción de Rey (interpretada por Daisy Ridley), personaje que, aun si hubiera sido incorporado para dar cumplimiento a alguna cuota de género, realmente está bien logrado.

El uso dual de la Fuerza

Pero esta nota breve no pretender ser una revisión de The Last Jedi, sino un comentario sobre un aspecto de la película: en el filme se ha ahondado sobre el concepto de la Fuerza de manera mucho más profunda a lo que se ha presentado en todas las entregas anteriores. Más que entregarse detalles del culto de los Jedi, The Last Jedi deja entrever la fragilidad de la línea divisoria del empleo de la Fuerza para la consecución de objetivos.

Si se compara el código de los Jedi

There is no emotion, there is peace.
There is no ignorance, there is knowledge.
There is no passion, there is serenity.
There is no chaos, there is harmony.
There is no death, there is the Force.[1]

con el código de los Sith

Peace is a lie — there is only Passion.
Through Passion I gain Strength.
Through Strength I gain Power.
Through Power I gain Victory.
Through Victory my chains are broken.
The Force shall free me.[2]

podremos notar que las diferencias son más bien de forma que de fondo, siendo ambas manifestaciones de una misma Unidad.

Los caminos que exhibe la dualidad de la Fuerza, que surge de una mónada, se manifiestan a través de los médium que canalicen la Fuerza a través de ellos. Así, la Fuerza, que es una sola, y dependiendo de su uso puede clasificarse su empleo en el Lado Luminoso (el camino de los Jedi) o el Lado Oscuro (el camino de los Sith). Otras formas dicotómicas que son equivalentes a la dualidad de la Fuerza son, por ejemplo, Magia Blanca/Magia Negra, Sendero de la Mano Derecha/Sendero de la Mano Izquierda, la vía de Parsifal/la vía de Klingsor (de Wolfram von Eschenbach), etc. Mientras que el ejercicio de la Fuerza por parte de los Jedi está caracterizado por tener una ética de carácter deontológico, es decir, actuar en conformidad a lo que debería-ser,  el ejercicio de la Fuerza por parte de los Sith es libre y parece estar limitado sólo a la Voluntad del mago (“Do what thou wilt shall be the whole of the Law”), ergo, es utilitario.

Esta línea divisoria entre lo deontológico y lo utilitario es el dique al ejercicio libre del poder de los Jedi, atados de manos para actuar en consecuencia con lo correcto, sin importar sus objetivos. Por decirlo de una forma, un Sith es un Jedi liberado de las ataduras morales y el respeto por la institucionalidad. El Sith legitima el uso ‘klingsoriano’ de la Fuerza justificándose en dar cumplimiento a su Voluntad.

El Lado Oscuro, Vía Shuyngj y Transhumanismo

Es importante hacer mención que la diferencia entre Lado Luminoso y Lado Oscuro sólo hace referencia a una cuestión metodológica, y traducir esto en un asunto de “Bien vs. Mal” es incorrecto, reduccionista y folklóricamente poco europeo. Sin ir más lejos, y dado el carácter fáustico[3] de su personalidad, Odín mismo, el “padre-de-todo”, se vale de herramientas cuestionables para la moral judeocristiana, tales como la adivinación, la trampa, el engaño, la magia, la transfiguración y el seiðr . No obstante, el Allföðr está más allá de esas trabas morales, pues las considera obstáculos para su senda esotérica y del control de la Creación (que recordemos que no es posterior al nacimiento de Odín, sino un gran universo desconocido ante el cual el Padre-de-todo está en una constante lucha por domar a las fuerzas ctónicas y someterlas a su Voluntad). Por esta razón, la cristianización moral y filosófica de la mencionada deidad germánica termina por deformar al personaje.

La vía Shuyngj hace referencia al Camino de la Mano Izquierda dentro del Odinismo (u Odianism, como prefiere Edred Thorsson[4]), y elementalmente trata, como menciona Nikarev Leshy Sanghrajkara en “Notes on the Way: The Paths of the Right and Left within Odinism”[5], de

el camino de la realización del Self, el “Yo” detrás del “Yo”, la muerte de Demiurgo, la destrucción del ego — la máscara falsa que llevamos; la inmersión en el abismo primordial de la esencia – la naturaleza divina y el verdadero Yo.

A diferencia del Camino de la Mano Derecha dentro del Odinismo, que evoca a valores, normas, tradiciones, es decir, acuerdos provenientes del colectivo como una manifestación de la armonía con el Cosmos –el Samādhi del hinduismo–, el Camino de la Mano Izquierda conduce al aislamiento transcendental, la vía de la individuación – el Kaivalya. El Sith, aunque es acusado de verse sumido en sus pasiones, adquiere un rol protagónico en la realización de su Voluntad, mientras que el Jedi, un conservador que lucha por mantener las cosas como están porque asume que romper con lo establecido significa destrucción y muerte, tiene un rol contemplativo y sólo entra en acción siempre y cuando la institucionalidad está en peligro, con un alto código moral que no puede ser transgredido so pena de perder la calidad de Jedi, transformándose en un Sith.

Tal como el empleo de la Fuerza por medio del Lado Oscuro va destruyendo progresivamente el cuerpo del mago, es decir, el Sith, Odín sacrifica algo tan importante (y esotéricamente relevante) como su ojo en favor de la obtención de sabiduría y poder, y bebe del Mímisbrunnr (el manantial de Mímir, ubicado bajo las raíces del fresno Yggdrassil). Gracias al sacrificio de una parte viviente, Odín puede ver más allá de lo que veían sus ojos. Anakin Skywalker, consumido por el empleo del Lado Oscuro de la Fuerza, a raíz de lo cual ve destruida gran parte de su propio cuerpo, ‘renace’ como Darth Vader, personaje mucho más poderoso que el hombre atrapado en su prisión-cuerpo humano cuya limitación para el uso de la Fuerza era sólo física. Anakin Skywalker se transhumaniza para poder superhumanizarse, volviendo mejorado y con capacidades aumentadas.

Un ojo a cambio de beber del manantial custodiado por el gigante Mímir. Un trato justo.

Notas.

[1] Golden, C. 2015. Dark Disciple

[2] Rucka, g. 2017. Guardians of the Whills

[3] https://www.counter-currents.com/2017/08/the-odinic-and-the-faustian/

[4] https://en.wikipedia.org/wiki/Stephen_Flowers

[5] http://askrsvarte.org/eu/blog/leshy_lhp_and_rhp/

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