Francisco Albanese

La actual campaña del senador Fulvio Rossi en búsqueda de la reelección ha tenido un vuelco muy interesante: el candidato se ha atrevido a cuestionar el manejo actual del tema inmigratorio.  Muy probablemente, esto sea tan sólo una estrategia para captar votos aprovechando un tema caliente y polémico, no obstante, con esta apuesta se ha visibilizado algo que, mientras que para el resto del país es un secreto a voces, en el norte de Chile es un tema de conversación prioritario dentro de la opinión pública.

La jugada de Rossi ha sido arriesgada: la actual senda del Partido Socialista, partido donde éste militaba anteriormente, aunque cuya ideología éste jamás ha abandonado, está siguiendo una agenda muy ‘europea’ en el mal sentido de la palabra, es decir, una vía que favorece las fronteras abiertas y el reemplazo demográfico, el comunitarismo subcontinental (que, en realidad, se trataría de un asistencialismo que vaya en auxilio de los más necesitados sin importar si los recursos son drenados y agotados en su fuente de origen), y una promoción del flujo migratorio proveniente de países pobres y en el límite inferior del subdesarrollo como nunca antes se ha visto en el país.

Las reacciones no se han hecho esperar, y la Secretaría Migrantes de la Juventud Socialista de Chile ha sido clara:

Como Secretaría Migrante RECHAZAMOS rotundamente la imagen utilizada en campaña a Senador por don Fulvio Rossi, ante esto indicamos:

1) El lienzo solo fomenta la creación de mitos xenófobos respecto a la migración, alejando de la realidad lo que ocurre a diario en las fronteras de Chile.

2) La entrada por pasos no habilitados de personas, en muchas ocasiones, es realizada por VÍCTIMAS de redes delictuales de tráfico ilícito de migrantes, quienes obligan a éstos a caminar durante horas por el desierto minado del norte de Chile, exponiendo su integridad física y siendo en muchas ocasiones despojados de sus pertenencias y violentados sexualmente.

3) El debido proceso es un derecho de todos y todas. Lo indicado en este lienzo incita a la violación de derechos, sin permitir a los afectados presentar los recursos administrativos indicados en leyes de procedimiento para su debida defensa al dictárseles orden de expulsión en su contra.

4) Si bien el hoy Senador Fulvio Rossi no milita dentro del Partido Socialista, su respostulación a senador, y de acuerdo a lo antes expuesto, NO se condice con los principios y el respeto que se debe dar a todos y todas las personas.

¡NO MÁS XENOFOBIA, MIGRAR ES UN DERECHO DE TODAS Y TODOS!

Algo paradójico respecto a la promoción izquierdista de la inmigración y colonización tercermundista en Chile, es que ésta no sería posible si no existiera un estado actual que fuera económicamente más beneficioso que los otros lugares del subcontinente, o del continente completo, excluyendo a Estados Unidos y Canadá, beneficios que se han alcanzado a raíz del legado económico heredado de la Dictadura a la que tanto critica la Izquierda. Dicho de otra manera: de no ser por el sistema económico que la Izquierda se ha esforzado por calificar de perverso y por instalar estratégicamente la idea que acabando con este sistema para siempre, podría brotar espontáneamente un sistema “justo” y “más humano” (palabras suyas). Si ha aumentado el multiculturalismo que la Izquierda en general quisiera ver en Chile (porque Chile es multicultural y multirracial desde su fundación), es gracias a las medidas económicas de Derecha.

Retomando el primer párrafo: es necesario destacar que la realidad del país no es homogénea, y dado al excesivo centralismo del país, ciertas temáticas tienden a abordarse de manera ideológicamente monolítica, causando un sentimiento de orfandad respecto a la realidad que experimentan las bases y los lineamientos generales de las agendas ideológicas de los partidos. En zonas donde la inmigración y el multiculturalismo es un tema que golpea de manera cotidiana, es difícil que el individuo se incline por las opciones políticas y metapolíticas que justamente favorecen que estas situaciones negativas (para el ojo del individuo) sigan ocurriendo.

Entonces,

¿qué puede hacer un individuo que siente simpatía por las ideas de Izquierda, pero que –a través de su experiencia personal– sabe muy bien que el multiculturalismo no sólo no funciona, sino que es negativo y conduce al conflicto?

¿Qué puede hacer un individuo que siente simpatía por las ideas de Izquierda, por las economías centralizadas y el socialismo en general, pero que sabe que puede existir una inmigración negativa y otra positiva?

¿Qué puede hacer el individuo que no se siente conservador, pero que está consciente de lo que algunas medidas anticonservadoras han hecho con su entorno?

No pudiendo identificarme yo con la Izquierda en absoluto, puedo identificar claramente el vacío ideológico existente en el mercado político y metapolítico, y notar que este nicho debería ser llenado por una Izquierda realista (si es que eso es posible), y que también sea racial, étnica y culturalmente realista. Una Izquierda que comprenda que los mitos de integración e inclusión conducen al desastre social, al conflicto y a la violencia, debería descartar el uso instrumental de la diversidad y la inmigración no europea/eurodescendiente para la lucha de clases, puesto que el conflicto interétnico termina imponiéndose por sobre los intereses de clase que pueda tener la misma Izquierda.

Una Izquierda Alternativa debería cuestionar también al establishment igualitario, de la misma manera en que lo hace la Derecha Alternativa, abordando la realidad con la cabeza fría y dejando atrás los idealismos que terminan traduciéndose en el aumento de la delincuencia y los conflictos urbanos, la ghettización, en la subestandarización de los modos de vida occidental, el decremento del rendimiento en las escuelas, White flight, y otros resultados peores que aquéllos propios de una lucha de clases, hundiéndose la sociedad en una situación caótica que podría sólo amortiguarse con el surgimiento de medidas fuertes que rocen el totalitarismo, algo no muy en sintonía con los deseos de la Izquierda contemporánea.

Atreverse a cuestionar el tipo de flujo migratorio que está entrando al país es el primer paso. Quizás el próximo sea abordar objetivamente la composición étnica del país.

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