Greg Johnson

Hace años, cuando una joven mujer salió de Alabama para ir a la universidad en California, su tío le contó la historia de cómo nació California. Estados Unidos, verás, fue poblada por personas que simplemente no encajaban en Europa: fanáticos religiosos, ladrones de caballos, fugitivos, cazafortunas, y otros patiperros. Cuando se establecieron en la Costa Este, los que no encajaban allí se movieron un poco más al Oeste y se establecieron. Los que no encajaban allí, se movieron aún más al Oeste. Y así sucesivamente, hasta que llegaron a la Costa Oeste y no pudieron ir más lejos. Luego empezaron a juntarse. Y eso es lo que explica California, la gran granola cultural de frutas, nueces y copos.

Me reí, por supuesto, cuando ella contó esta historia, porque como nativo del Oeste, sé que es verdad. Crecí en el interior del Noroeste, pero cuando visité por primera vez la Costa Oeste, supe que estaba en casa. La Costa Oeste de los Estados Unidos, de San Diego a Seattle, es lo más cercano un paraíso terrenal que he experimentado. Tenemos el mejor clima del país. La temperatura es casi siempre suave, sin importar donde esté uno en el espectro de la desde luz del sol constante a la penumbra perpetua. Aparte de la propia línea de costa, tenemos algunos de los paisajes más bellos de los Estados Unidos, que van desde los desiertos, los elevados volcanes nevados ylos bosques lluviosos. Tenemos la mejor comida y vinos de Estados Unidos, algunas de sus ciudades más bellas, y algunos recursos culturales bastante formidables. No, no tenemos los museos de arte de la ciudad de Nueva York, Washington, D.C., ni Boston. No, no tenemos la ópera metropolitana. Pero siempre podemos visitarlos durante las dos semanas del año en que esas ciudades no son ni heladas ni sofocantes, para luego apresurarnos a volver a donde vivir es cómodo.

La Costa Oeste también tiene mucha gente blanca. Seattle y Portland son las ciudades grandes más blancas de los Estados Unidos, y fuera de las ciudades, Washington y Oregon son incluso más blancos. California, por supuesto, ahora es mayoritariamente no blanca, aunque los blancos siguen siendo el grupo étnico más grande.

La calidad racial de los blancos del Oeste también es muy alta. Además, los blancos del Oeste son realmente más “relajados” y amantes de la diversión. La amabilidad del Oeste no es sólo cortesía. Se combina con una apertura genuina. Los citadinos del Oeste tienden a ser mucho menos pretenciosos que los citadinos del Este. Incluso en San Francisco.

Muchos nacionalistas blancos esperan que cuando los Estados Unidos se derrumben, una república blanca emerja en el Pacífico Noroeste, abarcando Washington, Oregon, Idaho, y partes de Montana e incluso algunas partes del norte de California. Harold Covington es el principal promotor de esta idea, pero no es ni su creador ni su único proponente. Hay nacionalistas blancos que se mueven al noroeste que no son parte del Northwest Front de Covington.

La principal objeción a la idea de una patria en el Noroeste es que la Costa Oeste tiende a ser social y políticamente liberal, aunque el interior del Oeste tiende a ser social y políticamente conservador. Por lo tanto, el argumento es que el Pacífico Noroeste es menos hospitalario a una República Blanca que otras áreas más uniformemente conservadoras. (Por supuesto, la creación de una república blanca será una batalla en cualquier parte de Estados Unidos.)

El nacionalismo blanco está, por supuesto, asociado abrumadoramente con la derecha política tanto en Europa como en América. Pero el nacionalismo blanco nunca triunfará si sigue confinado en la derecha política. La conciencia blanca debe convertirse en hegemonía hacia arriba y hacia abajo del espectro político. Los liberales e izquierdistas blancos tendrán que darse cuenta que sus valores no son aspiraciones universales de toda la humanidad. Son, en cambio, expresiones de una consciencia claramente blanca y no sobrevivirán ni florecerán en una sociedad no blanca.

No hay nada absurdo en la idea de una izquierda racialmente consciente, mucho menos una izquierda racialmente consciente en la Costa Oeste. De hecho, ya ha existido, y su cuartel general estaba justo aquí en el área de la bahía de San Francisco. Fue aquí donde Denis Kearney, 1847 – 1907, un inmigrante venido de Irlanda, fundó el Partido Obrero de California para combatir la inmigración china. Fue aquí donde Jack London, 1876 – 1916, escribió apasionadamente en nombre del socialismo y el racialismo (y experimentó con la agricultura ecológicamente sustentable). Fue aquí donde Michael O’Meara nació en 1946 y comenzó su odisea intelectual de sindicalista marxista y revolucionario a nacionalista blanco y profeta de la República Blanca.

Además, he notado que los nacionalistas blancos de la Costa Oeste de hoy tienden a ser social e incluso políticamente más izquierdistas que los nacionalistas blancos de otras partes de los Estados Unidos. Nunca olvidaré la noche de 2003 cuando, en una conferencia de David Irving en San Francisco, conocí a una hija de la contra-cultura de los 60 que me dijo que sus dos libros favoritos eran El Señor de los Anillos y Mein Kampf.

– Los nacionalistas blancos de la Costa Oeste tienden a tener SWPLQs más altos (Stuff White People Like” Quotients — “cuocientes de cosas que le gustan a la gente blanca”) que los nacionalistas blancos en otras partes de los Estados Unidos. (Me gustaron 122 de 150 SWPL en el primer libro Stuff White People Like , pero sólo 41 de 92 SWPL en Whiter Shades of Pale .)

– Los nacionalistas blancos de la Costa Oeste tienden a estar más preocupados por la preservación del medio ambiente, los estilos de vida sanos y sostenibles, y la lucha contra la crueldad con los animales que los nacionalistas blancos en otras partes de los Estados Unidos. Si Savitri Devi estuviera viva hoy, estaría contrabandeando gatos callejeros llevándolos una comuna de jardinería orgánica en Berkeley.

– Los nacionalistas blancos de la Costa Oeste tienden a ser más críticos con el funcionamiento del capitalismo global desenfrenado. Somos pro-trabajo, proteccionistas, pro-zonificación, y pro-pequeña empresa.

– Los nacionalistas blancos de la costa oeste tienden a ser más no-cristianos y más honestos al respecto que otros nacionalistas blancos. Conozco ateos, agnósticos, neo-paganos, adeptos New Age, e incluso algunos que han hecho estudios y prácticas extensos de las filosofías y religiones orientales. El pluralismo religioso y la tolerancia serían definitivamente rasgos de una República Blanca de la Costa Oeste.

– Los nacionalistas blancos de la Costa Oeste tienden a ser más tolerantes con los homosexuales, los bisexuales, los “andrófilos” y los “ninguno de los anteriores” que ponen su identidad racial primero.

– Los nacionalistas blancos de la Costa Oeste tienden a ser más tolerantes con las drogas como la marihuana y las psicodélicas.

– Los nacionalistas blancos de la Costa Oeste están mucho menos pegados en las distinciones subraciales y feudos del Viejo Mundos que los nacionalistas blancos en el Este y el Sur. Tendemos a pensar en nosotros mismos como blancos ante todo.

Éstas son, por supuesto, generalizaciones basadas en la experiencia personal, no en las encuestas sociológicas. Son, además, tendencias, no reglas generales o generalizaciones universales. Obviamente hay muchas excepciones. Pero el nacionalismo blanco es la materia de sueños de todos modos. Así que con esa salvedad, creo que hay razones para creer que, si una Izquierda racialmente conciente surge otra vez, será en la Costa Oeste.

Entrada original: https://www.counter-currents.com/2010/12/west-coast-white-nationalism/

Traducción: Francisco Albanese

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