Francisco Albanese

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El descargo inicial del libro Sexual Utopia in Power: The Feminist Revolt Against Civilization reza que “ninguna mujer fue dañada para escribir este libro” y probablemente así es, aunque eso no garantiza que ninguna mujer vea dañada su sensibilidad al leerlo. F. Roger Devlin entrega, a través de siete extensos ensayos, un análisis brutal, crudo y, en ocasiones, ofensivo con el sexo femenino. Siendo honesto, Devlin no es un misógino ni un abogado por la vuelta a la cocina, pero definitivamente la “revolución sexual”/liberación femenina nunca antes fue tan descabelladamente desnudada. En “Sexual Utopia in Power”, el primer ensayo del libro, Devlin desmitifica, entre otras cosas, la monogamia femenina, develándola como una hipergamia que se manifiesta como una monogamia rotativa a lo largo de su vida: monogamia en cantidad, aunque cualitativamente variable. Esto es mejor ejemplificado con el diario de vida de una adolescente: una semana se casaría con un tipo, a la siguiente con otro, y así. Siempre con uno, pero no siempre el mismo.

Con el advenimiento de la revolución sexual, nunca fue más fácil para el sexo masculino el copular. Las mujeres que siempre, naturalmente, han tenido el control (la decisión de copular con quien consideren “digno” de ellas), impulsadas por la aparición de las pastillas anticonceptivas se lanzaron a la libre cópula, concretando una utopía sexual femenina, no masculina; en efecto, los hombres sencillamente aprovecharon esta liberación. Por otro lado, los hombres nunca fueron alentados a la búsqueda de sexo casual con múltiples mujeres, mientras que revistas de mujeres para mujeres (tales como Cosmopilitan) comenzaron a promover la utilización de los hombres como meros objetos de placer. A esto se le llamó “liberación femenina”, ya que las mujeres estaban “prisioneras” de su facultad biológica de ser selectivas y de su motivación cualitativa para el apareamiento.

Con esta liberación, la civilización occidental sufrió una erosión moral aún mayor a la que se vio sometida desde el advenimiento de las ideas ilustradas. Ante esta erosión, Occidente ha visto el surgimiento de distintos esfuerzos para la rectificación de lo que se asume como indebido. Algunas rectificaciones rozan en la mojigatería, y otras son una patada en la sensibilidad. The Raunchous Brothers nace dentro de estas últimas.

Hace 12 años (o sea, 2004), The Raunchous Brothers anunciaban la inminente salida de su esperado larga duración, el que se titulaba Hail Metal… Destroy Faggotry!, que tenía como artwork de portada a los hermanos pisoteando a todos los derivados de la corrección política. El título del álbum es bastante decidor de lo que representa y profesa la banda, que rinde tributo al Heavy Metal, al que considera una creación masculina y para hombres (y detesta al punk, como lo explicitan en una entrevista en Heathenpride ‘zine #2, donde lo tildan de ‘porquería izquierdista’) y odia a todo tipo de sexualidad que no sea de tipo cis.

12 años después, luego de múltiples problemas para publicar el disco y cuando ya Hail Metal… Destroy Faggotry! parecía que se había desvanecido para siempre, casi como una leyenda urbana –y no sólo el disco, sino que el Heavy Metal en sí– la banda edita el álbum a través de Die In Pain Records, que probablemente sea un sello que creó la banda para este fin.

The Raunchous Brothers recupera al Heavy Metal y lo devuelve al patriarcado, y no sólo a eso, sino también al lado correcto, es decir, al lado de la incorrección política. Después de décadas en que el Heavy Metal jugó a ser chico bueno, apostando por causas humanitarias, desincentivando el racismo, sexismo y otros prejuicios dentro de la escena (de la escena Heavy Metal como estilo, no de la música metal en general), The Raunchous Brothers cierra un capítulo purificador, tomando el legado de The Mentors, agregándole aún más alcaloides, más prejuicio y, a su vez, dándole un fuerte componente identitario europeo/occidental a su propuesta (en efecto, si alguien ha leído alguna entrevista a la banda, notará que su propia reivindicación del machismo, prejuicio, misoginia, patriarcado, roles de género, etc. la posicionan desde una perspectiva cultural e histórica europea).

El disco abre con “Faggot Bolshevik”, que es una declaración contra la epidemia progresista y marxista cultural desatada sobre Occidente. Apuntando a esta ideología/metodología para la aceptación de la hegemonía de la Izquierda en las mentes de las masas eurodescendientes, la banda acusa a esta ‘élite’ minoritaria de  introducir forzosamente ideas para hacer a la sociedad  funcional con su agenda, socavando el espíritu de la voluntad de Europa y la identidad cultural.

Algunos pasajes más que interesantes, porque pueden ser perfectamente atestiguados por cualquiera: “Suprimiendo la verdad, nunca permitiendo el debate”, que no es sino la histérica propaganda de la corrección imponiéndose sin encontrar oposición (ya que ésta, anulada por la corrección política, no permite más filosofía que la suya. Un ataque a la lógica de Izquierda: “¿Cómo se puede dar muerte a quien no ha nacido, pero oponerse a la pena capital?”. Aclaremos este punto: The Raunchous Brothers no son un montón de humanistas pro-vida (la siguiente canción lo deja más que claro), sino que critican a la izquierda por su doble moral, que en este punto es bastante parecido al de la Derecha neoconservadora, salvo que ésta última se opone al aborto mientras está a favor de la pena de muerte. “Quieres un mundo que jamás existirá”, hace referencia al paraíso idealizado pretendido por el aparato marxista cultural clavado en el corazón de Occidente, el que le daría entrada a criaturas como las que se ven en el cover-art del disco. “Retratando a la cultura blanca como corrompida con la avaricia” denuncia el típico discurso izquierdista intelectualoide posicionado en las universidades primero, luego en las masas, en que todo lo europeo se considera como movido por nada más que el afán de dinero y bienes. “A la mierda tu diversidad cultural, a la mierda tus universidades izquierdistas”. Sin comentarios.

“Put it in bare” es un golpe en el rostro de la sensibilidad, porque la banda no sólo ofende al pensamiento de Izquierda, sino también al de Derecha, ya sea en su variante liberal como en su variante conservadora. Presentado en el 7” split con Anal Cunt (otros supremos maestros de la ofensa) del año 2000, “Put it in bare” es una oda nihilista que habla sobre el sexo sin protección y sin temor a las consecuencias: “No tengo miedo del embarazo, no tengo miedo de una ETS, y no me importa si cojo el SIDA, no tengo nada por qué vivir después de todo”. No sólo hay un profundo desprecio por la propia vida del individuo, sino también por la del prójimo: “No soy un maricón, tengo cojones, si la perra queda embarazada la mando a volar escaleras abajo”. ¿Para qué ofender un lado del espectro político si puedes ofender al otro también? Musicalmente, esta versión es mucho más agresiva y densa que la incluida en el split, con un trabajo de percusión absolutamente superior al del tema original. Además, esta versión incluye un solo guitarra.

Contenido originalmente en el EP Die! Faggot Die!, “Sexual assault” es una apología a los ataques sexuales como patrimonio barbárico y como manifestación de la sexualidad masculina agresiva, y todo un himno misógino: “típica mujer, indigna y débil”. Aquí, The Raunchous Brothers tomó todos los argumentos feministas (y cucks), los ridiculizó y los usó como arma en cuanto a la justificación de la agresión: “todo es tu culpa, la verdad es que tengo todo el derecho porque usas tu ropa demasiado ajustada”.

Sin dudarlo, “Dying in Pain” es mi tema favorito del disco. Con una introducción que en momentos se parece a algún pasaje extraído de Towards the Skullthrone of Satan de Enthroned, da paso a una serie de cambios de ritmo, con una letra notable. Creo que vale la pena publicar una parte:

Putas, con el único deseo
De embellecer la carne y la necesidad de ser admiradas
Putas, sin respeto propio
Por ellas no siento nada sino desprecio absoluto
Interminables años de miseria,
Recordando cómo las cosas solían ser
Viviendo en un mundo plagado de indignidad.

Muriendo de dolor
En un mundo que he llegado a despreciar
Honor extinto
En un mundo que se vuelve gay
Muriendo de dolor
Maricones es todo lo que queda
Cultura izquierdista sin valor
Soy el último hombre sobre la tierra

Maricones, obligando a la aceptación de sus maneras
Arrastrando nuestra cultura a través del canal
De la decadencia moral
Hombres, llamados hombres
Tan descaradamente débiles y afeminados de mierda
(…)
El fin, el fin está llegando
La extinción del hombre, todo lo que queda son homosexuales
¡Guerra! Guerra cultural a la mano
La élite liberal asegurando la niebla del hombre
Años interminables de diversidad,
Viendo lo que este mundo ha llegado a ser
Ésta es la decadencia de la sociedad occidental.

La contundencia de esta letra, quizás algo más profunda y reflexiva comparada con el resto de las letras de The Raunchous Brothers, encaja perfectamente con una melodía negativa y pesimista.

“Women’s Lib”, contenido en el EP como en el split con Anal Cunt, suena notablemente mejor en comparación a sus versiones anteriores, incluso, por unos segundos, uno podría pensar que se trata del tema “Angel of Death” en un principio. “Women’s Lib” es un himno misógino donde no sólo se hace mofa de la idea de la liberación femenina, sino también de sus derechos. Se dicen unas cuantas verdades respecto a las evidentes diferencias entre los sexos, y se hace una alabanza a los roles tradicionales, mirando con desprecio a los roles femeninos, por supuesto.

La banda rinde tributo al Heavy Metal con “Death or Glory” de Holocaust, canción que interpreta en vivo. Personalmente, pensé que iban a incluir su versión para “Snowblind” (por su blanca asociación). La canción suena muy al estilo de los Brothers, aunque quizás algo falta de fuerza en comparación a sus interpretaciones de “Put it in bare” y “Women’s Lib”.

“Broad-Way” es un minuto más extensa que la versión presentada en el split, monstrando la superioridad en la ejecución de Metal Centurion al lado de Horny Sidewinder, ex-baterista de la banda. “Broad-Way” es una historia humorística de una visita a un peep show, que termina en un “final feliz” (persecución de la bailarina y posterior asalto sexual – remitirse a la tercera canción del disco). El disco se cierra con “Kill Every Gay”, uno de los más emblemáticos de la banda (que también apareció en el compilado 13 Bands Who Think You’re Gay, surgido de la mente de Seth Putnam), que es una declaración de odio a todas las tendencias sexuales no cis, sean gays, lesbianas o bisexuales. Junto con declarar su odio, alaban al VIH/SIDA como un mecanismo de purificación, aunque un tanto pasivo (“But we like to see these fuckin’ faggots die more violently”).

Apenas algo más de 30 minutos de una dosis del Heavy Metal más odioso, machista, misógino e incorrecto entre tanta banda que hace esfuerzos por llegar a más y más gente, volviendo universal un mensaje que nació para ser patrimonio masculino y occidental. Si alguien es mojigato, pro-vida, conservador, pro-#niunamenos, cuck o cualquier cosa parecida, puede que este trabajo le sea ofensivo. Pues bien, el Heavy Metal tiene su propio mecanismo de selección, y definitivamente no está hecho para esa gente. Si tienen que pasar otros 12 años para que la edición del próximo trabajo de The Raunchous Brothers tenga un nivel como el que se presenta en Hail Metal… Destroy Faggotry!, definitivamente sería una espera que vale la pena.

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