Paul Waggener

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Estás caminando a casa desde el bar después de salir con algunos amigos hasta altas horas de la noche.

Sientes algunos de los efectos del alcohol,  lo que ha hecho de tu decisión de no conducir una buena decisión, mientras conversas con tu pareja, disfrutando del aire de la madrugada.

Aunque las calles están en su mayoría desiertas, la zona está bien iluminada, por lo que no has pensado mucho en estar listo para cualquier tipo de encuentro, ya que asumiste que conducirías desde y hacia tu destino.

Faltando una milla más o menos para llegar, echas un vistazo por encima del hombro y te das cuenta de que hay al menos dos figuras siguiéndote desde hace varias cuadras atrás, vistiendo sudaderas con capucha, manos en los bolsillos.

Como no quieres alarmar a tu pareja, comienzas a ejecutar una evaluación rápida de tu entorno y de tu equipo, teniendo en cuenta de inmediato lo que puedes hacer en caso de que la cosa se ponga fea.

A medida que preparas esta lista mental, otra figura aparece desde la esquina delante de ti, iluminada totalmente por el farol de la calle. Pasos golpean el hormigón detrás de ti y te das cuenta que tendrás luchar por tu vida.

Tengan en cuenta la situación anterior.

Dejen a un lado toda esa mierda del malo-de-internet — somos sólo tú y yo, amigo.

¿Cuánto te preocupas cuando te imaginas en el escenario anterior?

Empezaré yo: me preocupa mucho. No hay nada de malo en admitir que no eres Josey Wales junto a Jason Bourne y Mark Chopper Read. He estado casi exactamente en la situación descrita anteriormente más de una vez en mi vida y cada vez, no me avergüenzo de decirlo, se produce ese tipo de respuesta  adrenalínica que sólo viene desde un profundo y primitivo miedo.

Pero el miedo no es lo mismo que la cobardía; la cobardía se rinde ante tu miedo. La valentía  es utilizar tu miedo para lograr la victoria o, al menos, dominarlo  lo suficiente como para salir de allí con vida.

Para citar una novela popular:

¿Puede un hombre todavía ser valiente si tiene miedo?’
Ésa es la única vez que un hombre puede ser valiente, ‘le dijo su padre’.

Debemos tener en cuenta que nuestra relación con la violencia es una parte integral del proceso de auto-examen de un hombre.

Nos guste o no, la violencia es una parte importante de ser un hombre a nivel evolutivo — si tú tienes una estrecha relación con ella en el 2016, no descartes el hecho de que si tu línea genética sigue intacta hoy es debido a que tus  familiares ancestrales eran hábiles en ella.

Desde las cavernas se lanzaron hacia la guerra tribal en eones olvidados, hasta las páginas de la historia recordada donde los hombres han muerto en innumerables cantidades en los campos de batalla, a menudo no por su propia elección; los hombres siempre han tenido que encontrar la manera de sobrevivir al resto.

Ya sea a través de una habilidad superior al enfrentar la muerte y hacer la guerra, o por una voluntad de hierro insaciable para sobrevivir y perdurar,  nuestros antepasados allanaron el camino para que podamos existir. Por lo tanto, nuestro modo de vida y la comprensión de nuestro lugar en el mundo deben al menos considerar la posibilidad de que en algún momento vamos a tener que enfrentarnos a la violencia y la muerte en un choque frontal.

El tiempo medio de respuesta de la policía en Estados Unidos es de entre 9 y 12 minutos. La pelea callejera promedio o encuentro violento dura entre 5 segundos y 2 minutos, a menudo con poca o ninguna tregua ni oportunidad de hacer la llamada, suponiendo que usted es el tipo de persona que en primer lugar llama a la policía.

Esto me lleva al punto al que quiero llegar.

¿Cómo te encontrarías, en cuanto a preparación, en una situación así?

Incluso en una confrontación  uno a uno con alguien que ha decidido oponerse a ti, que come bien, que entrena 3 veces a la semana boxeo o MMA, que no  se envenena con cigarrillos o bebiendo en exceso — ¿tendrías una oportunidad?

¿Qué hay de tus amigos?

En el escenario anterior, si tienes a tres de tus amigos contigo y se convirtió en un cuatro contra cuatro, es decir, en un enfrentamiento total, ¿serían capaces de sostenerse y de golpear con todas sus fuerzas? ¿O rápidamente pueden ser  desmantelados por un enemigo superior, abandonándote y obligándote a entrar en inferioridad numérica a una abrumadora guerra en la que no tienes posibilidad alguna de ganar solo?

Si la primera respuesta es cierta, felicitaciones. Haz elegido… sabiamente. Te encuentras rodeado con leones,  con hombres que verdaderamente defienden el concepto de Operation Werewolf, que se hacen a sí mismos más capaces, temibles y fuertes cada día.

Si la segunda respuesta es la más probable, entonces  estás perdiendo tu tiempo con los débiles, los parásitos que dependen de ti, pero que no proporcionan ninguna simbiosis. Elimínalos como harías con cualquier sanguijuela.

Si tú mismo caes en la categoría de los menos preparados, piensa en cuánto estás deshonrando a tu grupo de pares por ser el eslabón débil de la cadena — un pasivo, como un niño, que debe ser cuidado y protegido porque no está a la altura de sí mismo.

Si este concepto te llena de disgusto y vergüenza, haz lo correcto y convierte eso en  un momentum — conviértete en lo que respetas. Sé la clase de hombre que  quieres contigo en cualquier situación.

Los videojuegos y las películas populares y programas de televisión están llenos de ejemplos de hombres que hacen las cosas como nos gustaría hacerlas. Los vemos con impotencia desde el sofá, mientras engordamos. Mientras tú “subes de nivel” en un mundo digital de fantasía, alguien por ahí lo está haciendo de verdad, y te prometo que no importa lo que tu chica te diga (si es que tienes una): ella no cree que todos esos músculos y acciones decisivas son “groseras” o “muy de macho”. Piensen en casi todos los protagonistas masculinos, incluso en “películas de mujeres”, durante los últimos 20 años más o menos. No es coincidencia que todos ellos sean tallados en madera, marcados y grandes, enérgicos, capaces — en definitiva, hombres.

Los deseos de una mujer no son puramente individuales. Ellas, como nosotros, han sido resultado de la evolución y ni una voluminosa ingeniería social puede deshacerlo. ¿Qué crees que ella querría en una situación peligrosa o en un atraco a su casa? ¿Tu panza de ciudadano aburguesado y tu inofensivo y libre-de-crueldad morral de lino? Definitivamente no.

Así es la cosa, amigos. No importa quién seas o lo fuerte que creas ser, hay alguien ahí afuera que está entrenando más duro. Alguien  con quien algún día puede que tengas que probarte porque quiere tu dinero, tu mujer, o que simplemente decidió que iba joderte.

A aquellos individuos que leerán esto y se burlen, o que digan que esta es una forma anticuada de pensar, plagada de “masculinidad tóxica” sin lugar en la sociedad actual- yo les respondería que claramente han vivido una vida a la que la multitud políticamente correcta califica como un “privilegio” supremo, y que sólo porque no han experimentado una brutal, salvaje y violenta aplastadura de huesos, no significa que no lo harán. Nunca es tarde.

Sólo puedo esperar que un día te encuentres en una situación que requiera una acción rápida, decisiva y violenta para salvar tu vida o la de alguien cercano a ti.  Hazme saber cómo te va.

Entrada original: http://www.operationwerewolf.com/warjournal/2016/4/29/your-relationship-with-violence

Traducción: Patricio Villena.

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