Enrique Moreno

Nota del Editor: El siguiente texto corresponde a un ensayo publicado en 1996 por Enrique Moreno. Es publicado íntegro por nosotros en forma autorizada, con algunas ediciones menores. El ensayo consta de nueve capítulos, más  un epílogo. En vista de que, por su antigüedad, ha perdido el formato, se ha intentado darle cierto formato de modo que facilite su lectura y sea más ordenado.

Debido a su extensión, y para efectos de la lectura de este trabajo, se ha decidido dividirlo en tres partes, a saber:

Parte 1: I. Introducción; II. “¿Qué Hacer?”; III. Mecánica del Poder Popular.

Parte 2: IV. Teoría Revolucionaria; V. Un Movimiento Revolucionario: Su Construcción; VI. Movimiento Revolucionario y Partido Revolucionario.

Parte 3: VII. Frente Amplio; VIII. ¿Qué es un Programa Político?; Epílogo.

Si Enrique Moreno considera pertinente realizar algunas acotaciones y ajustes, está invitado a hacérnoslas llegar para su actualización.

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VII. Frente Amplio

Plataformas electorales. Acciones conjuntas y Frentes de colaboración.

Introducción.

Hoy nos gobierna Aznar. Posiblemente su gobierno dure un bienio, lo que nos pone en 1998.  A 100 años de la pérdida de Cuba y Filipinas y la reflexión que generó hace un siglo, puede originar una semejante situación en el presente siglo.

Atendiendo a los ciclos actuales políticos debemos desglosar, en primer lugar, las convocatorias electorales más próximas. En principio, autonómicas vascas y gallegas. Por nuestra parte deberían ser aprovechadas para reorganizarnos en esas dos regiones. Las Europeas de 1998 deberían ser la piedra de toque para la salida del ostracismo político. Y una serie de convocatorias electorales posteriores que pueden alterarse en función de la realidad del momento aunque invariablemente se celebrarán elecciones autonómicas y municipales en 1999. De todas estas fechas, serán ciertas e inamovibles las europeas de 1998 y las municipales de 1999, el resto podrán variar en función del momento político.
En segundo lugar, las movilizaciones populares en contra de las medidas del gobierno Aznar, en unos casos por su manifiesta inoperancia o visión parcial, en otros como consecuencia del intento seguro de cumplir los criterios de convergencia de Mastrick. En esas movilizaciones, los sindicatos intentarán actuar de controlador-manipulador. Mientras que IU intentará ir más lejos y el PSOE mantener una política de desgaste del gobierno de Aznar sin renunciar de ninguna manera a Mastrick y sus criterios. En las movilizaciones nuestra misión es la de aparecer como un elemento más. Los falangistas también se oponen a Mastrick. (Somos Europeos no idiotas.)

Estos eventos políticos nos dan ya un marco en el que podemos suponer que tenemos que trabajar. Ello implica un partido y un movimiento amplio que aparezca ante la sociedad española como partícipe de determinas opciones, no como un apéndice extremo del partido de la derecha del gobierno.
Ese movimiento amplio es el que designamos como Frente Amplio. Ese Frente Amplio (FA) es la entidad suprapartidaria que FE-JONS propone. El FA es un conjunto de organizaciones con un mismo objetivo político y una misma estrategia general. Nuestro ideal de FA es aquel que incluso las tácticas son las mismas para todos sus componentes. El FA no es exactamente el movimiento “falangista”. Este último es el conjunto de organizaciones propias y paralelas que nosotros montamos o animamos; el FA es más.
La propuesta para la creación del FA requiere un estado de opinión favorable al mismo  en el entorno falangistas, en las llamadas “fuerzas nacionales” y en algunos sectores sociales próximos descontentos con la situación política general. Pero este estado de opinión no nace solo, hemos de trabajar para que exista. En primer lugar, hemos de trabajar para dar a conocer su posibilidad, luego presionar a nuestro entorno para proponer su constitución.
Una vez creado ese cierto estado de ánimo favorable al mismo, debemos proponer su constitución formal, para ello es necesario dar a conocer un manifiesto y un programa mínimo para su adhesión por el  máximo posible de personas, entidades y agrupaciones.

Otra de las fórmulas para su propuesta es la elaboración de una campaña conjunta con los posibles principales componentes de ese FA.

Debemos diferenciar en toda esta política de alianzas y contactos entre aliados, compañeros de viaje. (Y tontos útiles.)

El FA es una situación final a la cual se ha de llegar pasadas etapas intermedias que pueden ser muy diferentes, desde plataformas electorales, donde nosotros debemos tratar el frente electoral como un frente más de trabajo y colaboración con otras entidades. Hemos de diferenciar, pues, entre Frente Amplio y Coalición Amplia. El FA es una organización estable con una dirección común mientras que la coalición (de la que nos puede interesar en un momento dado que se llame FA) es una situación puntual comparable a la de una plataforma concreta en defensa de intereses puntuales.

No sólo han de existir en esas fases intermedias colaboraciones electorales, pueden existir todo tipo de acciones conjuntas y frentes de colaboración. Estos otros frentes de trabajo más allá del electoral son de muy diversos tipos y pueden abarcar todo tipo de contenidos, desde muy puntuales a muy amplios, desde muy cortos en el tiempo hasta muy estables y duraderos. Los ejemplos que nos podemos plantear son infinitos: desde campañas conjuntas, hasta las citadas  plataformas en defensa de intereses concretos. Pero nuestra intención ha de ser el llegar a la constitución de frentes estables, para ir avanzando en la construcción con todo ello del FRENTE AMPLIO.

Construcción del Movimiento.

  • El movimiento político es el conjunto de organizaciones de todo tipo (básicamente políticas, culturales y sociales) que tienen en común unos mismos objetivos políticos. 
  • Es tarea de los falangistas construir un movimiento político patriótico y social amplio que incluya organismos políticos, sociales, culturales, vecinales, estudiantiles, juveniles, electorales, de mujeres, de jubilados, de trabajadores, etc. 
  • Este movimiento político ha de tender a tener una imagen común cara a la sociedad española. Especialmente en una  primera etapa frente a los medios de comunicación. 
  • Los falangistas han de hacer de catalizador de todas aquellas iniciativas unitarias que estén acordes con nuestros objetivos políticos. A este respecto, los falangistas han de predicar la unidad de acción patriótica y social de forma sistemática. (Incluso de forma pesada).

Articular el movimiento.

  • Es tarea también de los militantes de FE-JONS iniciar todas las tareas para impulsar el debate para la constitución de un movimiento amplio de oposición patriótica y social. 
  • Debemos implicar al máximo posible de nuestros adheridos y simpatizantes para su colaboración en estas tareas. 
  • Nuestro entorno político debe conocer esta propuesta. Debemos dirigir directamente a todos los patriotas y a todos los nacional-sindicalistas este mensaje claramente. Hemos de constituir un movimiento político amplio basado en un programa común. 
  • Hemos de atraer hacia nuestras posiciones a amplias capas de la población. Para ello participaremos, COMO MILITANTES DE FE-JONS, en todas las plataformas sociales y ciudadanas que nos sean posibles, siempre y cuando sus fines tengan relación con los nuestros, es decir, cuando estos fines sean semejantes a los nuestros, o cuando sus participantes sean para nosotros posibles aliados políticos. 
  • Debemos poner en marcha, además, plataformas políticas propias. La defensa de servicios públicos, sanidad, educación, pensiones, seguridad social, vivienda subvencionada, etc. son ejemplos claros. Asimismo podemos ayudar a la creación de plataformas reivindicativas concretas.

Propuesta de trabajo de alianzas.

A nuestro alrededor existe una multiplicidad de pequeños grupos más o menos atentos a nuestra evolución. Algunos de ellos están llamados a que con el tiempo su integración sea un hecho real pero, en cambio, otros no. Su no integración no debe impedirnos establecer con ellos una política inteligente de alianzas que permita que nuestro trabajo se vea multiplicado. 
Esos pequeños grupos atienden a claves internas propias. Nuestra posición como FE-JONS no ha de ser batallar y esforzarnos para cambiar esas claves internas, sino ofrecer otra cosa para a partir de ahí cambiar las cosas. 
Varios de estos grupos han iniciado ya una política de acercamiento a FE-JONS. Ello supone una dependencia no asumida por parte de ellos. 
Algunos de estos grupos, pese a tener una misma orientación, no logran establecer un organismo coordinador estable. Ello nos lleva a que tengamos que tratar en muchas ocasiones con pequeños grupos locales. 
Nuestra política debería ser de apertura. Pero como se establece en los documentos del Congreso (Julio 95) y del Consejo Nacional (Octubre 95), debe recordarse que es la Junta Nacional la responsable de centralizar estos contactos, autorizarlos y realizar su seguimiento. 
Se debe intentar siempre primero la afiliación y la militancia en FE-JONS de los elementos que formen parte de estos grupos. 
La cuestión es que cada uno de los acercamientos no se identifique como la política oficial de FE-JONS, es decir, que los contactos en un lugar u otro no sean interpretados como el cambio de la línea política de FE-JONS en su conjunto. Por ejemplo, si en una localidad hay buenas relaciones con FE, en otra con un grupo de falangistas autónomo, o con un grupo de independientes en otra, etc. 
El modelo a presentar debería ser el del MSI de los años 70 donde convivían sensibilidades diferentes y se podían realizar ensayos mil, pero cuya línea oficial difícilmente variaba. 
Esperar que estos grupos se unifiquen algo para pactar luego con ellos es muy difícil. En público habría que mantener esa posibilidad frente a ellos. Pero la única esperanza es la afiliación de algunos de ellos, y la búsqueda de su colaboración en otros casos. Ello nos lleva a proponer un trato con ellos como ha hecho IU con los verdes: en nuestro caso, provincia a provincia, y con una centralización por parte de alguien conocedor del conjunto y de los detalles de todos estos grupos.

Propuesta para el mundo universitario.

Consiste en la creación de una Federación Universitaria de Asociaciones Nacionales. El punto de partida es los actuales componentes del SEU, los recién llegados a la universidad desde el SEM, y algunas de las asociaciones hoy operantes en diversas facultades. 
La idea es que los grupos del SEU monten asociaciones en las Facultades, que los grupos de estudiantes del SEM recién llegados a las facultades hagan lo mismo, y que se entre en contacto con las asociaciones universitarias ya existentes con el fin de iniciar una política de relaciones que concluya con la creación de la Federación. Esto permitiría de una parte subsistir a las asociaciones que por su raigambre, su idiosincrasia, o cualquier otra razón, serían reticentes a integrarse en el SEU y de otra parte aprovechar esa raigambre para seguir operando en cada una de las facultades con el nombre de la asociación correspondiente. La tendencia es que, con el tiempo, gran parte de esas asociaciones proclamen su adhesión a la Federación y que incluso lo hagan constar así en su imagen externa.  Ello podría dar que en una facultad una asociación determinada ligase a su nombre el de FUAN, y que en otra se diese el caso de SEU-FUAN, y a la vez permitiría que la Federación tuviese una dirección que pudiese negociar temas de todo tipo ante autoridades académicas, ministeriales y políticas.

Propuesta para el mundo sindical. 

Propuesta Hacer sindicalismo hoy del Consejo Nacional 28-10-95.

Una plataforma para la celebración del centenario de 1898.

Como hemos repetido en varios lugares, la llegada del centenario de 1898 puede ser una buena ocasión para lanzar tanto a nuestro entorno como a algunos grupos culturales y otros grupos políticos (republicanos independientes, etc.) una plataforma para reflexionar sobre el futuro de España y la necesaria regeneración de la vida pública. Sería ésta una buena temática para realizar los contactos y ensayar de mejorar relaciones cara a la preparación del FA propiamente dicho.

¿Por una plataforma de oposición amplia? 

Una plataforma de oposición amplia sería una entidad que agrupase a muy diversos grupos y asociaciones, que con unos mínimos comunes (patrióticos y sociales) participase de las movilizaciones sociales.
Valorar la propuesta. Con quien. Nuestra supremacía. Contestación a la pregunta por parte de los lectores. (Respuesta a IENS. Apdo 9348. 08080 Barcelona)
Posibles casos de plataformas amplias. (Contra Mastrick, en defensa de la economía pública, en defensa de la sanidad pública, etc.)

VIII. ¿Qué es un programa político?

En otro lugar ya hemos apuntado que no es lo mismo la ideología que el programa.

La ideología es la concepción del mundo, de la historia, de lo social, de lo sagrado, de lo técnico, de la economía, etc. que se tiene.

El programa es, según su nivel, el conjunto de medidas y/o propuestas con los que se presenta una fuerza política en un momento determinado o durante un período de tiempo.

Así tendremos un programa electoral, o un programa  general, o un programa máximo (que en el fondo es ya un objetivo político a más largo plazo). Entre los programas electorales tendremos los de un municipio o los de unas lecciones concretas, etc. Entre los generales, los de un sector u otro.

Debemos distinguir pues entre: 

– los principios políticos que son los ejes fuerza, los valores dirían algunos, que animan nuestra actuación. 
– la ideología que es el discurso argumentado que dan esos principios políticos. 
– los programas políticos, que es la propuesta que se hace a una sociedad en un momento determinado 
– los programas puntuales, especialmente los electorales, que son la presentación que se hace en un momento determinado y/o a un sector determinado.

La cuestión es que no debemos mezclar los niveles. Una cosa es la discusión ideológica y otra diferente la elaboración y difusión de un programa electoral o sectorial.

Ejes fundamentales para un programa amplio:

– Afirmar España como unidad política. Por la República.
– Proclamar nuestra voluntad europeísta e hispana.
– Respetar las idiosincrasias regionales y locales, pero luchar contra los nacionalismos de gaita, pandereta y barretina.
– Afirmar como irrenunciable la justicia social.
– Proponer reordenar seriamente la economía para ponerla al servicio del hombre.
– Llegar, si es necesario en esta reordenación económica, a medidas radicales como la nacionalización del crédito, la fijación por el estado del interés de los créditos o medidas similares.
– Hacer desaparecer la precariedad del trabajo. Para ello, desaparición de todos los contratos de tipo temporal exceptuando los trabajos temporales justificados como por ejemplo los de temporada y de obra.
– Proclamar la necesidad de reafirmar la soberanía nacional: desaparición de las bases americanas.
– Denunciar todos los embargos, bloqueos e intervenciones proclamados por los amos yankees y sus instrumentos de dominación mundial: OTAN, ONU, etc
– Exigir la eliminación de las listas cerradas y bloqueadas a las elecciones que hacen depender toda la política nacional de una pequeña camarilla de políticos que organiza las listas de los principales partidos políticos. Por la circunscripción uninominal abierta y un cupo fijo elegido al modo alemán que asegure la presencia política de las minorías políticas.
– Supresión de los organismos inútiles del estado. Ayuntamientos, entidades comarcales, provincias (y sus diputaciones), y Comunidades Autónomas deben ser reducidos a dos o tres niveles. Con dos niveles electivos el local y el nacional. Eliminación del bicameralismo. Una sola voluntad nacional, una sola cámara.
– Imponer el coste ecológico como un coste más a todo tipo de empresas y actividades. 
– Endurecer el sistema penal en lo referente a terrorismo, tráfico de drogas, incendiarios, delitos ecológicos, y violaciones. 
– Posibilitar el acceso a una vivienda digna y a un precio justo a todos los españoles, en especial a las parejas jóvenes. 
– Promover la natalidad de una forma inteligente: España va camino de ser una patria de ancianos. Desgravaciones fiscales desde el segundo hijo. Rebajas sustanciales de la cuota del IRPF a partir del segundo hijo. Ampliar la llamada baja maternal.

A casi un siglo del desastre de 1898, por la regeneración de lo público en España.

Hace casi un siglo se abrió en España una crisis conocida como “el desastre de 1898”, hoy, un siglo más tarde, estamos a las puertas de acontecimientos importantes.
Durante este siglo, varios regímenes políticos se han sucedido pero ninguno de ellos ha logrado concluir de forma satisfactoria. Cada vez que las energías de la nación se movilizaban  totalmente para una nueva etapa, ésta terminaba de forma apocada y deshilachada.
Tanto el régimen de la restauración, el del primo-riverismo, el del franquismo y el del felipismo se iniciaron con muchas posibilidades y energías. Pero todos ellos han terminado sin dar a nuestra patria un evento final digno. En muchos casos, la solución ha sido el retorno a una monarquía sin nervio y sin garra, sin sentido en suma. Una monarquía hereditaria que no representaba una nueva ilusión sino la simple continuidad histórica con la falta de energía moral y ética propia de esa dinastía.
Hoy se nos abre ante nosotros un período de un gobierno de derechas dependiente de los enanos nacionalistas. Un gobierno que como otros gobiernos de derechas del siglo (algunos de los gobiernos de los Maura, Berenguer, Gil Robles, etc) no será más que otra de las anécdotas históricas del siglo.
Necesitamos una nueva energía que haga que la mayoría del pueblo español aspire con ilusión a un proyecto de futuro prometedor y venturoso.
Es necesario, en primer lugar, la regeneración ética de lo político. No todos los hombres y mujeres que se dedican a lo público son unos degenerados que sólo piensan en su lucro personal. España tiene casi 8.000 municipios gobernados en su gran mayoría por hombres y mujeres honestos que intentan, en cada uno de esos municipios, que lo público funcione. Ello quiere decir que lo público no es una extrañeza de malas personas. En muchos otros campos (ONG, sindicatos, asociaciones de todo tipo, etc.) hay personas que se dedican a lo público y demuestran que la vocación por lo público bien gestionado es una aspiración común, justa y POSIBLE.
Queremos, pues, un gobierno que gestione lo público de la mejor forma en beneficio de todos. Y lo creemos, es más, estamos convencidos, que ello es POSIBLE.
No señalamos pues un imposible, sino somos realistas, pedimos con una perspectiva utópica de ilusión y futuro mejor un gobierno que es POSIBLE en favor de todos y de nuestro futuro común.
Guste o no, hemos de darnos una ilusión común que nos oriente, que nos ilusione. Como dijo uno de nuestros fundadores, queremos un destino común. Y creemos que todos juntos debemos luchar para que ese destino se cumpla.
Pero hemos de empezar por ilusionar primero a unos cuantos para luego proponer el cambio radical y total que la patria nos reclama.

Van estas líneas para haceros una serie de propuestas en esa dirección:

UNIDAD.
Creemos que España no puede seguir definiéndose como la monarquía de las autonomías. Una monarquía que no sabe si camina hacia un estado federal coronado o hacia un proyecto común de futuro.
Creemos que España es una unidad de destino. Ello NO implica una uniformidad en lo cotidiano, en la lengua o en mil y una particularidades, sino un proyecto que recoja a todos, y a todos ilusione.
Hoy las discusiones sobre tal o cual poder o competencia entre personajes que se arrogan la representación total y absoluta de regiones enteras de nuestra patria y algunos políticos monárquicos de Madrid llevan al desánimo tanto de los ciudadanos del centro como de la periferia. Hemos de dar a todos los ciudadanos una misión común.

EUROPA e HISPANIDAD.
Hace ya un tiempo, algunos de nosotros trabajamos en una campaña electoral con el provocador lema de “Somos Europeos, no gilipollas”. Guste o no, es así. Somos europeos. Pero no debemos permitir que una serie de burócratas al servicio de intereses extraños nos marquen unos “criterios de convergencia” que nos conducen al desmantelamiento industrial y social.
Hemos de avanzar en la construcción de un bloque político continental que asegure nuestra independencia política frente a culturas políticas  que nos son extrañas. El mundo avanza irremediablemente hacia grandes bloques políticos y nosotros no podemos renunciar a pertenecer a los que nos corresponden: de una parte Europa y de otro al mundo hispano.
Uno de los enemigos declarados de nuestra forma de ser (como bien se demostró ya hace  ahora cien años en una guerra que perdimos frente a ellos) es el mundo neo-sajón nacido en América del Norte. Este mundo –que para abreviar denominaremos “Yankilandia”– es un conjunto de modos de vida, culturales, sociales e incluso religiosos que intentan uniformizar a todo el globo bajo su supuesto liderazgo. Para ello, sus instrumentos son los organismos internacionales mundiales como la ONU, la OTAN, etc. Hemos de declararnos enemigos de todos ellos: somos pues contrarios a la OTAN, la ONU y demás monsergas.
En la lucha de grandes bloques ideológicos el enemigo principal es el constituido por los EE.UU. y su entramado mundial. Hemos de aliarnos con todos sus enemigos para acabar con él. Pero hemos de saber que nuestro mundo es el europeo y el hispano.

ECONOMIA
No por repetido deja de ser uno de nuestros objetivos: queremos una economía al servicio de la sociedad y no, como ocurre ahora, una sociedad al servicio de la economía.
El individualismo posesivo imperante como valor social ha hecho que el conjunto social quede siempre por detrás de valores como el consumismo individual, el supuesto “bienestar” medido por la posesión privada y exclusiva de aparatos y servicios cada vez más sofisticados y complejos que hacen que nuestras vidas sirvan sólo para conseguirlos.
Mientras las necesidades del conjunto son siempre relegadas y los más desprotegidos quedan desamparados.
Una sociedad que no protege a los más débiles no puede ser llamada sociedad, es una simple acumulación de individuos. Queremos retomar el sentido social de la existencia, y no queremos recluirlo en remozadas versiones de la caridad decimonónica (las ONG actuales) sino que queremos convertirla en una pulsión política de primer orden.
La pulsión política por lo social, que nos lleva a afirmar que la economía es un medio y no un fin, nos lleva a poner en duda todos esos principios hoy inviolables que van de la mano de economistas que nos recomiendan siempre lo que más beneficia a los poderosos.
Esos principios que queremos poner en duda son: en primer lugar el sistema usuario de circulación del dinero, la medida del bienestar general en función de índices indicativos calculados de forma asocial, la medida de los servicios sociales (sanidad, pensiones,…) en términos económicos, etc.

EN RESUMEN, APOSTAMOS POR LA REPÚBLICA, POR LA REGENERACIÓN DE LO PUBLICO EN ESPAÑA, POR UN AVANCE EN LA CONSTRUCCIÓN EUROPEA E HISPANA Y POR UNA PROFUNDA TRANSFORMACIÓN DEL SENTIDO DE LA ECONOMÍA QUE NOS DOMINA.

Epílogo

He intentado recoger en este folleto varias ideas:

– Que la lucha cultural, pese a tener una especificidad propia, hoy no tiene sentido si no es enmarcada en una lucha total.

– Que en la construcción de un movimiento revolucionario, todos podemos encontrar nuestro puesto donde podamos trabajar con más predisposición.

– Que un movimiento revolucionario hoy pasa necesariamente por crear una estructura partidomorfa fuerte.

No sé si estas ideas quedarán claras tras la lectura del mismo pero ésa era mi intención al recoger notas, intervenciones y textos elaborados desde el otoño de 1993 hasta la primavera de 1996.

Este sistema de acumulación de oriíenes tan diferentes puede dar algunas incoherencias internas, por ejemplo entre pasajes de la Mécanica del poder cultural y ciertos pasajes de Frente Amplio. Ello es consecuencia de los auditorios para los que fueron realizados originariamente y los momentos de su realización. Pero no he querido llevar los cambios en los originales hasta el punto de hacerles perder su sentido. Soy partidario de la autonomía de la lucha cultural, pero estoy convencido que sólo saldrá adelante en el marco de un movimiento revolucionario. Porque como todos sabemos, Gramsci planteaba sus teorías desde el PC occidental más fuerte, no desde la redacción de una revista de pequeña distribución.

Todo esto dicho con el ánimo de que los que hoy trabajan autónomamente comprendan la necesidad de coordinarse y enfocar las luchas en un mismo sentido: el de la Revolución Nacional y Social de nuestra Patria.

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