Enrique Moreno

Nota del Editor: El siguiente texto corresponde a un ensayo publicado en 1996 por Enrique Moreno. Es publicado íntegro por nosotros en forma autorizada, con algunas ediciones menores. El ensayo consta de nueve capítulos, más  un epílogo. En vista de que, por su antigüedad, ha perdido el formato, se ha intentado darle cierto formato de modo que facilite su lectura y sea más ordenado.

Debido a su extensión, y para efectos de la lectura de este trabajo, se ha decidido dividirlo en tres partes, a saber:

Parte 1: I. Introducción; II. “¿Qué Hacer?”; III. Mecánica del Poder Popular.

Parte 2: IV. Teoría Revolucionaria; V. Un Movimiento Revolucionario: Su Construcción; VI. Movimiento Revolucionario y Partido Revolucionario.

Parte 3: VII. Frente Amplio; VIII. ¿Qué es un Programa Político?; Epílogo.

Si Enrique Moreno considera pertinente realizar algunas acotaciones y ajustes, está invitado a hacérnoslas llegar para su actualización.

***

IV. Teoría Revolucionaria

“Hagamos como el reloj de sol,
contemos sólo las horas despejadas.”

Es hora ya de dejar de esperar que alguien haga el trabajo que hemos de hacer nosotros.

Desde hace varios años diversos compañeros y amigos hemos lanzado algunas iniciativas más o menos alternativas, más o menos  marginales, más o menos culturales.

Ha llegado la hora de hacer. De deshacernos de lastres.

Desde hace algún tiempo se viene repitiendo que no podemos volver a apoyar una iniciativa que esté por detrás de las experiencias políticas completas, es decir de un órgano partidoformo, con aspiraciones completas de transformación, es decir, de revolución.

Las iniciativas que se justifican para no responder a los retos del presente y del futuro – no dando razones de  las propias acciones – deben ser rechazadas de plano. Quien haga una afirmación no puede justificarla en función del momento en que ésta se hace. Así no hay posibilidad transformadora alguna.

Hoy nuestra tierra, nuestro pueblo, nuestras gentes reclaman que alguien alce la voz por la solidaridad entre sus gentes, por su integridad y por su prosperidad.

Las experiencias que hemos realizado en los últimos 15 años (1981-1996) han estado  marcadas en gran parte por el deseo de dejar contento a un sector que no tenía interés en nuestro despegue. Ese sector – una conjunción de conservadurismo patriótico y fundamentalismo religioso – ha preferido irse acomodando en el pilar de la derecha del sistema monárquico. Aunque haya sido silenciosamente. Los dirigentes medios del franquismo han desaparecido por completo y cuando hacen propuestas políticas no se diferencian de ese pilar a la derecha.

Ello explica que, durante años, nuestros esfuerzos por revitalizar un sector hayan sido vanos. Ese sector no tenía interés en ser revitalizado.

Hoy nos corresponde sólo a nosotros preparar nuestro futuro. Iniciamos una crítica feroz pero poco constructiva en 1982. Hemos de iniciar una etapa de construcción “ex novo”.

Las experiencias durante los diez últimos años han sido siempre pre-políticas. Pequeños grupos hipercríticos, asociaciones culturales, revistas alternativas, ensayos ideológicos.

Nos toca ahora ensayar nuestra propia experiencia política.

Sólo hay un camino: iniciar la construcción de un movimiento político. Definir y aplicar una teoría revolucionaria. A ello van encaminadas estas líneas.

Únicamente las formas más decididas de afirmación nacional y de afirmación social son las que debemos adoptar para solucionar los problemas que hoy atañen a nuestros conciudadanos.

Sólo una acción decidida por la afirmación social y nacional es la que nos distinguirá claramente de otras opciones. Sólo esta propuesta será la que dará solución a la encrucijada actual.

Una Teoría Revolucionaria

“No hay revolución sin teoría revolucionaria. No se puede llevar adelante una teoría revolucionaria sin movimiento revolucionario. No hay movimiento revolucionario sin que existan los siguientes elementos: ideología, clase política dirigente, objetivos políticos, estrategia, tácticas, y criterios organizativos y técnicos.”

Nuestra tarea es perfilar esos seis elementos uno a uno. No es necesario que esa definición sea sucesiva. Es más conveniente que sea paralela la elaboración y definición de estos  elementos.

1. Revolución y Revuelta.

Revolución es un cambio de las estructuras y mentalidades. Es un cambio sustancial de lo político. Revuelta es una sucesión de hechos más o menos aparatosos que en ocasiones se designan como revoluciones. Son revoluciones la rusa de 1917, o la francesa de 1789. Son meras revueltas los hechos de Mayo de 1968, la primavera de Praga, aunque bueno es recordar que “la actitud de revuelta es necesaria para hacer la revolución”.

2. Ideología.

Ideología es el conjunto  de ideas, valores, concepciones generales sobre el mundo, la historia, la antropología, la sociología, lo sagrado, lo social, y lo económico que se quiere mantener. Es un conjunto donde no necesariamente se mantiene cada una de sus partes sino un todo que se comparte en general, como todo, y mayoritariamente punto a punto.
Debemos distinguir claramente entre ideología y programa. Ideología es un conjunto de ideas. Programa es un conjunto de medidas y propuestas que se realizan en un momento determinado y ante una sociedad determinada.

3. Clase política dirigente.

Clase política dirigente es el equipo humano extenso que comparte esa ideología de forma más directa y viva y que se compromete a llevar un proyecto de combate por su éxito. Es una agrupación más o menos extensa de personas, más o menos formal. Con una conciencia más o menos amplia de su existencia.

Respecto a la Clase política dirigente, la tarea es convencer a una serie de personas (unos 350 en primer lugar) para que se añadan al proyecto teniendo todos ellos claro su compromiso para una experiencia de este tipo.

Una de las piezas fundamentales de toda teoría revolucionaria y de todo movimiento revolucionario es el equipo humano que lleva adelante la reflexión y la dirección del combate. Hay que alejar de nosotros las tendencias que intentan dejar todo a la espontaneidad y al acierto momentáneo. La revolución hay que buscarla, hay que pelear para que sea acertada. No nos han de valer pues esperanzas en que “las cosas salgan bien”. Hay que estar atento y preparado. Desde ahora mismo.

4. Objetivos políticos

De nada sirve esperar para empezar, 
ni tener éxito para perseverar.”

Objetivos políticos son los objetivos que se marca esa clase política dirigente. Pueden tener carácter final o intermedio. Pueden ser a diferentes plazos (largo, medio, corto).

En objetivos políticos sería necesario empezar a hacer análisis y prospecciones sobre el futuro inmediato para darnos así unos objetivos políticos iniciales posibles y realizables.  (Algunos designan a los objetivos políticos Programa Máximo.)

Hoy el objetivo político principal es la construcción de una fuerza política capaz de operar en la España de fin de siglo y de milenio. Esa fuerza política ha de aspirar a una transformación social completa. Y en todos los ámbitos.

Objetivos intermedios, a medio plazo: La construcción de un movimiento político de vanguardia y ofensiva capaz de ser altamente operativo. Carácter centralista democrático de su estructura interna. En este movimiento político debemos distinguir un Frente Amplio y en su seno organizaciones políticas.

Hoy aspiramos a conseguir el siguiente objetivo político inmediato: Constituir en un plazo breve una organización política que agrupe a nacional revolucionarios, nacional sindicalistas, euro-revolucionarios, y otras militancias, que con un programa común especifico agrupe de forma jerárquica y dinámica a los elementos más válidos de esas sensibilidades.

5. Estrategia

Estrategia es el modo general de actuación que se diseña para alcanzar cada uno de los objetivos políticos.

La estrategia para conseguir nuestro objetivo político, la creación de una fuerza política capaz de producir cambios sustanciales en España, es la acumulación necesaria de fuerzas, cuadros y medios capaces de constituir el embrión de esa fuerza. En primer lugar es necesario un conjunto de cuadros (embrión de esa clase política dirigente) mínimamente distribuida en la geografía española. Es necesario que esos cuadros tengan un mínimo de experiencia, y que no tengan circunstancias absolutamente invalidantes para la acción política.

La estrategia que se propone en este documento es para el alcance del objetivo político inmediato. Esta estrategia se encamina pues a fortalecer una organización política  que sea capaz de elaborar y proponer un programa político. Que sea capaz de elaborar una política de alianzas – Frente Amplio de oposición – y llevarla a cabo.

6. Tácticas.

Tácticas son cada una de las acciones, campañas, momentos que se emplean en cada una de las estrategias.

Las tácticas generales de esa estrategia son:
– convocar reuniones para que esos cuadros se conozcan y empiecen a trabajar juntos.
– crear redes de trabajo operativas utilizando a este fin las asociaciones culturales ya existente o creándolas para ello.
– realizar presentaciones de nuestras asociaciones.
– difundir las publicaciones.
– preparar un documento programático para su aprobación  que se convierta en el llamamiento público para la adhesión a la organización política.

7. Criterios organizativos y técnicos.

Son el conjunto de medios técnicos, técnicas, sistemas organizativos, conocimientos, saberes, habilidades, etc., que se usan en cada uno de los elementos anteriores.

Respecto a Estrategia, Tácticas, y criterios técnicos, deberíamos ir estudiando todos estos temas cada vez con una óptica neo-profesional para dominar todos los posibles escenarios.

Para poder reconocer la existencia de un Movimiento Revolucionario debemos reconocer unos mínimos de cada uno de los seis elementos. Uno solo de cualquiera de ellos no representa en absoluto la existencia de un Movimiento Revolucionario.

V. Un Movimiento Revolucionario: su construcción.

1. 350 Cuadros. Primer Paso.

350 personas dispuestas a ser cuadros altos e intermedios son los necesarios para lanzar un movimiento político en su primera fase. El perfil de estas 350 personas es: edad media de 26 a 40 años, más o menos situados, o por lo menos sin cargas invalidantes, formación media, facilidad para la expresión, capacidad de hablar en público (por lo menos a pequeños auditorios), libre de cargas que le impidan figurar en público como miembro del movimiento. No hace falta que todas y cada una de estas personas reúnan todas las condiciones, pero si la mayoría.

La distribución de estas personas ha de ser parecida a la que se eligen los diputados a las cortes generales, es decir unos 33 en las provincias de Barcelona y Madrid, 3 ó 4 en las provincias menos pobladas. Se requeriría que en todo caso hubiese dos personas en todas las ciudades capital de provincia y mayores de 50.000 habitantes.

2. Articular el Movimiento. Segundo Paso.

Una vez se tiene más o menos esos 350 cuadros se puede empezar a articular un movimiento. Un movimiento no se crea en un cenáculo madrileño. Se crea y tiene existencia en la medida que se sea capaz de tener pequeños cenáculos de simpatía en la mayoría de las grandes ciudades.

Para empezar a articular a esas 350 personas hay que crear instrumentos más o menos parecidos a un partido, pero sin sus obsesiones. No es necesario un local en cada provincia. Con una oficina central que se encargue de tareas administrativas, control de cuotas y ayudas, que gestione una base de datos de simpatizantes, y que ponga en marcha un medio de comunicación interno es suficiente en este segundo paso.
La organización de encuentros nacionales, propios o con fuerte participación propia, servirá para irse conociendo y dar lugar a un mínimo de simpatía y conocimiento entre esas personas.

La articulación de este grupo de personas puede ser formal o informal.  Se puede articular en una o varias asociaciones. Siempre que exista el nivel de inteligencia superior entre quienes tienen responsabilidad en esas asociaciones. Y que en las personas que están en cada asociación exista la claridad de que están en la misma dirección todas esas iniciativas.

3. 1.000 Revolucionarios.

Existe un medio para en un momento determinado lograr acercar una serie de gente en la que después se selecciona. Es un medio bastante clásico pero eficaz: consiste en buscar una cifra redonda e intentar llegar a ella. La campaña que se pone en marcha con esa finalidad consigue de una parte que se movilicen las propias fuerzas, lanzarlas a una campaña concreta y obliga a situar en la disyuntiva de estar por la labor o no a muchos indecisos.
La cifra de 1000 da – a quien la propone – una fuerza sólo por el mero hecho de proponerla. Quien propone 1000 sabe que si todo va bien podría conseguir esa cantidad. De otro lado los concurrentes políticos se pueden ver desbordados por propuestas de ese tipo.
Se puede proponer que los 1000 sean revolucionarios, pero también que sean 1000 militantes, mil adheridos, mil cuadros, mil cuotas (a mil pesetas mensuales es un millón mensual).

4. Un Centro de Formación Política: IENS

Es necesaria la creación de un Centro de Formación Política que se encargue de preparar jornadas de formación tanto a nivel ideológico como técnico.

V. Movimiento Revolucionario y Partido Revolucionario

No hay revolución sin movimiento revolucionario. No hay movimiento revolucionario sin partido revolucionario.

Frentes de lucha

Si consideramos la lucha política al modo que lo consideraban los frentes de liberación nacional clásicos, es decir, una batalla global y no un mero cambio de gobierno, deberíamos aceptar la división que esos mismos daban a su estructura interna.

Tradicionalmente, se dividían los esfuerzos en frentes. Básicamente se hablaba de cuatro: político, militar, cultural y de masas. Hoy en las sociedades evolucionadas de fin de siglo en Europa, mientras no se den en un país las condiciones que se dan en Yugoslavia, no cabe hablar de frente militar.

Reducidos pues los frentes a tres, nos encontramos con (1) un aparato político: partidomorfo, con vocación electoral, fuerte presencia en medios de comunicación, con ramificaciones en lo económico (pues su funcionamiento es muy caro), etc.; (2) un aparato cultural que dé la batalla cultural en el sentido apuntado por Gramsci, es decir, de cambio de referencias culturales, con su especificidad, terreno cultural, medios culturales, hábitos de lucha culturales, etc.; y (3) un aparato de masas, es decir, una amplia presencia que rebasa la identificación con un programa estricto (es decir, el decálogo del frente político partidomorfo), que se desarrolla a todos los niveles: profesionales, culturales, juveniles, en los barrios, en el mundo rural, en asociaciones ecologistas, etc.

Los límites de cada uno de los frentes son imprecisos, y una vez puesto en marcha un movimiento se deben distribuir las tareas y ámbitos de trabajo, en principio sin miedos a posibles solapamientos pero mirando de aprovechar al máximo nuestras escasas fuerzas.
La clase política dirigente es la llave para que todos estos frentes marchen en la misma dirección. No es estrictamente necesario que las direcciones de los diversos frentes tengan reuniones periódicas, es simplemente necesario que se sepa en qué dirección se quiere avanzar.

La Teoría de los Círculos Concéntricos

Creo que fue Duverger, y si no algún politólogo de los años 50, que realizando un estudio sobre el PCF de la época lanzó una teoría sobre el mismo que nosotros debemos considerar.

La teoría de los círculos concéntricos venía a afirmar que un movimiento político era una serie de círculos concéntricos. En el caso que se estudiaba, el más amplio era el de los votantes, y el más pequeño el de la dirección, creo recordar que el Comité Central. Entre ambos círculos se situaban varios círculos que recogían de menor a mayor: los militantes, los adheridos, los lectores de l’Humanite.

Nuestro interés hoy es señalar que realmente muchas fuerzas políticas actuales funcionan así: son una serie de círculos concéntricos en que alrededor de una capa dirigente se acumulan en mayor o menor grado de seguimiento una serie de personas que se pueden simplificar en categorías generales: los que pagan cuotas, los que siguen de cerca la vida del movimiento o participan de sus actividades, los que leen su prensa y sus votantes y/o siguen sus movilizaciones.

Una fuerza política que aspire a ser algo debe construir un aparato capaz de llevar una cosa semejante adelante.

La construcción hoy de estos círculos concéntricos en España pasa por la consolidación de esa Clase Política Dirigente, la de sus medios de expresión externos y la de su presentación pública más o menos unívoca.

El Frente Político: El Partido Revolucionario FE-JONS

(Documento correspondiente a la época de FE-JONS con Gustavo Morales)

1. Quiénes somos y Qué queremos.

  • FE-JONS es una organización política.
  • FE-JONS aspira a realizar una serie de transformaciones en la sociedad y el estado español mediante la acción política.
  • FE-JONS aspira a liderar ese cambio y a hacerlo lo más permanente posible. No aspira sólo a un simple cambio de gobierno, sino a un cambio de régimen. Aspira a cambiar el actual sistema de partidos monárquicos por un sistema de participación política amplia basado en la vida municipal, la participación directa en el mundo laboral (socio-económico), y una elevación del sentido del estado, su unidad y su destino común y futuro.
  • FE-JONS aspira a realizar todos estos cambios a través de la máxima movilización posible de los ciudadanos y ciudadanas, a través de la maximización de la participación política y social. Ello no representa en absoluto elevar el número de consultas electorales realizadas por sistemas publicitarios, sino en la implicación de todos en las tareas que a cada uno le atañen o corresponden.
  • Es por ello que FE-JONS aspira a participar e impulsar todos los tipos de participación política y social hoy posibles: elecciones políticas de todos los ámbitos, elecciones sindicales, laborales, estudiantiles, asociaciones vecinales, culturales y de todo tipo. Y pretende dotar a esta participación de un marcado carácter político.

2. Estrategia.

  • FE-JONS aspira a realizar su objetivo político final: el cambio de régimen político mediante el señalamiento de objetivos intermedios y progresivos. FE-JONS no quiere repetir páginas de historia que solo traen dolor u odio.
  • FE-JONS aspira a acumular ilusiones como las creadas el 14 de Abril de 1931 o en Octubre de 1982, donde una gran mayoría tomó con ilusión un ideal político. En ambos casos se frustró lamentablemente la posibilidad de llevar adelante un proyecto de claro talante regeneracionista que podrían haber puesto al pueblo español en el primer plano. Ése es el tipo de revolución a la que aspira FE-JONS: una revolución de la mayoría con clara perspectiva de futuro y de transformación de la sociedad y el estado español.
  • El señalamiento de los objetivos intermedios corresponde a los órganos de dirección del movimiento político que FE-JONS aspira a encabezar. En primer lugar aspiramos a convertirnos en una fuerza política de amplio espectro que lance a la sociedad española, al conjunto de los ciudadanos españoles, una ilusión por un futuro más justo donde nuestro mensaje vaya encabezado por la trilogía Patria, Pan y Justicia.
  • En este sentido FE-JONS aspira a tener entre sus objetivos inmediatos la creación de una plataforma electoral amplia que recoja las ansias de profundo cambio frente al actual sistema de precariedad en el empleo, despilfarro público y falta de servicios elementales  para los más desfavorecidos.
  • FE-JONS aspira a tener entre sus objetivos inmediatos la creación de plataformas ciudadanas para la defensa de todos aquellos principios, situaciones o derechos que estén en línea con nuestros principios: la sanidad pública, la economía pública, el mantenimiento y dignidad de las pensiones, el trabajo para todos, la defensa de nuestro patrimonio ecológico, la defensa del patrimonio cultural común de todos los españoles, la defensa del patrimonio común de cada una de las regiones culturales, contra los abusos de la usura bancaria, por las hipotecas más accesibles, etc.
  • FE-JONS aspira a luchar por todo ello sin apriorismo de autoubicación política de los actores. FE-JONS hará una clara declaración de  amistad política con los que están por una España mejor y más justa, se declaren de izquierdas o de derechas (o, como nosotros, no se declaren ni de derechas ni de izquierdas), y – por el contrario – hará una declaración profunda de enemistad política a todos aquéllos que estén en lo público en beneficio personal, o con intereses ajenos a los de la mayoría de la población, o en beneficio de potencias extranjeras o culturalmente extrañas a nosotros.

3. Construcción del partido.

  • Sabemos que tanto los objetivos políticos marcados, como la vertebración de un movimiento político amplio no es posible sin la construcción de una organización política fuerte, operativa y unida. 
  • Esta organización política no es otra que la nuestra: FE-JONS. 
  • No existe una organización política vertebrada y fuerte sin la existencia de un mínimo ideológico común. 
  • No existe una organización vertebrada y fuerte sin cuadros formados con el mismo estilo de trabajo. 
  • Una organización vertebrada y fuerte, con un mínimo ideológico común y unos cuadros formados con el mismo estilo es un partido revolucionario. 
  • El partido revolucionario de la revolución española por la Patria el Pan y la Justicia es FE-JONS. 
  • FE-JONS ha de tener presencia en un breve plazo en todas las provincias españolas. 
  • FE-JONS ha de tener Juntas locales constituidas y operativas en todas las ciudades mayores de 20.000 habitantes. 
  • Todos los afiliados a las JONS de una provincia constituyen la Asamblea Provincial de militantes de FE-JONS. Esta asamblea elige la Junta Provincial. 
  • FE-JONS agrupa las juntas provinciales en juntas territoriales operativas que no se restringen a las divisiones autonómicas actuales.

4. Construcción del partido (II)

  • Los estatutos del partido están para ser operativos. 
  • En el menor tiempo posible se han de actualizar la realidad del partido a esos estatutos. Para ello simplemente lo que hay debe adaptarse a esos estatutos. 
  • Los estatutos del partido deben ser editados para que todos los militantes los conozcan y los manejen con soltura. 
  • En el proceso de adecuación a los estatutos actuales los adheridos han de optar claramente por la elección de su condición de militante o simple adherido. 
  • Es tarea de los militantes dotarse de niveles adecuados de comunicación y actuación diligentes, rápidas y operativas. 
  • Todos los adheridos han de intentar como mínimo situarse en una o dos iniciativas sociales. (Podrían ser una laboral y otra de carácter social: vecinal o cultural). 
  • Los militantes más jóvenes deben dotarse del nombre externo adecuado para actuar en las plataformas juveniles (sean estudiantiles, de barrio, consejos de la juventud, contra el paro, de ONG, etc.).

5. Articular el núcleo político del movimiento. Fortalecer FE-JONS y su estructura.

  • Los militantes de FE-JONS  son la columna vertebral del amplio movimiento patriótico y social que aspiramos a articular. 
  • Los militantes de FE-JONS son responsables  tanto de que  FE-JONS como del amplio movimiento político que aspiramos a construir funcionen. 
  • Los militantes de FE-JONS deben organizarse en grupos y equipos de trabajo operativos, coherentes, ágiles y prácticos. 
  • Los militantes de FE-JONS deben organizar en primer lugar la estructura de nuestra organización política, el partido, tal y como sus estatutos describen. 
  • Los militantes constituirán, de arriba a abajo, aquellos órganos que los estatutos establecen. Empezando pues por los órganos nacionales, siguiendo por los territoriales, los provinciales y finalmente los locales. 
  • Se constituirán en primer lugar pues los órganos nacionales. A continuación los regionales. Luego los provinciales. Y una vez constituidos todos ellos se entrara en la constitución de los órganos locales. 
  • Los órganos territoriales deberían ser los precisos y necesarios, eliminando estructuras superfluas. Así se tendera a crear grandes regionales o territoriales. 
  • Tras la constitución de esas territoriales se iniciaran las tareas para cubrir todas las provincias con la constitución como mínimo de una junta territorial tal y como describen los estatutos. 
  • Una vez constituidas todas las provinciales de una territorial esta podrá pasar a constituir órganos de carácter local. Empezando siempre que sea posible por los de las grandes ciudades. Se deberán constituir órganos comarcales o supracomarcales.

6. FE-JONS hoy.

Hoy FE-JONS debe tener casi las mismas dimensiones reales que en el año 35. Debemos enmendar los errores del pasado. Si optásemos por una línea insurreccional volveríamos a ser la guardia de la porra de la burguesía conservadora. No es ése nuestro papel, mucho menos hoy. Así la línea ha de ser la de ampliar nuestra presencia, cara a una conquista de muchas voluntades por la acción del convencimiento. Hemos de construir una organización para ese fin. Arrinconemos, pues, uniformes, taconazos, y gestos duros en nuestra presencia pública.

FE-JONS ha de emprender pues la tarea de convertirse en una fuerza  mucho más grande, más completa, y con aspiraciones a una componente parlamentaria en un futuro próximo. Con esta afirmación debemos entender que una parte, no todos, de nuestros esfuerzos se ha de dedicar a esas tareas. Pero el fin no es convertirse en un partido parlamentario, cosa que nos haría perder nuestro verdadero horizonte de cambio social y político radical y amplio. Nuestro fin es convertirnos en un movimiento político que aspire a regenerar la sociedad y el estado español de manera progresiva. Una de las fases de ese progreso ha de ser salir del ostracismo político de la situación extraparlamentaria.

FE-JONS ha de aspirar a ser el núcleo político (pese a quien pese el nombre correcto es “partido político”, aunque no nos guste usarlo por su carga negativa intrínseca) de un movimiento político amplio. Debemos distinguir así un núcleo político duro (eso que nos resistimos a llamar partido político) y un movimiento político amplio.

Es evidente que la afirmación básica es “no hay revolución sin movimiento revolucionario, y no hay movimiento revolucionario sin partido revolucionario”. En nuestro caso, revolución nacional-sindicalista, movimiento amplio y FE-JONS.

Para que exista movimiento revolucionario es necesario que existan seis elementos: Ideología, Clase política dirigente, Objetivos políticos, Estrategia, Tácticas, y Criterios organizativos y técnicos. Estos seis elementos deben ser aplicados también al partido revolucionario.

En nuestro caso, la ideología es la que de una manera u otra se destila de: 

  • los textos de los fundadores, y de su práctica política entre 1931 y 1937. 
  • la práctica de los nacional sindicalistas dentro del régimen de Franco, sus obras, sus afirmaciones y sus reflexiones. 
  • la práctica de los nacional sindicalistas de fuera del régimen de Franco: sus obras, sus ensayos y sus reflexiones. 
  • la práctica de los grupos nacional sindicalistas y sus dirigentes tras la muerte de Franco. 
    el paso del tiempo.

Hay que entender la ideología como una entidad dinámica que ha de adaptar unos principios a los tiempos reales en que se vive. No se puede cambiar algo – la sociedad actual – si no la conocemos y estamos adaptados a ella.

Clase política dirigente es el núcleo político de dirigentes y responsables de las distintas iniciativas del movimiento revolucionario amplio. No es necesariamente los cuadros de FE-JONS, aunque todos los cuadros de FE-JONS han de formar parte de ella.

Objetivos políticos son aquellas metas que se marca el movimiento político. Han de ser finales, intermedios e inmediatos, es decir a largo, medio y corto plazo. Estos se designan por la clase política dirigente.
Estos objetivos son diferentes de los del partido político, que tiene sus propios objetivos políticos coincidiendo con el objetivo político final del movimiento.

Estrategia es el modo en que se plantea (“diseña”, dicen ahora) la forma de llegar a cada uno de los objetivos políticos.

Táctica es cada uno de los pasos o partes o mecanismos que se usan para ir realizando la estrategia. Mientras que la estrategia es general, las tácticas son particulares, adaptadas al momento, a la circunstancia o al lugar. Normalmente se ha de predicar la unidad estratégica y la diversidad táctica. La unidad estratégica y la autonomía táctica. Pero siempre las tácticas han de responder a la estrategia general.

Los criterios organizativos y técnicos son los instrumentos que se usan para llevar adelante las estrategias y las tácticas e incluso los objetivos políticos. Estos criterios recogen desde la fórmula de estar organizados hasta los estatutos, pasando por conocimientos técnicos de todo tipo, y habilidades específicas para el mundo político: oratoria, conocimiento de técnicas de comunicación, etc.

7. Cómo crecer.

La vía de crecimiento de una organización política es su ejemplaridad en la acción política. Los debates sobre la línea, sobre el tipo de acciones a realizar y el modo de llevarlas a cabo NO ES ACCIÓN POLÍTICA.
La línea, pues, de trabajo es la realización de actos públicos, a la salida de los cuales se intenta formalizar la JONS correspondiente; esa JONS tiene como tareas el consolidarse y crear otras juntas, crear células que se infiltren en asociaciones próximas o creen asociaciones próximas. Esas juntas se reúnen semanalmente, cotizan, tienen un apartado de correos y en su área distribuyen las publicaciones ligadas al movimiento y llevan adelante las campañas generales del movimiento.
Resumiendo la estrategia, es la celebración de actos públicos, la constitución de JONS, la propuesta de un Frente Amplio y la creación de grupos de apoyo en torno al Frente Amplio.
La estrategia es de creación de movimiento, para ello todas las acciones deben ir encaminadas a la captación.

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