por Sebastián Veranpi+kurtagic+1+1000+px

Traducción por Sebastián Vera y Francisco Albanese.

Entrevista publicada originalmente en revista Identitas vol. I, 2014.

Progresivamente, el nombre Alex Kurtagić, en escritos sobre política, sociedad y cultura, ha empezado a sonar más fuerte dentro de los círculos New Right/White Nationalist, llegando a exponer el tema “Collapse Scenarios in the West and their Implications” en el IV Identitär Idé, celebrado en Estocolmo, en Julio de 2012, además de escribir artículos en publicaciones como, e.g., Counter Currents, The Occidental Observer, American Renaissance y Alternative Right, de los cuales, varios han sido traducidos por nosotros. Por otro lado, a pesar de su trabajo en la banda  de Black Metal Benighted Leams, Alex Kurtagić es más conocido en el ambiente musical por ser el fundador del sello Supernal Music (e.g., Anti-Geldof Compilation et al.) y por sus numerosos artículos dedicados a este género.

Alex Kurtagić, además de sus trabajos musicales y escritos, ha dibujado las portadas de unos cuantos libros y discos (para bandas como Ancient, Bewitched, Covenant y Dimmu Borgir, entre otras).

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Considerando el debate sobre la inmigración no como la derrota de cierta facción política (en nuestro caso, liberales de Derecha e Izquierda), sino como la derrota de una filosofía o cosmovisión política, ¿consideras más fácil o más difícil detener el fenómeno en países donde la inmigración proveniente de África y de los países más coloreados de Sudamérica ha crecido a niveles considerables en los años recientes?

A los igualitarios, sean los liberales modernos o la Izquierda, les gustaría que todos pensaran que la colonización de las patrias blancas por colonos de color es irreversible, y que esta (de acuerdo a ellos) ahora situación permanente es un signo del progreso resultante de la superación tecnológica de las barreras geográficas, la degradación de anticuadas nociones de identidad, la destrucción de las jerarquías tradicionales, y la tendencia creciente a un mundo fluido. Sin embargo, esta visión es puramente ideológica: no hay nada intrínsecamente progresivo en el igualitarismo o en la globalización, la última de las cuales es una expresión de la primera; ellas son meramente la expresión de una ética que subjetivamente declara a la igualdad ser un absoluto bien moral. Y aquí radica la principal dificultad en el esfuerzo para instigar un cambio de política gubernamental: en nuestra época, la moral dominante en nuestra sociedad es una moral igualitaria, y es esto, más que cualquiera de los argumentos pseudo-económicos que oímos a menudo repetidos en los medios del mainstream y en los intelectuales liberales e izquierdistas, es lo que sirve como base final para la justificación – ya sea para continuar con la política como para no revertirla. La mayoría de las ciudadanos de a pie en Occidente concuerdan con que hay demasiados “inmigrantes” (colonos de color) y que sus gobiernos deberían detenerlos y enviar a la mayoría de ellos de vuelta. No se atreven a mencionarlo públicamente, sin embargo, porque temen que desear esto los haga “malas personas” y que provocaría que otros pensaran esto también. Por esta razón, ninguna cantidad de datos económicos, estadísticas criminales o ciencia racial tienen efecto alguno en la política. Para verlo cambiar necesitaremos ser capaces de articular el caso para cambiarlo en términos morales y creo que esto no puede ser logrado sin atacar el igualitarismo en dichos términos, porque es en su consagración de la igualdad como un bien moral donde yace la base del proyecto liberal moderno.

Una vez que la autoridad moral del igualitarismo sea minada, y una vez que la ética de la desigualdad (el bien moral de la diferencia, o el bien moral de la cualidad) esté exitosamente articulado, entonces se volverá más fácil justificar un cambio en las políticas de inmigración a lo largo de Occidente. Por supuesto que revertir los efectos de décadas de colonización es más difícil donde ha sido más intensa y donde los indígenas se han mezclado con los colonos, pero, desde una mirada del traslado físico, aquéllos que inmigraron pueden emigrar fácilmente: después de todo, ¿acaso no emigraron desde sus países de origen, en primer lugar? No es la migración lo que es difícil, incluso si grandes cantidades están involucradas – sino lo es todo lo demás.

En tu opinión, si el Liberalismo ha sido la piedra angular tanto para la Izquierda como la Derecha desde el siglo dieciocho, ¿en qué periodo histórico de la civilización Occidental debieran los movimientos identitarios buscar ejemplos para crear propuestas arqueofuturistas para enfrentar esta difícil época para la cultura, tradición y raza europea?

Sufrimos de una confusión en nuestra terminología. Nuestro lenguaje político deriva de la Revolución Francesa, siendo los términos Izquierda y Derecha la ubicación de los asientos en la Asamblea Nacional. En ese tiempo, la Izquierda significaba apoyo a la Revolución (liberales), y la Derecha apoyó al Antiguo Régimen (conservadores). Sin embargo, con el rumbo hacia la izquierda que ha tomado la política, causado por la absorción del liberalismo por algunas posiciones marxistas, con el tiempo los términos arriba citados han tomado un significado diferente. Hoy en día, Izquierda significa marxismo (una critica del liberalismo), el Centro significa liberalismo moderno, y la
Derecha significa una tendencia hacia el liberalismo clásico. Un así llamado “conservador” es un liberal de tendencia clásica; no está conservando la Tradición, sino que quiere mantener el status quo, ir más lento o dar unos pasos atrás (que usualmente significa las anteriores elecciones o la última vez que estuvieron en el poder). Entonces, no encontraremos ninguna respuesta en el conservadurismo moderno.

También, simplemente mirar atrás y tratar regresar el reloj de alguna forma, sólo provocará que nos volvamos irrelevantes, porque nuestro mundo es muy diferente hoy y necesitamos algo que provea soluciones relevantes y responda a nuestras condiciones presentes.

¿Qué hacer? Creo que Alexander Dugin ha hecho una contribución importante en esta área en su libro “La Cuarta Teoría Política”.  Dice que en los tiempos modernos han existido tres ideologías políticas: liberalismo, la primera y la más antigua; marxismo, la segunda, que fue una crítica del liberalismo; y el fascismo/nacionalsocialismo, la tercera, que fue una crítica de ambas. El fascismo/nacionalsocialismo fue derrotado en 1945 y el marxismo en 1989. Esto deja al liberalismo, que es ahora triunfante, como la ideología más estable. Hay una distinción que Dugin no hace en su exposición de los eventos, que es la que existe entre el liberalismo clásico y el moderno, pero no necesitamos concentrarnos en eso ahora.

Dugin no entrega una cuarta teoría política; él sólo sugiere áreas de exploración intelectual donde podríamos encontrar los componentes para tal teoría, el desarrollo de la cual es un proyecto difícil, ambicioso y heroico que requerirá un esfuerzo colectivo. Obviamente, estas áreas de exploración son aquellas que están fuera del Liberalismo, comprendiendo todas las ideas de las que el liberalismo no se ha valido.

Creo que Dugin tiene razón. Sin embargo, Dugin escribe desde una perspectiva rusa, y Rusia es, como él mismo apunta, fundamentalmente diferente de Occidente. Por ejemplo, propone que ataquemos el concepto de individuo, sobre la base de que en el liberalismo el individuo es la medida de todas las cosas; sin embargo, el individualismo es un rasgo histórico característico de las gentes del norte de Europa, específicamente en el mundo anglo-sajón, así que, para mí, considerando que los problemas que experimentamos hoy no se deben tanto al individualismo como al igualitarismo, necesitamos atacar a este último. Por lo tanto, es de esperar que en el próximo tiempo emerjan diferentes versiones de cualquier cuarta teoría política. Dependerá de nosotros desarrollar una que refleje nuestras tradiciones y alma colectiva.

Sé que probablemente esta no es una respuesta muy satisfactoria, pero el hecho es que mientras hay muchos aspectos reconocibles asociados con el pensamiento anti-liberal; hay una urgente necesidad de articular nuestra visión del mundo y aspiraciones a nivel de teoría, particularmente en la ética, y hacerlo de forma coherente y sistemática.

Como dijiste en uno de tus artículos, la mayoría de los activistas de extrema-“Derecha” han adoptado, consciente o inconscientemente, una metodología liberal y una concepción liberal del hombre y del mundo, por lo que están jugando un juego inventado por el enemigo. Durante tus años y viajes relacionados con la contra-política, ¿Has visto un cambio en las estrategias de estos grupos y movimientos, o aún utilizan la ciencia política como una bandera de batalla?

Haz de recordar que mi audiencia es primariamente el mundo anglo-americano, el cual es notoriamente contrario a la teoría. Por tanto, a eso se debe el énfasis excesivo en unos argumentos prácticos y empíricos, la completa ausencia de teoría y una filosofía radical, y mis críticas. Sin embargo, creo que hay una tendencia dentro de este movimiento que reconoce el problema, está más orientada hacia la filosofía europea continental, y más abierta a las ideas radicales. Lo último de Jonathan Bowden fue inusual precisamente por esta razón. Esta tendencia es la más dinámica y creo que veremos más de ella en el futuro.

¿Puede ser la falta de una sólida base teórica considerada como una de las principales causas, o quizás la única gran causa, de la incapacidad de la extrema “Derecha” para emular prácticas exitosas?

Sí. Cuando se desea un cambio fundamental, tienes que empezar desde los primeros principios. Todo surge desde ello. Considera que cada cartel, cada slogan, cada afiche, cada punto de debate e incluso la trayectoria de una bomba molotov, descansa últimamente en un cuerpo de teoría. El radical que lanza una molotov sabe exactamente en que ventana de que edificio debe hacerlo; millones de palabras han sido dichas y escritas antes de que la botella fuera llenada con gasolina. El radical puede no entender el texto teórico, pero entiende su importancia, habiéndola intuido de la masa de palabras a su alrededor, así como en los sentimientos y actitudes inspiradas por ella y, a menos que estuviese involucrado con la violencia aleatoria, sabrá a que ventana apuntar con su molotov y porque debe ser esa ventana en ese edificio en particular y no en otro.

En tus palabras, la búsqueda de políticas igualitarias es uno de los aspectos que ha hecho a las sociedades occidentales diferentes de sus contrapartes no-occidentales. ¿Debe entenderse esto como que la aplicación del liberalismo, o de cualquier otro principio filosófico europeo, fuera del continente o fuera de países con una importante o predominante herencia europea, es la causa de las actuales desgracias sufridas por el mundo occidental, racial y culturalmente hablando?

El liberalismo como filosofía política ha sido, como el marxismo, una filosofía imperialista. Ambas pueden ser entendidas como una forma secular de monoteísmo. El monoteísmo es totalitario por naturaleza, así que de ahí deriva que tanto el liberalismo como el marxismo tengan también una tendencia totalitaria. No obstante, el mundo está más en línea con una visión pagana, que es no-dualista y abarca la multiplicidad, unicidad y la diferencia. La exportación del liberalismo a partes del mundo cuyas civilizaciones o culturas indígenas nunca lo han teorizado en primer lugar ha tenido, por cierto, repercusiones muy negativas, tanto para ellas como para nosotros. Desafortunadamente, porque Occidente se ha vuelto muy rico bajo el régimen liberal y porque los medios de comunicación modernos han hecho estas riquezas muy visibles alrededor del mundo, la gente fuera de Occidente quiere lo mismo para ella y está dispuesta a intentar adoptar o emular el régimen liberal, el que sólo pueden semi-digerir, con híbridos y a veces catastróficos resultados. La estabilidad y la sustentabilidad demandan soluciones autóctonas, pero los liberales, que son obstinados proselitistas o evangelistas, no apoyan esto, porque en muchos casos las encontrarán inquietantes o grotescas.

Sabemos que el producto final lógico de la igualdad es la monotonía y la mediocridad, por ende, una negación de todas las cosas que hacen que la vida sea buena y valga la pena vivirla. ¿Cómo piensas que podemos hacer entender a la gente que el igualitarismo, un sistema de creencias que le quita la alegría a la vida, un sistema de creencias que es, finalmente, anti-vida, no puede ser considerado moral?

Tomará un esfuerzo sostenido, colectivo y a largo plazo en todos los niveles, desde la teoría a la práctica. Pero todo comienza con un hombre y un lápiz.

¿Piensas que es posible alcanzar el fin del sistema igualitario, con nociones de justicia social?

Sí, absolutamente. El igualitarismo es fundamentalmente injusto, porque la igualdad no puede ser alcanzada sin ser injusto con alguien, sin privilegiar a quien no lo merece, sin penalizar a quien no lo merece, sin un opresivo aparato estatal de vigilancia y regulación, y sin deshumanizar al individuo.

Considerando tu infancia en Venezuela, ¿piensas que las minorías blancas en los países sudamericanos tengan un futuro como un grupo humano completamente distinto, o están condenadas a mezclarse con la masa marrón? ¿Será más probable para los pueblos eurodescendientes vivir en los en los países del sur del continente, donde son más, pero aún una minoría?

Es difícil de decir. Puede que los blancos desaparezcan donde son menos y sobrevivan en el Cono Sur. Si derrotamos al igualitarismo, las diferencias probablemente serán más pronunciadas y pueden que conduzcan a migraciones y secesiones.

¿Cómo ha sido recibida la idea de una revolución cultural? ¿Los movimientos políticos están adoptando esta estrategia?

Ésta es la tendencia general, sí. Los partidos identitarios aún están buscando ganar elecciones, por supuesto, la cual es la raison d’etre de los partidos del Sistema establecido. En mi opinión, no deberíamos abandonar la política partidista, pero deberíamos recordarnos que su meta es meramente ampliar el debate y perturbar el consenso; en otras palabras, deberíamos mantener activo este frente, pero comprendiendo que, por ahora, no vamos a ganar: no nos libraremos del liberalismo hasta que sus bases intelectuales y morales hayan sido completamente desacreditadas, y resulte muy embarazoso para una persona admitir que alguna vez creyó en la igualdad.

¿Cuál crees que sea la mejor forma en que los blancos puedan cambiar una realidad que amenaza su existencia como grupo con identidad propia, en países donde son una minoría odiada, teniendo en cuenta que no pueden contar con una revolución de masas?

Emigración o secesión.

Hablando en términos de lo que nosotros como civilización europea (en contraste con la occidental neoliberal y el ‘estilo de vida’ atlantista) podemos y debemos ser, ¿cuál es tu propuesta para que los blancos puedan retomar el poder en sus propios países, y sobre lo que vendrá eventualmente después de eso?

Lo primero es entender quienes somos. Lo segundo es saber en que nos queremos convertir. Una vez que eso está claro, el resto sigue como es descrito arriba: la formulación de un marco teórico que nos justifique ontológica y teleológicamente, que nos permita articular ambas en términos morales orgullosa, abierta y públicamente. Luego, traducirlo en estrategias, que pueden ser aplicadas por organizadores y a su vez por activistas (el activismo puede tomar virtualmente cualquier forma imaginable). En cada área de actividad o creatividad, donde sea y en todas partes, sujeten al igualitarismo a un criticismo radical y opónganlo a una ética de la diferencia que otorgue premios a la calidad en vez de a la cantidad (la calidad implica unicidad así como superioridad). Combatan al igualitarismo donde sea y en todas partes, en toda forma posible, en el día a día, siempre con una base moral. Desestabilicen las asunciones y categorías igualitarias, hagan que los igualitarios realicen una introspección y se cuestionen ellos mismos, fuércenlos a hacer concesiones, manténganlos constantemente bajo presión.

No puedo dejar de dar suficiente énfasis a la importancia de ser capaces de hacer esto con una base moral. Sin eso, no será posible articular nuestra posición fuerte y orgullosamente, como necesita ser hecho, y tendremos que continuar hablando en códigos, acallados y en lugares secretos.

De igual importancia también es disfrutar la lucha. Los comentaristas anti-liberales son propensos a hablar en términos apocalípticos y a utilizar  expresiones extremas de pesimismo cínico. “No hay esperanza. Todo está perdido. Estamos condenados.” Esto crea una atmósfera muy negativa. Tampoco tiene una base en la realidad, a menos que planees no hacer nada. Ninguna guerra cultural puede sustentarse por mucho tiempo si los involucrados no están disfrutando de la lucha. Por supuesto que es un acto heroico, pero poniendo al enemigo a la defensiva y encontrando siempre nuevas formas de mantenerlos bajo presión y extraerles concesiones tiene que ser divertido.

Finalmente, debido a un interés personal en la música extrema, ¿cuál piensas que es la importancia de expresiones artísticas tales como la música en la lucha cultural por Europa? ¿Crees que el Black Metal juega un rol especial y/o importante en este asunto? ¿Por qué?

Para mí, el Black Metal representa una articulación, en forma musical, del elitismo, no dualismo y paganismo intelectual. La mayoría de la gente no está interesada en la teoría política, pero muchos están interesados en la música, y pienso que el Black Metal provee un espacio cultural en el que los individuos de una sensibilidad particular son capaces de expresarse y crearse. Los individuos de esta sensibilidad no están limitados al Black Metal, por supuesto; aquéllos que no están interesados en el género encuentran otros caminos, tales como la reconstrucción de batallas. Ni hay que decir que el Black Metal nunca será una herramienta de campaña política, y aquéllos que han intentado usarlo de esta forma han causado irritación entre los individuos que, por instinto o naturaleza, son de otra sensibilidad congenial. Aún así, el poder de la música, y del arte en general, particularmente sus formas populares, no debería ser subestimado, porque es capaz de suscitar las más violentas de las emociones, de un modo que otras pocas áreas de la actividad humana pueden lograr, y en este sentido, aquéllos que comparten nuestra perspectiva también encuentran en el Black Metal un método de articular su desafío total, y su disgusto, a la ideología dominante de la sociedad en general. Veo al Black Metal como una forma de los años 90s (aunque existe desde los 80s) y de los primeros 2000s. Muchos de los que crecieron o estuvieron envueltos con él seguirán teniendo una lealtad, o al menos una debilidad por él, incluso tiempo después de que lo hayan dejado atrás. Al mismo tiempo, nuevas formas emergerán y seguirán, espero, arando el surco dejado por el Black Metal en la cultura popular, incursionando en círculos menos underground.

Muchas gracias por tu tiempo. Seguiremos muy de cerca tu lucha cultural, la más importante de nuestros tiempos.

Gracias a ti por la entrevista.

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