Francisco Albanese

Quien haya visto el último capítulo de la serie de HBO Game of Thrones (“The Dance of Dragons”), habrá sido testigo de cómo la rebelión de Los Hijos de la Arpía fue aplastada por una diferencia de poder no despreciable (no es mucho lo que se puede hacer cuando armas como puñales y lanzas se enfrentan a dragones).

Los Hijos de la Arpía es un grupo insurrecto meereenense que lucha contra la ocupación de Daenerys Targaryen, una reina cuyo origen remonta a Valyria, en Westeros. Los Hijos de la Arpía, que deben su nombre al símbolo heráldico del Imperio Ghiscari, que era una arpía, sienten el peso del mandato de un monarca extranjero, ajeno a sus costumbres, y casi simultáneamente con el comienzo del reinado de Daenerys Targaryen dan inicio a sus actividades subversivas, como asesinatos políticos y atentados contra los guerreros sirvientes de la reina de la Casa Targaryen.

Vestidos con máscaras doradas que imitan a la Arpía, sus rostros jamás son revelados, puesto que estas máscaras que emulan el símbolo de Ghis simbolizan que algo en común los une. Se les acusa de tener vínculos con las familias esclavistas de Meereen, pero ven en la esclavitud una característica propia de la identidad meereenense, junto con las arenas de juegos donde se combate hasta la muerte, y otros rasgos tradicionales de su sociedad.

Por su parte, la reina Daenerys, bastante liberal e igualitarista, no sólo aboga por la abolición de la esclavitud, sino por una justicia universal, capaz de ser aplicada a todos los pueblos, indistintamente de sus identidades locales. Ante este poder supranacional, los Hijos de la Arpía surgen para tratar de reestablecer febrilemente el antiguo orden, y no sólo eso, sino también la expulsión del regente extranjero, que es ajeno a ellos étnica e históricamente, pues no guardan vínculos en común.

Los métodos de Los Hijos de la Arpía son muy parecidos a los de grupos como los comandos Werwolf, OLP, IRA y Leji: acciones radicales, directas y frontales contra el opresor/ocupante; sus objetivos, igualmente semejantes: liberación de un pueblo específico del yugo extranjero opresor, ya que su lucha se establece desde ese punto (diferencia de identidades nacionales), no del punto clasista (diferencia de clases).

Daenerys Targaryen, que se siente con el derecho de dirigir el mundo bajo su filosofía (basada en sus buenas intenciones, claro, como ocurre con todo sueño liberal), al considerar que todos los hombres son iguales, considera que todos los individuos deberían tener los mismos valores, y no descansará hasta que toda la Humanidad sea libre (según su propia percepción de la libertad). En su cruzada, todos los individuos por igual son colocados por encima de las colectividades y naciones.

Como expone Alain de Benoist, en su “Nacionalismo: fenomenología y crítica”,

digamos que hay dos maneras diferentes de exponer la afirmación de una identidad colectiva. La primera, que podría ser aquella propia del nacionalismo, se limita a que todo individuo debe defender a su pueblo, en tanto la segunda, afirma ante todo la diversidad, ve la necesidad de defender a todos los pueblos contra las ideologías que amenazan sus raíces. [1]

Daenerys Targaryen sería en esencia una antinacionalista, pues aspira a la creación de un hombre nuevo de valores universales, mientras que los Hijos de la Arpía, ardientes defensores de sus tradiciones, serían ejemplo de quienes se resisten al Universalismo avasallador, poniendo sus intereses étnicos particulares encima de cualquier hegemonía supranacional.

1. Alain de Benoist. 2007. Nationalisme: Phenomenologie et Critique. url: http://files.alaindebenoist.com/alaindebenoist/pdf/nationalisme_phenomenologie_et_critique.pdf. Trad.: Nacionalismo: Fenomenología y Crítica. url: http://files.alaindebenoist.com/alaindebenoist/pdf/critica_del_nacionalismo.pdf

Anuncios