Juan Pablo Vitali

Que el paganismo sea diverso es parte de su naturaleza. La libertad nunca es uniforme, menos aún la libertad espiritual de las personas y de los pueblos. Sin embargo para no entrar en caminos marcados, debemos siempre levantar la vista y observar con amplitud. Dentro de la diversidad, tenemos afinidades que responden a nuestra identidad.

Nadie que tenga un buen negocio querría dejarlo. Por eso los dueños del negocio tratan de ridiculizar todo aquello que lo perjudique. Así ocurre con el paganismo. Que existan paganos ridículos es algo normal en un mundo bastante ridículo. Por eso hay que ampliar las miras. La destrucción y el fraccionamiento de una sabiduría antigua, ha ocurrido en dos mil años. No se puede recobrar en dos días. Sin embargo todo está allí.

En la órbita de habla italiana, existe una recuperación de esa sabiduría, realizada por estudiosos de nota. Aún con todo el respeto y admiración que me merece el paganismo germánico, no es el único que existió. La sabiduría griega, romana y helenística, deben tener también nuestra mejor atención. Esas sabidurías tienen relación con la órbita hindú, persa, egipcia, pero eso ya es más complejo y puede prestarse a equívocos si no se trata el tema con cuidado. Y no les daremos ese gusto a los que destruyeron a nuestros dioses y a nuestros pueblos.

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