Juan Pablo Vitali

Mi expreso rechazo a los fanatismos ideológicos y religiosos

Creo que pese a las múltiples aclaraciones, algunos siguen confundidos sobre cuál es mi idea de lo identitario eurodescendiente o criollo (para mí es lo mismo) en esta parte del mundo. Cada uno de los europeos que aquí llegaron y su descendencia, y hablamos de muchos millones de personas, están unidos por lazos de sangre y de cultura, eso necesita además una consciencia y una voluntad.

Me da lo mismo que el abuelito haya sido comunista, nazi, anarquista, fascista o socialista. Me da lo mismo que haya sido ateo, pagano, cristiano católico o protestante. Me da lo mismo que haya sido checoslovaco, lituano, italiano, español, galés o alemán (omito sin querer al resto). Una vez en América, los lazos de unión y de confluencia fueron tales, que pudimos pasar por encima de todas las cosas que trataron de matar a nuestros abuelos y bisabuelos (de hecho muchos quedaron enterrados del otro lado del mar) . Tuvimos y tenemos la oportunidad de conservar lo mejor y dejar atrás lo peor.

En América nos convertimos en criollos. No hay ninguna razón para volver atrás.

No me interesan los que quieren volver atrás en Europa ni en América. Rechazo los fanatismos ideológicos y religiosos. Conservamos una alta idea de los europeos como nuestros ascendientes, esos que hicieron este lugar desde la nada, con sacrificio después de un terrible destierro, unidos y hacia adelante. Ese sentimiento, esa realidad que todavía está viva entre nosotros es lo que queremos defender. Lo demás es pasado y no queremos asumir la parte del pasado que no nos corresponde y está completamente fuera de contexto en América.

Que quede bien claro: no hemos dejado jirones de la vida por generaciones, para traer a esta parte del mundo los mismos fanatismos ideológicos y religiosos que arrojaron a nuestros ascendientes fuera de Europa.

No me interesan los fanáticos ni los exaltados: por mí que sigan su camino. No asumo odios religiosos ni raciales, nuestra forma de asumir la identidad es profunda y sencilla: y lo que digo aquí puedo decirlo en cualquier parte. Defendemos la identidad sin totalitarismos ni fanatismos, con sana firmeza. De modo que nuestra épica, nuestro arte, nuestra forma de pensar y de actuar debe ser la que tomamos de ejemplo de aquellos que cruzando el mar, forjaron un destino mejor. Lo demás, al menos para mí, está de sobra.

Anuncios