Cuando se hizo el homenaje a Pinochet (figura que no aprecio ni en lo más mínimo), toda la izquierda intelectualoide, como la que aparece en el video #DerechoalaComunicacion, rasgó vestiduras en contra de la Libertad de Expresión, pues acá en Chile, la libertad de expresión es garantizada siempre y cuando sea políticamente correcta: mientras no ataque a una minoría “vulnerable”, mientras no cometa el error de defender a un facho, mientras no sea machista, mientras uno no ponga en tela de juicio los DD.HH., etc.

Como creo en los contextos históricos y territoriales distintos, no juzgo a la Izquierda chilena por asociación ideológica: si Cuba o Venezuela quieren perseguir a sus detractores, no es un asunto ni responsabilidad de la Izquierda chilena y, por lo demás, tampoco tienen la misma orientación (la Izquierda chilena se siente muy a gusto con el liberalismo económico, jamás optarían por un modelo socialista).

La libertad de expresión se ejerce, pero también se comprende y respeta: si alguien de un bando antagónico quiere expresarse, pues es libre de hacerlo. Pedir cabezas es intolerancia y estrechez, sean del bando que sea.

El mundo aún está consternado con la intolerancia islámica frente a la opinión (más aún, ante algo que era sólo un chiste) porque es una violación completa a la libertad de opinión (valga la redundancia).

Tal como el video de Israel en Español pregunta ¿Estás en el lado que cree en debates abiertos, o el lado que reprime la libertad de expresión?, debo reconocer que definitivamente estoy en el lado de la libertad de expresión lo que, según el video mencionado, me dejaría en el lado de Israel.

Por eso mismo, pues estoy en el lado de la libertad de expresión, condeno los ataques a Charlie Hebdo, porque fue ejecutado por intolerantes sin humor que dejan que sus emociones dicten su conducta. Éstos, a  su vez, no distan demasiado de los izquierdistas clásicos que luchan por todas las causas: todos ellos preferirían vernos muertos antes de que exista otra opinión.

Pero, ante la intolerancia, ni perdón ni olvido: cada vez que nos asombremos de que en un lado tan lejano ocurren cosas así, no olvidemos que acá en Chile no estamos muy lejos de esa medieval realidad. El lagarto Murdock fue, no hace mucho, prueba tangible de la falta de humor y la intolerancia. Probablemente, no entró ningún grupo a dispararle en su casa, pero sí le hicieron la vida imposible y trataron de matarlo socialmente, deteniéndose sólo cuando lo vieron humillado pidiendo perdón.

Y no, no justifiquemos con ninguna de esas ideas de los límites, del odio, de la segregación y de todas esas cosas que se les ocurren a los delicados de Izquierda (y con ello, no me refiero al PC/PS/PPD, sino a toda la mentalidad igualitarista y pro-victimismo), pues la cuestión es clara: ¿Estás en el lado que cree en debates abiertos, o el lado que reprime la libertad de expresión?

Yo estoy en el lado en que los chistes son tomados con humor, donde no hay enyegüecimientos y definitivamente no hay totalitarismo alguno que impida el debate de ideas o la expresión de las mismas.

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