Sebastián Vera

Este libro llegó a mis manos de parte de un amigo con el que tengo muchos intereses en común,  dentro de los cuales se encuentran las religiones paganas,  pero más específicamente aún,  el hecho de que algunas de estas creencias se mantuvieron con el correr del tiempo,  incluso después de la entrada del cristianismo,  no siendo raro encontrar aún resabios de ellas.
La autora lo que hacer es explicar de forma amigable al lector ciertos componentes de una antiquísima religión practicada en las islas británicas y en la Bretaña francesa,  religión que ella llama “la religión del dios con cuernos” (nombre dado por el atuendo utilizado por el “sacerdote” en las ceremonias celebradas),  conocido este dios  en ciertas culturas como Cernnunos.  Esta religión tendría su origen en las vivencias diarias experimentadas por grupos humanos que habitaron la zona en tiempos tan antiguos como el Neolítico.  Otro punto interesante a mi entender es la explicación racional que le da a ciertas leyendas europeas que posteriormente pasarían a formar parte del folclor de la zona, como por ejemplo, las hadas. La teoría que sostiene la autora es que lo que se conoce como hadas serían habitantes antiguos (quizás proto-indoeuropeos) de las zonas en cuestión que habrían vivido en zonas de difícil acceso geográfico y que por este motivo se habrían quedado aislados de la influencia del cristianismo en la región y que por esta razón se les habría dado una connotación diabólica por las autoridades eclesiásticas de aquél entonces.  Actualmente saben los arqueólogos que antes de lo que se considera como la población europea autóctona, existió un grupo humano de baja estatura,  conviviendo ambos durante un lapso de tiempo considerable,  hasta que la expansión de las ciudades terminó por mezclarlos.

Otro punto interesante en mi opinión es que la señora Murray sostiene que la conversión en masa al cristianismo dada en Europa se dio por razones políticas más que por un apego de la generalidad de la población a esa religión.  De esta forma, quedaron cientos de miles de practicantes de los antiguos ritos en todos los estamentos de la población.

Por  otro lado,  sabido es por los historiadores que en las primeras organizaciones humanas europeas los reyes gobernaban por cierto tiempo para luego ser sacrificados.  Con el paso del tiempo,  estos reyes podían ser reemplazados momentáneamente por súbditos para que estos fuesen asesinados en lugar de ellos. Pues bien,  cuando las prácticas paganas fueron pasadas a la clandestinidad, los antiguos adeptos tuvieron que organizarse en covens, esto es, en agrupaciones relativamente pequeñas donde se celebraban ceremonias en los oscuros bosques amparados por la noche,  particulamente en las zonas rurales (de ahí la palabra “pagano”, del latín “paganus” que significa “aldeano” o “habitante del campo”).  Según la escritora,  relevantes personajes históricos como Guillermo el Rojo, Tomás Becket, Juana de Arco y el vilipendiado Gilles de Rais fueron fieles a la religión de sus abuelos siendo sacrificados en reemplazo del líder de su agrupación religiosa, explicándose por esto las extrañas características que tuvieron sus vidas.

Estos y otros interesantes datos son los entregados en este más que recomendable y excelente  libro.

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