Sebastián Vera

Un amigo que recomendó este libro y, a decir verdad, ,e dejé llevar completamente por su título. Pensé en leerlo creyendo que era un tratado sistemático y serio sobre mitología de la península ibérica (zona del Mediterráneo también habitada por los celtas), pero no fue así.

Lo que me encontré fue con una amalgama desordenada que no tiene ni pies ni cabeza sobre mitología griega relativa a lugares que, de acuerdo al autor, hacen referencia a lo que hoy conocemos como España: el profesor de historia que escribe el libro realiza deducciones filológicas tan poco serias como las de Miguel Serrano. La interpretación que hace de los diversos mitos -los que por cierto, no expone de forma ordenada en lo absoluto, sino que los junta de acuerdo a personajes, lo que hace el relato de verdad incomprensible, incluso más difícil de comprender que ‘El Silmarillion’ de Tolkien- es, para que se hagan una idea, una combinación de Erich von Däniken y Giorgio Tsoukalos, pero cien veces más, en buen chileno, chanta.

Creo que es primera vez en mi vida que dejo un libro sin terminar de leer. Lo tuve harto tiempo en mi teléfono porque buscaba excusas para no leerlo, pero llegué a la página 151 de 191 y no aguanté más. Fue algo así como intentar escuchar un disco entero de Mercyful Fate. El peor libro que creo jamás he leído.

Les recomiendo que no lo lean, porque más allá de un par de datos rosas, nada útil van a sacar. Incluso el prólogo ya dice entre líneas que el libro es pura fantasía. Lo único rescatable es el título, capaz de captar a lectores ilusos, como yo.

Ruego a todos que antes de recomendar cualquier material antes lo lean (por lo menos eso hago yo), de ser posible.

Quemarlo en noches frías… o en cualquier noche.

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