Francisco Albanese y Sebastián Vera

Welf Herfurth. “A Life in the Political Wilderness”. Finis Mundi Press, 2011. 240 pp. (en inglés).

Lo leí, y casi sin digerirlo, lo recomendé. Luego de un intercambio de correos electrónicos con el autor con el fin de comprarle el libro, puesto que, por otros reviews y comentarios que leí por ahí, me interesó, terminó llegando de regalo a mi casa desde Australia. “Una vida en la jungla política” (que es el nombre más cercano a lo que presenta en su interior) es una compilación en papel de varios escritos y conferencias dictadas por Welf Herfurth (que es algo así como un activista blanco incansable, que ha militado en una gran cantidad de movimientos, incluyendo el NPD -tan imitado en algunas latitudes, JN, New Right Australia/New Zealand, N-AM) durante los últimos años, conteniendo artículos relativos a materias ideológicas y estratégicas, que abarcan desde la vestimenta y la organización de actividades hasta análisis de planteamientos nacionalistas/racistas.

Después de Faye, es el segundo en la cadena de mando en el club anti-giles en las filas racistas y sus derivados, y es que, aun cuando a momentos ataca al radicalismo de éste y se decanta por Alain de Benoist, lo cierto es que es muy acertado en sus comentarios, con los que no vacila es despedazar y ser despiadado con el neonazismo (en sus palabras, “nutzism”, que es algo así como un juego de palabras entre la pronunciación alemana de nazi (natsi) y el inglés “nut”, i.e., loco, tonto) a los que acusa de no tener ideas claras y de estar en la Tercera Posición sólo porque los partidos de la Derecha son muy blandengues y poco rudos.

A pesar de no definirse en absoluto como un nacionalista radical, exaltado y “extremista”, Herfurth no teme a hablar en términos raciales, de defender la raza blanca y de los males que aquejan a ésta como consecuencia de sus propia siembra. A pesar de que en algunos puntos el libro no sea del todo contemporáneo y existan algunas problemáticas que ya no son del todo contingentes (seamos piadosos: el Kali Yuga avanza rápido), el punto fuerte que impregna al libro de frescura y vitalidad es la renovación y actualización del Nacionalismo Blanco al mundo actual en cuanto al activismo: utilización de la estrategia del bloque negro, propaganda y mensaje de carácter “izquierdista” (no va a faltar el cabeza hueca que diga que Herfurth es comunista, en fin), una planificación clara de la agenda nacionalista y, sobre todo, un buen análisis del tema, contrastándolo con otros autores (e.g., Alain de Benoist, Carl Schmitt, Francis Parker Yockey, Oswald Spengler, et al.) y una ruptura con los clichés clásicos que más que ayudar a la concreción de objetivos de los Nacionalismos, continúan estorbando a la Tercera Posición en el dudoso nombre de la consecuencia.

En síntesis, literatura refrescante para una escena que se cae a pedazos de podrida, donde los ideales de lucha no pasan de ser un reaccionarismo mal disimulado y una observancia de ritos, inyectándole nuevas causas y nueva imagen, manteniendo el núcleo incólume, como debe ser siempre.

Ah, por si lo olvidábamos: el libro está prologado por Tomislav Sunic, algo no menor.

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